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2019: Los desastres naturales que marcaron el año

En 2019 hubo una serie de desastres naturales que nos mostraron la gran fuerza de la naturaleza. Nos dimos a la tarea de recordarlos.
diciembre 6, 2019

La naturaleza, aquella fuerza creadora que ha sido venerada como una madre y ha sido la mayor testigo de nuestra historia, crecimiento y avance evolutivo, también es víctima de nuestros abusos, caprichos y guerras, mismas que atentan contra ella y sus recursos en una búsqueda insaciable por su dominación.

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Paso del huracán Irma en Florida. (Sean Rayford/Getty Images)

En 2019, uno de los peores desastres naturales que aconteció fue una serie de incendios que casi exterminó por completo el Amazonas y terminó con la riqueza viva de un espacio natural que alimentaba a decenas de especies, poblaciones indígenas y seres vivos. Junto huracanes, inundaciones, sismos y erupciones volcánicas, esta tragedia irremediable e impredecible nos recordó que a veces el desarrollo tecnológico y dinámico de nuestras capacidades humanas se resume a nada cuando la naturaleza se levanta  y se transforma.

Incendio en Santa Paula, California. (AP Photo/Noah Berger, File)

Incendios

Para comenzar con este recuento de los peores desastres naturales de 2019 basta echar la mirada hacia los meses de agosto, septiembre y octubre, en los que la selva amazónica, el estado de California, Chile, Bolivia, Siberia, Australia Indonesia y parte de Baja California se convirtieron en verdaderos infiernos cuando, con fiereza, incendios forestales extinguieron más de 80,000 hectáreas de vegetación a una velocidad sin precedentes.

Al sur del continente americano, en Brasil, esta selva fue testigo de la crueldad e incongruencia humana, pues en busca de ocupar la zona como un territorio para la ganadería, cientos de animales, pobladores y tribus indígenas perdieron sus hogares y todo lo que tenían. Más de 74,000 incendios destruyeron  su diversidad.

Incendio del Amazonas sobre Candeias do Jamari en la región cercana a Porto Velho, Brazil. (Victor Moriyama/Getty Images)

Este gigantesco pulmón terrestre hoy está reducido a cenizas y su humo huele a metal. Donde antes se levantaban imponentes manglares que revitalizaban a todo el globo terraqueo ahora queda un escenario gris y oscuro en el que se desconoce si será posible enmendar daño tan atroz. Jair Bolsonaro, el mandatario derechista de esta nación, dijo que los incendios eran causados “quizá por alienígenas” y se negó a recibir la ayuda humanitaria para salvar este enorme patrimonio natural. Mencionó que este territorio era única y exclusivamente propiedad suya y de los brasileños, por lo que él detentaría la última palabra sobre el tema.

“Es una falacia decir que la Amazonia es patrimonio de la humanidad y es un error, como atestiguan los científicos, decir que nuestros bosques son el pulmón del mundo (…) las poblaciones indígenas y locales también usan el fuego como parte de su cultura”. –Jair Bolsonaro.

Algo similar a lo que el magnate y presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mencionó cuando se habló de destinar fondos para controlar las terribles llamaradas en California, donde 6,190 incendios forestales destruyeron las estructuras naturales y la fauna de la región.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil y Donald Trump, presidente de Estados Unidos. (Mark Wilson/Getty Images)

“…Cada año, cuando se desatan los incendios y California arde, ocurre lo mismo, y luego vienen al gobierno federal en busca de ayuda $$$. No más. Compórtese, gobernador”. –Donald Trump.

Tres personas fueron las primeras en fallecer a mediados de octubre a costa de las llamas, por lo que las autoridades dieron inicio a la investigación del siniestro y al poco tiempo se supo que unas 3,200 hectáreas estaban pereciendo entre el fuego, el viento y la cólera de un incendio sin control.

Las primeras llamadas de alerta se reportaron en las colinas de Porter Ranch, Granada Hills y Symlar, donde los incendios fueron contenidos en un 43% para la primera semana de los hechos. La explicación sobre las causas de los incendios se atribuyó a las ‘bajas temperaturas’ de esta región. Cerca de 100 mil personas fueron desalojadas en la zona norte de Los Ángeles.

En junio, otro terrible incendio aquejó a la zona de Paramount Ranch, donde una chispa ocasionada por un golpe de un martillo de una persona que trataba de tapar un avispero desembocó uno de los peores incendios forestales registrados en el estado. 459,123 acres ardieron bajo el fuego y no se presentó ningún cargo por la destrucción de 280 estructuras que causaron la muerte de un bombero.

Incendio de Geyserville en California donde se perdieron 7,000 acres. (Foto: Justin Sullivan/Getty Images)

En Baja California, entre las regiones de Ensenada y Tecate, el fuego consumió cerca de 10 mil hectáreas. Los incendios fueron sofocados durante la primera semana de noviembre y ante estos hechos la Comisión Nacional Forestal (Conafor) dio a conocer que realizarían planes de Contingencia Estatal que ayudaran a los damnificados.

Para sumar fuerzas, entre las personas que acudieron a sofocar el fuego se enlistaron miembros de la Secretaría de Marina, Defensa Nacional y la Guardia Nacional entre otros voluntarios y civiles.

Para el mes de septiembre, al otro lado del Pacífico, Indonesia fue víctima de otro incendio forestal que se expandió a tal magnitud que llegó a Malasia, donde 500,000 personas tuvieron que portar mascarillas para evitar daños graves a su salud.

Se registraron 930,000 hectáreas de tierra arrasadas. Los estragos de este suceso llegaron a Singapour y en las zonas afectadas la calidad de aire fue clasificada como nociva. La isla de Sumatra tiñó su cielo de color rojo por más de una semana y en la ciudad de Jambi se filtraron tonos azules en la atmósfera que transformaron la bóveda celeste en un escenario confuso e irreal.

Orangutanes de Bormeo en la Isla de Salat, víctimas del fuego. (Foto: Ulet Ifansasti/Getty Images)

Lo peor de estos incendios fue que al entrar en contacto el humo con el suelo rico en carbono de la localidad se emitieron graves gases contaminantes que produjeron una tercera fase de incendios, los cuales con una velocidad inaudita terminaron por consumirlo todo a su paso.

La tragedia forestal de Australia

Canguro huye del incendio en Colo Heights, Australia. (Brett Hemmings/Getty Images)

Al sur del planeta, Australia se convirtió en un infierno cuando feroces llamaradas arrasaron un millón de hectáreas y terminaron con la vida de animales emblemáticos como el Koala, del que cerca de 350 ejemplares se perdieron en una cruel agonía y desesperación no provocada.

Los incendios tuvieron lugar en Nueva Gales del Sur el sábado 16 de noviembre, cuando un rayo impactó sobre una serie de árboles y rápidamente se propagó a las zonas de reserva. Por este terrible incidente, el Koala fue declarado funcionalmente en peligro de extinción y con la cantidad de hectáreas perdidas el mundo entero entró en una nueva contingencia climática.

Inundación en Townsville. (Ian Hitchcock/Getty Images)

Lluvias, tormentas y tifones

Pero antes de que las llamas fueran el escenario habitual de Australia, a inicios de año, una fuerte lluvia dejó un registró insólito en Townsville, donde inundaciones sin precedentes requirieron un despliegue militar en el noreste de la región para ayudar a los damnificados.

Escuelas, locales comerciales, hogares y aeropuertos quedaron bajo el agua en este apocalíptico escenario en el que además, un gran número de cocodrilos fueron arrastrados hasta las zonas urbanas del país. En semanas anteriores, una ola de calor había generado un desorden climático nunca antes vivido en este continente, al que siguieron sequías, incendios y la mortandad de decenas de peces. La explicación más popularizada y lógica fueron los efectos de la contaminación ambiental en Oceanía y el resto del mundo.

Según declaraciones de Jenny Hill, alcaldesa de la comunidad, en siete días Townsville recibió el total de su precipitación anual.

Damnificados en Townsville. (Ian Hitchcock/Getty Images)

Imelda: Tormenta tropical

Este ciclón tropical resultó catastrófico para el sureste de Texas, pues en tiempo récord activó el estado de alerta para los habitantes de la zona. Se formó a partir de una baja de nivel desarrollada en el Golfo de México y a partir de septiembre provocó fuertes lluvias que desembocaron en inundaciones peligrosas para Galveston y Beaumont.

Inundaciones provocadas por Imelda. (Thomas B. Shea/Getty Images)

El crecimiento del agua alcanzó 109.22 centímetros de altura y entre los peores impactos que se registraron se enlistó la pérdida de muchos bayous locales. La movilidad en Houston fue severamente afectada, pues tanto servicios de autobuses como de ferrocarriles quedaron detenidos por los estragos de las fuertes lluvias. El Servicio Postal de los Estados Unidos colapsó y dejó tras su caída a tres heridos, además de un hombre que perdió la vida al electrocutarse.

Otro más se ahogó cuando su camioneta pereció bajo el agua.

Ciclón Idai

Este fue uno de los peores ciclones tropicales registrados en África y en el hemisferio sur. Fue la décima tormenta tropical en esta zona y alcanzó una categoría nivel tres. Se originó a partir de una depresión tropical en Mozambique, en el mes de marzo, y al tocar tierra mantuvo su estatus de ciclón tropical que comenzó a debilitarse ante los cambios estructurales de su curso.

Causó fuertes daños en Zimbabue, Mozambique, Madagascar y Malaui causando la muerte de 958 personas. Los daños causados afectaron específicamente a Beira, una ciudad mozambiqueña donde las cifras arrojaron un pronóstico de 1000 personas fallecidas.

Esta sería una de las peores crisis ambientales y humanitarias en la historia de este país.

Habitantes de Buzi, Mozambique, afectados por el ciclón Idai. (Andrew Renneisen/Getty Images)

Fani

Este ciclón fue catalogado en la categoría cuatro y duró del 26 de abril al 5 de mayo de 2019. Los daños que dejo a su paso sobre India Oriental y Bangladesh sumaron más de un millón ochocientos mil dólares y afectó a las Islas Batu, Simeulue, Sumatra, Sri Lanka e India del Sur.

Alcanzó su máxima intensidad el 2 de mayo bajo categoría de tormenta ciclónica extremadamente peligrosa y en su pasó por Calcuta comenzó a debilitarse. Dejó 89 muertos.

 

Tifón Hagibis

El supertifón Hagibis tuvo una duración de 16 días y tocó tierra en octubre. La región más afectada fue Kanto, en Japón, y la intensidad de este desastre natural le valió ganar el segundo puesto como el ciclón tropical más intenso en el mundo durante este año.

Local sumergido por las inundaciones del tifón Hagibis en Tokio. (Carl Court/Getty Images)

Se formó a partir de una perturbación tropical en las Islas Marshall y en tan solo dos días puso en alerta al Centro Conjunto de Advertencia de Tifones, provocando que se suspendieran algunos eventos planificados para la última temporada del año como la Copa Mundial de Rugby 2019 y el Gran Premio de Japón 2019.

Las cifras de muertos alcanzaron tres decenas de personas y a estas se sumaron un centenar de heridos, quienes además de estragos físicos sufrieron pérdidas materiales. Se estima que más de 110,000 personas participaron en las operaciones de búsqueda y rescate al suroeste de Tokio.

Efectos de Hagibis en Japón. (Carl Court/Getty Images)

Inundaciones en Sinaloa

Para los meses de agosto y septiembre, Sinaloa también fue un escenario catastrófico que figuró entre las inundaciones más terribles de 2019, pues las fuertes lluvias paralizaron la vida de la región y se extendieron hasta Sonora.

El origen derivó de las fuertes lluvias y de las tormentas Ivo y Lorena, quienes dejaron a su paso a 50 personas desalojadas de Mazatlán y provocaron que se suspendieran las clases en 18 municipios en todos los niveles educativos de la entidad.


Tormenta Tropical Lorena en Sinaloa. (Juan Carlos Cruz/Cuartoscuro.com)

Inundación en Venecia

En el mes de noviembre, casi culminando el año, Venecia volvió a ser un escenario de tragedias luego de que la ciudad completa se inundara. La insólita marea alta alcanzó 187 centímetros de alto siendo la segunda en causar más daños al país desde 1923. A la alerta de Acqua Alta se sumó el riesgo de un hundimiento real de toda la ciudad, por lo que las autoridades indicaron que el posible origen que desbordó el Mar Adriático en esta ocasión podría estar sumamente ligado al Cambio Climático.

Esta inundación provocó graves estragos en la economía local, en la vida de los venecianos y en el turismo de la zona, pues todos los museos municipales permanecieron cerrados durante la catástrofe. Además, se cree que un hombre de 78 años perdió la vida a causa de este desastre cuando se electrocutó al tratar de encender las bombillas eléctricas de su casa.

Plaza San Marcos en Venecia. (Vittorio Zunino Celotto/Getty Images)

Un poderoso Sirocco (viento) lanzó olas sobra la Plaza de San Marcos al momento en que la marea empezaba a llegar a la ciudad y el Gobierno italiano decretó estado de emergencia a partir del 12 de noviembre. Las indemnizaciones otorgadas fueron de 5 mil euros para vecinos damnificados y 20 mil para los comerciantes.

Inundación en Houston, Texas durante el mes de septiembre por Imelda. (Thomas B. Shea/Getty Images)

Huracanes

Dorian

Este fue quizá uno de los desastres naturales más recordados de 2019, pues durante su paso por las Bahamas afectó brutalmente a cientos de personas y destruyó hogares, centros comerciales y vías de comunicación.

Llegada del huracán Dorian a Florida. (NOAA via Getty Images)

Fue de categoría cinco y entre las áreas que destrozó se puede mencionar a las Islas Ábaco y Gran Bahama. Su nacimiento surgió a partir de una ola tropical que viajaba al este de las Islas de Barlovento.

El número de muertes registradas durante el viaje de Dorian sumó a 43 personas, pero los y las desaparecidas por las fuertes mezclas entre agua y viento rebasó a los cien habitantes. Además de personas decenas de animales, comercios, hogares e instituciones fueron arrastradas por la marea. En Canadá, Dorian levantó una alerta por haberse convertido en un ciclón.

 

Lorenzo

Inició como ciclón tropical, pero pronto alcanzó la categoría cinco en la Escala de huracanes de Saffir-Simpson, por lo que fue catalogado como un poderoso huracán que azotó las costas del Atlántico durante septiembre y octubre de 2019.

Los países más afectados a su paso fueron España y Portugal. Cobró la vida de seis personas y al paso en que tomó fuerza se proyectó hacia Irlanda.

Townsville, Australia, inundada en febrero de 2019. (Ian Hitchcock/Getty Images)

Tras este breve recuento de desastres naturales resulta fácil compaginar el tamaño del ser humano con el de su entorno y entender que la idea de sostener con nuestras débiles manos todo cuanto nos rodea, y manipularlo para nuestro beneficio, no siempre es el camino correcto, pues cuando la gigante dormida se despierta, le toma cuestión de segundos arrasarnos.