Distancia entre polvorines provoca explosiones en cadena en Tultepec

Distancia entre polvorines provoca explosiones en Tultepec

Vista aérea de las explosiones en Tultepec, Estado de México. (Notimex)

Ante el anuncio de las autoridades mexiquenses, de suspender las ventas y fabricación de pirotecnia en La Saucera, en Tultepec, hasta que se haga una “revisión exhaustiva” de los locales, los fabricantes establecidos aseguraron que hay irregularidades desde hace mucho tiempo.

Memorio Cortés es, desde hace 25 años, productor pirotécnico en Tultepec. Su taller o polvorín se encuentra a 800 metros del lugar donde ocurrieron las explosiones de este jueves, que dejaron 24 personas muertas y 49 lesionadas, en la zona conocida como La Saucera, donde la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) autorizó la elaboración de pirotecnia.

Cada polvorín tiene sus requisitos, como su sistema de pararrayos, su barra de descarga estática y la distancia, que es lo importante”, explicó Memorio.

Rubén Aduna, productor pirotécnico de Tultepec, señaló que “para tener un polvorín, la Sedena nos pide una superficie de cuatro mil a cinco mil metros de superficie cuadradas”.

En cada taller debe haber tres módulos, uno para almacenar materia prima, otro para la fabricación, uno más para el producto terminado y un cuarto para caseta de vigilancia.

La distancia entre ellos debe ser de por lo menos 35 metros, para evitar que una explosión se propague, pero no todos cumplen con el requisito.

Memorio dijo que “el espacio que tienen, el espacio que adquirieron para asentar sus módulos pues es muy pequeño”.

En la zona hay talleres donde los módulos sólo tienen una distancia de 15 o 10 metros, entre sí.

La reducida distancia entre un polvorín y otro “realmente es el caso del incidente de ahora y es el caso de los incidentes que han pasado anteriormente”.

Si hubiera mantenido esta distancia, si se hubiera respetado esas disposiciones por parte de las autoridades, solo hubiera habido una explosión”, recalcó Memorio.

En La Saucera, afirmaron los productores, hay 400 talleres con permiso de la Sedena, pero también calculan otros 400 talleres clandestinos y otros tantos en la zona urbana.

Los polvorines que se instalan en otra zona “construyen una bodega donde se les ocurre, ahí la instalan, ahí la plantan… ni nosotros mismos sabemos que tienen”.

A todo eso se suma la falta de supervisiones, de capacitación y de materia prima de calidad, dijeron los productores.

Aquí, cualquier persona, aunque no tenga conocimientos de pirotecnia, cumpliendo los requisitos le dan el permiso… Esto nos está afectando a los que no hacemos las cosas mal”, apuntó Memorio.

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Con información de Cecilia Reynoso.

 

RMT

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