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Trump vs Kim Jong-un: Twitter, arma de destrucción masiva

Trump y Jong-un. Ambos parecen determinados a exterminarse, pero ¿cuál de los dos pasará primero de los insultos a los ataques?
septiembre 4, 2017

Por un lado tenemos a un mandatario con poca experiencia política que cree que los problemas se resuelven con tuits. Por el otro, le responde un millennial educado en Suiza al que se le entregó a una edad muy temprana una cantidad insultante de poder sobre un país de 25 millones de habitantes.

En los últimos meses hemos visto cómo Donald Trump ha sido, no la antítesis, sino el complemento perfecto para Kim Jong-un, líder indiscutible de Corea del Norte. Ambos, dueños de un arsenal nuclear que pone al mundo al filo del asiento.

Cuando uno amenaza, el otro le contesta sin tapujos, y cuando el primero dispara un tuit, el segundo, a pesar de dirigir una nación en la que la mayoría de la población no tiene acceso a internet, le amenaza con muerte y destrucción de proporciones apocalípticas.

El ejército norcoreano, el cuarto más grande del mundo. Tiene 1.1 millones de efectivos (Getty)

Una historia de vituperios

La ronda más reciente de insultos entre Trump y Jong-un comenzó el 19 septiembre, cuando el mandatario estadounidense llamó a su homólogo norcoreano ‘Hombre Cohete’ en una ‘Misión Suicida’, durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York.

Frente a decenas de mandatarios y dirigentes de naciones de todo el planeta, Trump creyó al estado norcoreano un adversario fácil de vencer, atrasado y con capacidad de respuesta mínima, ideal enemigo en común contra el cual unir bajo su bandera a un pueblo norteamericano escéptico y dividido para legitimar su gobierno. Categorizó a Pionyang (capital norcoreana) como una amenaza a todos los ideales que la ONU representa y sentenció que si Estados Unidos es obligado, destruirá completamente a Corea del Norte. Esta política, ausente de negociaciones o diplomacia, nos enfila irremediablamente a una guerra que sumirá a millones de estadounidenses y norcoreanos en una devastación todavía peor que la vista en agosto de 1945, cuando dos bombas, las primeras y únicas de su tipo en detonarse contra un enemigo, cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki.

La decisión improvisada de demonizar a los norcoreanos acerca al mundo a una catástrofe política más aguda que la de la Crisis de los Misiles de 1962, suceso que no evolucionó a hecatombe gracias a la pericia de verdaderos jefes de estado y no a la retórica reaccionaria de líderes improvisados.

De haber sabido lo que estaba en juego, Kim, quien creció entre privilegios, quizá no habría llamado a Trump un senil sumergido en un declive mental irremediable y completo, pero lo hizo sin importar que con eso obtendría otra furibunda respuesta.

¿Cómo reaccionó Trump? ¿Acaso se reunió con sus consejeros para decidir la ruta diplomática más correcta o buscó en los libros de historia cómo lidiar con una situación así? No, el hombre que según varias fuentes cercanas, se entera de los sucesos que conciernen al mundo a través del noticiero matinal, acudió a Twitter, su foro favorito, para contestarle a Kim, el líder de un gobierno que ha probado seis veces que su arsenal nuclear es potente y está listo para desolar un país en segundos.

Política a través de Twitter

Lo peor de todo es que los insultos vía Twitter van desde más atrás. El 4 de julio pasado, apenas unos meses después de que ocupara la Casa Blanca y en pleno fervor patriótico, Trump disparó un tuit contra Kim tras la primera prueba exitosa de su tecnología de misiles balísticos intercontinentales.

‘¿Acaso este tipo no tiene otra cosa mejor que hacer con su vida?,’ dijo. ‘Me parece difícil creer que Corea del Sur y Japón aguantarán esto por más tiempo. Quizá China hará algo en Corea del Norte, acabando de una vez por todas con el asunto.’ Este tuit, por supuesto, demuestra la falta de pericia en geopolítica que plaga el proceder iracundo y reaccionario de Trump.

¿Cómo definir a Trump en estos casos? Quizá la agencia noticiosa oficial de Corea del Norte tiene la mejor forma de describirlo: ‘líder que frecuentemente tuitea artículos raros sobre pensamientos nutridos por su ego’. Sin embargo, Jong-un tampoco es un maestro de la política y hasta ahora no ha aprovechado ninguna oportunidad para entenderse con su homólogo de manera diplomática. La forma en la que ambos líderes conducen su retórica belicista es arriesgada e irresponsable y pinta a que solo podría tener un desenlace, el de la trágica pérdida de una gran cantidad de ciudadanos de un país u otro.

Dos mandatarios dicen estar dispuestos a irse a la guerra pero, ¿lo lograrán? (Getty)

¿Cómo detenemos el holocausto nuclear?

Ya pusimos el contexto de los dimes y diretes que los dos mandatarios a la cabeza de naciones con potencial nuclear intercambian entre sí. Pero ¿qué sigue? ¿Cómo evitar que la humanidad quede pulverizada por culpa de dos líderes sin mucha idea de lo que podrían destruir con sus decisiones?

Unos dicen que Twitter podría censurar la cuenta de Trump para evitar que siga amenazando a otros países, pero ¿Jack Dorsey, actual CEO de Twitter, se arriesgaría a hacerlo cuando Trump es quien mantiene la atención del mundo en su red social? Probablemente no.

Comprar Twitter costaría casi 13 mil mdd. En la imagen: Jack Dorsey, CEO de Twitter (Getty)

La idea de hacer crowfunding para comprar Twitter y expulsar a Trump suena romántica, pero peca de inocente, ya que Trump no necesita 140 caracteres para arruinar el mundo. Sus amenazas más claras contra el estado norcoreano fueron en la Asamblea General de la ONU y no frente a la app de Twitter de su smartphone.

Por otro lado, Jong-un mueve toda su maquinaria mediática para amenazar a Trump, a través de Ri Yong Ho, Ministro de Asuntos Exteriores de la RPD de Corea, con conducir otra prueba atmosférica de la bomba de Hidrógeno en ‘alguna parte del Pacífico’ en una clara afrenta a la influencia de Estados Unidos en la región.

Por el momento, las cosas entre ambos líderes parecen haberse calmado, pero ¿hasta cuándo volverán a dispararse indirectas? Tal parece que, con o sin Twitter, ambos están dispuestos a ver quién ladra más fuerte, pero ¿cuál de los dos morderá primero?

Intercambios como estos no se vieron ni en la Segunda Guerra Mundial, hasta el momento la guerra más devastadora en la historia, pero tal vez estamos ante la llegada de una era en la que un tuit puede convertirse en un arma de destrucción masiva.