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¿Qué enfrenta México ante el feminicidio y la violencia contra las mujeres?

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer: datos y cifras en México.
noviembre 20, 2019

Desde hace más de una década, se asesina, viola y trafica con la vida, sueños y dignidad de las mujeres mexicanas. Tanto a nivel estatal como nacional se han implementado programas y medidas de prevención contra la violencia de género, ¿serán suficientes las acciones  gubernamentales para frenar los casos de feminicidio y violencia de género?

Lesvy Martínez fue una universitaria de 22 años que fue estrangulada en una cabina telefónica en las inmediaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); su cuerpo fue encontrado en esa misma caseta telefónica con signos de violencia física. Las Procuraduría General de Justicia  (PGJ) determinó que se trataba de un suicidio aunque las pruebas obtenidas en la escena del crimen no confirmaron esa sentencia. Por ello, su madre luchó durante dos años para probar la culpabilidad de la expareja de su hija. 

En el Estado de México Mariana Lima Buendía fue asesinada por su esposo, un policía judicial que tiempo después sería ascendido a comandante de Toluca. En los primeros años de su matrimonio, Mariana sufrió abuso físico y mental por parte de él hasta que el 29 de junio fue asesinada por él. Al inicio, el caso fue tratado como un suicidio aunque las pruebas decían lo contrario. Irinea Buendía, madre de la víctima, se dio a la tarea de estudiar libros de criminalística para conseguir que la primera sala del máximo tribunal reabriera el caso como un feminicidio.

Como estos hay más casos en los que pareciera que los protocolos de investigación y deslinde de justicia por parte de las autoridades judiciales no se llevó a cabo en el tiempo y forma adecuados. Dos años después del feminicidio de Lesvy, su novio fue declarado culpable de su muerte. En el caso de Mariana Lima Buendía, en el 2013 la Suprema Corte de Justicia (SCJN) se ordenó la investigación del caso bajo una perspectiva de género.

Ambos casos presentaron una serie de irregularidades que retrasaron el proceso de justicia, lamentablemente no son lo únicos casos de feminicidio en México.

¿Qué dicen las cifras sobre los feminicidios?

En cuanto a  las cifras de violencia física y sexual contra niñas y mujeres se tienen dos bases de datos. La primera se basa en las llamadas de emergencia y números sobre los casos de violencia de género, se trata de la Información sobre violencia contra las mujeres (incidencia delictiva y llamadas de emergencia 9-1-1).

La segunda es el informe de Incidencia delictiva del fuero común. La información vertida en este registro se basa en las denuncias realizadas en el Ministerio Público y en la Procuraduría General de Justicia (PGJ).

Según la Información sobre Violencia Contra las Mujeres vertida en el Informe de Incidencias Delictivas y Llamadas al 911 del Gobierno de México, que se basa en las llamadas de emergencia registradas en las 32 entidades federativas arrojó los siguientes datos:

A nivel nacional, de enero a abril del 2019, se presentaron 638 feminicidios:

  • Ciudad de México se suscitaron 33 casos
  • Estado de México, 67
  • Guerrero, 14
  • Chihuahua, 26

Esta cifra coincidió con los datos del Secretariado del Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, específicamente de la Consulta de Incidencia Delictiva del fuero Común.

Si nos concentramos en las cifras de violencia contra las mujeres, en el feminicidio a nivel municipal, podemos observar que tanto en Naucalpan y Ecatepec, Estado de México, de enero a agosto se presentaron solo dos feminicidios.

En el municipio de Chihuahua se presentaron seis casos. En la Ciudad de México, en la alcaldía Gustavo A. Madero se presentaron, también, seis casos. 

Aunque la cifra ofrecida por el gobierno del estado es de 638 feminicidios, no son las únicas muertes de mujeres que se presentan a nivel nacional.

En este sentido, se registraron 1,843 casos de homicidio doloso en el país. En cuanto a las cifras de homicidio culposo, se registraron  11,720 asesinatos de mujeres.

El proceso de denuncia, ¿una forma de violencia institucional contra la mujer?

Se implementó el programa Spotlight como un intento del gobierno de México en conjunto con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea y el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES). La falta de castigo, la impunidad, la cultura machista que culpabiliza a la víctima y la nula empatía con la mujer crean un escenario perfecto para cometer crímenes en su contra.

La violencia no está solamente en la muerte o en el golpe que recibe una mujer o un menor, con todo lo dramáticos que pueden ser estos, su origen está en el modelo sociocultural que tolera sin condenar estos actos. Si bien es cierto que estamos en un momento en que la violencia machista se torna visible, no es menos cierto que hasta no hace mucho permanecía velada como ‘crimen pasional’ o conflicto de pareja”. (Vía: Ana Martínez Pérez, Violencia sistémica)

Por tanto, no es extraño que muchas mujeres no se atrevan a denunciar casos de agresión y violación, ya que los casos no sean atendidos con premura y que se deje impune el delito. Denunciar probablemente significa ser revictimizada por las autoridades, generalmente, culpabilizan a la víctima.

  • Revivir el proceso una y otra vez
  • Cuestionan la vida sexual y sentimental de la víctima
  • Polemizan la forma de vestir de la víctima al momento de la agresión
  • Medios de comunicación revelan los detalles de la agresión

Aunque hay protocolos para investigar un feminicidio de la manera adecuada, podrían existir casos en los que las evidencias criminológicas y el material recaudado en la escena del crimen no es resguardado de manera conveniente.

Como en el caso de Mariana Lima Buendía, las autoridades no toman en consideración aspectos de género tanto en el proceso de investigación como en las sentencias.

¿Qué es un feminicidio?

El Código Penal Federal tiene una serie de condiciones mediante las que se tipifica el feminicidio, estas se refieren a las circunstancias bajo las que se asesina a una mujer debido a su condición de género.

  • La víctima presenta signos de violencia sexual de cualquier tipo,
  • A la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia,  
  • Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima,
  • Haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza,
  • Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima, 
  • La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida,
  • El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público.

Aunque estas tratan de delimitar el delito para identificarlo y combatirlo, reducen e invisibilizan otras circunstancias en las que mujeres son asesinadas por su condición de género y al no estar contempladas bajo el código penal, no se investigan ni castigan de manera adecuada.

¿Qué dicen las cifras no oficiales?

María Salguero se ha dedicado por más de tres años a investigar los feminicidios en México mediante información vertida en nota roja y boletines de la PGR. La geofísica creó un mapa interactivo que no sólo registra los casos, sino que aporta información importante para su clasificación:

  • Relación con el agresor
  • Conexiones con el crimen organizado
  • Condición social de la víctima y el agresor
  • Exposición intencional del cuerpo en vía pública
  • Detalles de las armas (El Financiero)

En entrevista con el portal Plumas Atómicas, María Salguero explicó que la nota roja siempre arroja datos que ayudan a contextualizar el feminicidio, en este sentido puedes obtener un móvil, relación con el agresor e inclusive un panorama de violencia previo.

María utiliza 180 indicadores para registrar los asesinatos de mujeres y aún así cree que estos datos deben expandirse. Estas cifras podrían funcionar para crear nuevos parámetros para definir, prevenir y castigar al feminicidio.

También revelan situaciones de vulnerabilidad y violencia, que, a su vez podrían crear un perfil de víctimas. No obstante, algunos medios de comunicación caen en la revictimización al difundir datos importantes para una investigación en proceso que se ve interrumpida por esta filtración de datos.

Un ejemplo claro es que este delito se ha relegado al ámbito familiar, sin embargo, también se relaciona con el ámbito público, en este sentido se relaciona con otros delitos como el narcotráfico y el huachicoleo.

Algunas víctimas tienen relaciones directas con narcomenudistas y son asesinadas en venganza, otras son capturadas por estos grupos o son asesinadas por cobros de piso. Sin embargo, al no cumplir con los puntos del código no se investigan como feminicidios, y mucho menos, entran en los protocolos. 

Es preciso mencionar que las mujeres que se relacionan con el narcomenudeo, suelen hacerlo por desigualdad económica, adicciones o secuestros, de manera que, evidencian problemas de seguridad y salud pública que no son atendidos.

Salguero también resolvió la duda en cuanto a la selección de los estados en los que se combatirá el feminicidio. La ONU se basó en las estadísticas del INEGI en cuanto a tres rubros:

  • Mujeres asesinadas
  • Mujeres violadas
  • Desaparición de niñas y mujeres

Los estados que repuntaron fueron Chihuahua, Guerrero y el Estado de México, pues en dichas entidades los asesinatos de mujeres forman cifras exorbitantes que poco a poco se han normalizado y quedado en el olvido. Aunado a los malos criterios de clasificación son escondidos bajo homicidios dolosos y culposos, de allí las cifras dispares entre diversas organizaciones.

¿Cómo se combate la cultura de la violencia contra las mujeres?

Se necesita realizar una gran labor de recopilación de datos, estadísticas y diagnósticos para tipificar y actualizar las normas de perspectiva de género en los diferentes estados.

¿Qué hacer para que la vida de las víctimas no sólo queden en el olvido social y el dolor de sus deudos?

Recientemente la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum anunció la creación de un banco de datos de ADN en la CDMX para investigar los delitos sexuales. Este organismo almacenará la información genética sustraída de fluidos corporales, vellos, cabello y extracciones de sangre encontradas en las escenas de crimen de delitos sexuales y secuestros. Si alguna de estas muestras coincidiera con los registros de la ciudadanía, se procederá a la investigación de los presuntos implicados. 

Posiblemente no sea suficiente un banco de ADN para erradicar la violencia de género. Esta no se erradica arrestando los agresores. Se debería eliminar la cultura de la violencia de género mediante educación sexoafectiva orientada, tal vez, por psicólogos y sociólogos. 

Este contexto de riesgo y desigualdad ha impulsado diversos movimientos de feminismo liberal y radical en la CDMX y el resto del país. Colectivos de mujeres se han manifestado para exigir seguridad, resolución y justicia de los diversos casos de agresiones sexuales, violaciones y feminicidios en la nación.

Asimismo, exigen:

  • Políticas adecuadas para tratar las agresiones sexuales
  • Interrupción legal del embarazo hasta la semana 12 en toda la república
  • Ley Olimpia contra el acoso cibernético en toda la república 

Las manifestaciones que han realizado en la CDMX desembocaron en una mesa de diálogo entre Claudia Sheinbaum y grupos feministas para tratar temas relacionados con la violencia de género que sufren las mujeres. Como resultado de este intercambio el gobierno acordó fortalecer las políticas públicas para contrarrestar la violencia.

No solo basta con políticas que dejan de lado aspectos importantes y que en ocasiones no se cumplen, se necesita ir al fondo: la educación inequitativa entre hombres y mujeres, basada en poder y violencia. Ya volteamos hacia otro lado por años y al regresar solo encontramos un campo de cruces rosas.

Con información de Gobierno de México, ONU México

Ilustración: Valentina Avilés

Autor:
Karen Robledo