Acaparamiento de vacunas: estas son las causas del nuevo problema mundial

Además del covid, un nuevo problema en el mundo es el acaparamiento de vacunas, mismo del que la OMS se ha pronunciado enérgicamente
marzo 26, 2021

El 8 de diciembre de 2020, con 90 años de edad, Margaret Keenan se convirtió en la primera persona en recibir de manera oficial la vacuna contra el COVID-19 en el mundo, tan solo nueve meses después de que la OMS declarara al coronavirus como una pandemia.

La inoculación de Keenan, recordando a Neil Amstrong, podría pensarse como “un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”, mismo que llenó de esperanza al planeta entero con la idea de que era cuestión de meses para volver a la vida normal antes de que el coronavirus apareciera. Al día de hoy, dicha ilusión parece desvanecerse poco a poco, siendo el acaparamiento de las vacunas uno de los principales problemas a resolver.

Acaparamiento: De presagio a realidad

El acaparamiento de vacunas contra el COVID-19 puede ser -para varias personas- un concepto que se comenzó a escuchar de forma reciente. Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas ya lo advertía desde hace meses.

“Desafortunadamente algunos gobiernos están tratando de asegurar las vacunas solo para sus propios ciudadanos” detallaron expertos independientes en derechos humanos de la ONU el 9 de noviembre de 2020, como si de un presagio se tratara y que solo era cuestión de tiempo para verlo completado.

El 18 de febrero de 2021, tan solo tres meses después de la advertencia lanzada, la misma ONU detalló que, mientras 130 países aún no recibían ni una sola dosis, el 75% de las vacunas había sido repartida en tan solo 10 naciones, provocando una distribución “tremendamente desigual e injusta”, denunció el secretario general de la organización, Antonio Guterres, quien también solicitó un plan global de vacunación urgente.

Con la petición del secretario Guterres para tratar de revertir el acaparamiento de las vacunas, la respuesta de algunos países fue la de apoyar económicamente al programa COVAX -fundado por la ONU-, mismo que busca el acceso global y equitativo a las vacunas del COVID-19. Sin embargo, Tedros Adhanom, director de la OMS, fue claro al asegurar que, “aunque se tenga el dinero, si no se puede utilizar en vacunas, no significa nada” y días después volvió a reprochar a los países desarrollados el poco esfuerzo que han hecho por revertir la situación.

Keenan recibió la vacuna contra COVID-19 en diciembre de 2020 (Foto: Getty)

¿Qué países acaparan las vacunas y cómo lo hacen?

Después de que el COVID-19 se instalará en todo el mundo, diversos equipos de científicos comenzaron a trabajar para el desarrollo de una vacuna que permitiera controlar la propagación del virus y, a la par, los países desarrollados (en mayor medida) realizaron acuerdos con diferentes compañías farmacéuticas para poder asegurarse millones de dosis que pudieran ser aceptadas.

“Los países ricos han firmado acuerdos de precompra con los fabricantes de vacunas, entonces ellos han comprado la mayor parte de los suministros de vacunas del mundo”, mencionó Lawrence Gostin, profesor de derecho de la salud global de Georgetown, quien catalogó esta decisión como “comprensible” debido a que “los gobiernos están bajo una enorme presión para dar prioridad a sus propias poblaciones”, aunque también señaló que el “atesoramiento” de vacunas de una forma egoísta no es ético desde su perspectiva.

De acuerdo a datos proporcionados por Launch & Scale Speedometer, plataforma dirigida por la Universidad de Duke, algunos de los países -o regiones- que han logrado llegar a acuerdos de precompra (información actualizada hasta el 19 de marzo de 2021) que les permitirían realizar una cobertura de vacunación superior al 100% de su población son:

  • Canadá – 431%
  • Reino Unido – 364%
  • Nueva Zelanda – 328%
  • Australia – 246%
  • Chile – 244%
  • Unión Europea – 227%
  • Estados Unidos – 200%
  • Israel – 177%
  • Suiza – 140%
  • Corea del Sur – 128%

Reino Unido es uno de los países que podría tener un excedente de vacunas (Foto: Getty)

Sin embargo, pese a tener asegurado el porcentaje de vacunas, esto no significa que existan “almacenes llenos de dosis”, señaló Andrea Taylor, investigadora de la Universidad de Duke; en realidad, los países con acuerdos tienen prioridad de fabricación durante el 2021. “Esto significa que incluso si otros países realizan compras ahora, es posible que tengan que esperar meses o incluso un año para la entrega”, remarcó Taylor.

En este punto es importante recordar que, aunque haya precontratos, probablemente no todas las vacunas podrían recibir la aprobación para aplicarse.

Por su parte, Launch & Scale Speedometer establece que, con los modelos actuales sobre la vacunación, se puede predecir que no habrá suficientes vacunas para cubrir a toda la población mundial hasta 2023 o 2024; e incluso versiones más desalentadoras, como la del doctor Gavin Yamey, director del Centro de Impacto Político en la Salud Global de la Universidad de Duke, señalan que “si el mundo rico sigue acumulando vacunas, la pandemia se prolongará quizás hasta siete años”.

Las consecuencias de acaparar: todos en problemas

Salud

Aunque las presiones u objetivos en particular lleven a los países más ricos del mundo a querer vacunar a toda su población lo más pronto posible, irónicamente, el conseguirlo no sería lo mejor que pueden hacer visto desde el punto científico.

La razón por la cual la vacunación de todo un país (o países) puede ser segura solo en un corto plazo se debe a que, mientras el COVID-19 se siga propagando, se corre el riesgo de que mute en variantes más peligrosas -como ya ha sucedido-, mismas que sean capaces de resistir las vacunas ya existentes y aplicadas.

“Se necesita de mucha confianza para creer que una variante no resistirá a las vacunas si sigue extendiéndose (el COVID-19”, señaló Ken Shadlen, profesor de Estudios de Desarrollo en la London School of Economics and Political Science.

Por su parte, el doctor Michael Osterholm, director del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Michigan, remarcó que la transmisión “en gran parte incontrolada en los países de ingresos bajos y medios” puede ser uno de los mayores riesgos para terminar con la pandemia del coronavirus, esto pese a que los países más ricos hayan vacunado a su población.

“Algunos países están en la carrera por vacunar a sus poblaciones enteras, mientras otros países no tienen nada. Esto puede comprarles una seguridad a corto plazo, pero es una impresión de seguridad falsa”, mencionó Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la ONU, quien también señaló que los países rezagados en la vacunación podrían ser un “caldo de cultivo de nuevas variantes”.

Economía

Sin embargo, las consecuencias no solo serían de carácter de salud, pues la economía también está en peligro.

De acuerdo a una investigación publicada en la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés), esta demuestra que la pérdida del PIB global por no inocular a todos los países sería mayor que el costo que conlleva fabricar y distribuir vacunas a nivel mundial.

“Nuestras estimaciones sugieren que hasta el 49% de los costos económicos globales de la pandemia en 2021 correrán a cargo de las economías avanzadas, incluso si logran la vacunación en sus propios países”, menciona el estudio.

Social

Y por supuesto no se podía dejar de mencionar los problemas sociales que el acaparamiento de vacunas podría provocar, haciendo crecer más las brechas existentes entre países desarrollados y los que se encuentran en vías de desarrollo, principalmente África.

“El acaparamiento de vacunas solo prolongará la terrible experiencia y retrasará la recuperación de África. Es profundamente injusto que los africanos más vulnerables se vean obligados a esperar las vacunas mientras los grupos de menor riesgo de los países ricos se vuelven seguros”, dijo la doctora Matshidiso Moeti, directora regional de la OMS para África.

África es uno de los continentes más afectados por el acaparamiento de vacunas (Foto: Getty)

Solidaridad y redistribución, posibles salidas

El objetivo mundial actualmente radica en poder vacunar a un mayor número de personas en los países más necesitados y, en un escenario ideal, esto sería posible si las naciones más poderosas coincidieran en compartir dosis de manera inmediata.

Por su parte, las farmacéuticas podrían seguir el ejemplo de AstraZeneca, la cual otorgó licencias para la fabricación de sus vacunas a otras compañías y países, con lo que se puede acelerar el proceso para obtener dosis de forma masiva.

Ahora bien, si la opción de compartir dosis de forma inmediata no es aceptada por los gobiernos poderosos, la cantidad de vacunas (si se autoriza el uso de todas las que fueron precompradas) en algunos países puede ser tal que Canadá, por ejemplo, tendría la posibilidad de inocular a su población hasta en cinco ocasiones, lo cual se traduciría en un excedente, mismo que podría ser redistribuido para los países que lo necesiten, sugiere Robin Cohen, profesor de la Universidad de Oxford.

De igual forma, las vacunas que estén por expirar o que son menos efectivas en algunas partes del mundo podrían estar disponibles para su redistribución, la cual podría darse a través de COVAX.

La opción de que la redistribución sea utilizada con tintes políticos tampoco es descartada por Cohen, quien pone el ejemplo de España, país que venderá un excedente de 30 mil dosis a Andorra al mismo precio que compró las vacunas.

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“Perdimos una gran oportunidad de incorporar las vacunas como una medida integral. No es solo un fracaso moral catastrófico, sino un fracaso epidemiológico y un fracaso en la práctica de la salud pública”, dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus el pasado 23 de marzo al denunciar la desigualdad de la distribución de vacunas. Ahora la gran duda queda en saber si aún se está a tiempo de cambiar y quiénes están dispuesto a hacerlo.

Tedros Adhanom, director de la OMS, ha mostrado en repetidas ocasiones su molestia por la repartición inequitativa de vacunas (Foto: Getty)

Con información de Aljazeera, The Conversation, Global Health Institute, Insider, Infosalus, France 24 y Vox

Autor:
Israel Rangel