Educación no enseña creacionismo según Biblia ciencia

¿Por qué no se enseña la creación según la Biblia en las escuelas?

Creacionismo vs teoría de la evolución o de cómo garantizar la libertad de credo.

En Estados Unidos 4 de cada 10 personas rechaza la teoría de la evolución para explicar el origen de la vida en la Tierra. Son los creacionistas: fervientes seguidores de la idea de que un dios, creador del mundo, es responsable de la existencia de la vida. Esta creencia (cuyos promotores suelen ser grupos cristianos) niega teorías científicas sobre el origen y el desarrollo de la vida, como la de la evolución por selección natural. Incluso en sus versiones menos radicales, el creacionismo admite la evolución, pero propone que la causa primera de la vida no es la interacción de materia orgánica, sino la voluntad de un ser supremo.

En términos generales, el creacionismo es un intento por conservar la fe íntima en lo divino dentro de un mundo que ha logrado explicarse sin la necesidad de una entidad dotada de intención. Sabemos que el impulso de explicar la existencia por medio de historias con elementos mágicos o prodigiosos se remonta a los inicios de toda civilización; sin embargo, ese interés en comprender el mundo ha tenido transformaciones significativas a través de los años.

El antropólogo Mircea Eliade decía que “conocer los mitos es aprender el secreto del origen de las cosas”; pero, a partir de los siglos XVIII y XIX, los mitos quedaron restringidos a un ámbito religioso y el fortalecimiento del método científico permitió elaborar teorías para entender cómo surgió la vida, sin recurrir a fenómenos sobrenaturales o divinos. Una de las cúspides de ese desarrollo ocurrió en 1859, cuando se publicó El origen de las especies, donde Charles Darwin postuló que diversas formas de vida evolucionan a lo largo del tiempo debido a un proceso de selección natural.

Desde luego, esta teoría inicial ha ido cambiando a lo largo de los años y se ha ido perfeccionando. No obstante, su base es tan sólida que se trata de la explicación más ampliamente aceptada en el ámbito escolar y académico. Por esa misma razón, es la teoría sobre el origen de la vida que se les enseña a los niños en la educación básica.

La extensión del alcance de las ideas darwinistas no ha pasado desapercibida para los creacionistas, que han debido enfrentar su fe a una teoría desprovista de dioses, replicada en el sistema educativo. Podría decirse que la situación actual los desfavorece: ¿y si las cosas fueran de otro modo?, ¿qué pasaría si las escuelas enseñaran el génesis según la Biblia en vez de la teoría de la evolución?

El niño que se negó a rezar una oración

Ellery Schempp en 2007. (AP Photo/Lisa Poole)

(AP Photo/Lisa Poole)

En 1956 un estudiante de preparatoria llamado Ellery Schempp se rehusó a participar en dos actividades acostumbradas en su escuela, ubicada en Filadelfia, Estados Unidos: la lectura de algunos pasajes de la Biblia y la oración grupal. Así fue como el hombre, que aquel tiempo era un joven de 16 años, inició una revolución en el sistema de enseñanza norteamericano.

Para señalar el sesgo intolerante de las prácticas religiosas en su escuela, Ellery llevó una copia del Corán a la clase y la sacó de su mochila durante la lectura de la Biblia. Su negación a participar en la dinámica impuesta por la institución educativa provocó algunas represalias: lo mandaron a la dirección y con el psicólogo escolar para que lo atendiera por su mal comportamiento. Ante esto, el estudiante decidió acudir a la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés):

Caballeros,

Como estudiante en Abington Senior High School apreciaría mucho cualquier información que me puedan enviar sobre una posible acción o ayuda de la Unión para poner a prueba la constitucionalidad de la ley de Pensilvania que obliga de forma arbitraria (y aparentemente injusta e inconstitucionalmente) a leer la Biblia en nuestro sistema de educación pública.

Agradezco cualquier ayuda que puedan ofrecer en la liberación de la juventud estadounidense en Pensilvania de esta grave violación de sus derechos religiosos tal como se garantiza en la primera y más importante enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

De esta manera se inició un proceso legal, conocido como Abington School District versus Schempp. Finalmente, el 17 de junio de 1963 la Suprema Corte declaró inconstitucional las lecturas de la Biblia y los rezos en las escuelas públicas, debido que la Constitución de Estados Unidos separa a la Iglesia del Estado y reprueba la promoción de cualquier religión en instituciones públicas.

Gracias a la protesta de Schempp se prohibió obligar a los estudiantes a participar en rituales religiosos (como la oración o la lectura comunitaria de la Biblia). Por un lado, esta acción protegió la libertad de creencias de la población estudiantil; por otro, hizo visible un programa ideológico y doctrinario en la educación pública, relacionado con la estigmatización de las personas ateas por su posible relación con grupos de inconformes. Prueba de ello, la persecución encarnizada que sufrieron tanto Schempp como su familia tras comenzar la disputa legal: entre los últimos años de 1950 y 1963, la casa de Schempp recibió cientos de cartas de odio y los demás integrantes de la familia fueron acosados por sus creencias personales y por su lucha política.

Por esos mismos años, otra persona impulsó la misma causa: Madalyn Murray O’Hair, fundadora de la asociación Ateos Americanos, también luchó contra la práctica de lectura bíblica en las escuelas. Su inconformidad tomó forma cuando presentó una demanda contra el sistema público educativo en Baltimore para que su hijo Bill pudiera abstenerse de participar en las plegarias realizadas en su escuela. Murray ganó la demanda poco tiempo después de que se resolviera el caso de Schempp. A partir de ese momento, esta mujer dedicó su vida a reclamar que todas las instancias gubernamentales dejaran de promover la religión cristiana desde sus cargos públicos.

El creacionismo ataca de nuevo

(Photo by Hulton Archive/Getty Images)

(Photo by Hulton Archive/Getty Images)

A mediados de la década de los ochenta, la disputa sobre la religión en las escuelas renació. Como parte de su campaña electoral, el presidente Ronald Reagan promovió en el Senado una enmienda constitucional contra la sentencia que el Tribunal Supremo lanzó en el 63. Afortunadamente, esta propuesta no prosperó, debido a la organización de grupos civiles y a su apego estricto a la carta magna estadounidense.

De acuerdo con una de las organizaciones más importantes de este tipo, la ACLU, la única manera de conservar la diversidad religiosa ha sido la separación entre el Estado y la Iglesia, estipulada en la constitución política:

Muchas personas creen equivocadamente que la separación de la iglesia y el estado implica una hostilidad oficial a la religión. Pero en efecto, la verdad es todo lo contrario. Fue su creencia en la santidad de la fe lo que engendro la determinación de nuestros fundadores a proteger la religión de la interferencia estatal. Ellos comprendieron que la libertad religiosa podía florecer solo si el gobierno deja en paz a la religión.

Durante las décadas de los años ochenta y noventa, hubo varios proyectos de ley que promovieron tanto la oración y la lectura de la Biblia como la enseñanza del creacionismo en las escuelas públicas. En ambos frentes, la ACLU ha salido victoriosa.

¿Por qué enseñar ciencia y no religión?

(Photo by Peter Macdiarmid/Getty Images)

(Photo by Peter Macdiarmid/Getty Images)

Si se descartara la teoría de la evolución y se enseñara la creación según la Biblia en las escuelas, la libertad de credo estaría amenazada gravemente. Las explicaciones científicas sobre el origen del mundo y de la vida no dependen de creencias personales o de prácticas religiosas, sino de observaciones controladas del mundo natural.

La enseñanza de una teoría científica, sin compromisos éticos o morales con alguna religión en particular, asegura un acercamiento laico a temas que históricamente han pertenecido al campo de la fe. Explicar cómo se creó la vida, el tiempo o la materia se ha convertido en trabajo de científicos y no de sacerdotes. Sólo así ha sido posible una convivencia pacífica de diversas religiones y culturas en un mismo país.

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