Festejo del 5 de mayo y Estados Unidos

Cinco de Mayo / Cinco de fallo

De la lucha por la autonomía a una fiesta de sombreros y tequila

Mientras en México el 5 de Mayo nos remite a un hecho histórico, en Estados Unidos significa muchas otras cosas. ¿Podríamos acostumbrarnos a compartir una fecha como ésta con nuestros vecinos del norte?, ¿qué significa el 5 de Mayo del otro lado del Río Bravo?

Un poco de historia

Batalla del 5 de mayo de 1862 (Wikimedia/ Anónimo, Dominio Público)

Batalla del 5 de mayo de 1862 (Wikimedia/ Anónimo, Dominio Público)

El 5 de mayo de 1862, 4500 mexicanos se enfrentaron contra 6500 soldados franceses. El resultado fue victorioso para México, después de 83 bajas mexicanas y 462 europeas. Cuatro días después, Benito Juárez declaró esa fecha como feriado nacional. Un país con apenas unos 50 años de existencia, había derrotado a uno de los imperios más poderosos del mundo, es decir, no se trataba de cualquier batalla ganada.

A pesar de este triunfo, un año después volvieron los franceses a México e impusieron a Maximiliano de Habsburgo, de ahí que muchos sean detractores de celebrar esta fecha porque fue un pequeño triunfo sin gran trascendencia para la historia nacional. El Cinco de Mayo es la fiesta que conmemora que ganamos la batalla pero perdimos la guerra (?).

El 5 de Mayo… la batalla por la identidad

Ignacio Zaragoza (Wikipedia/ SA, Dominio Público)

El Cinco de Mayo nació como una fiesta chicana. Hay que tomar en cuenta que los chicanos no son un invento de la migración del siglo XX. Desde que los territorios mexicanos del norte se convierten en territorios estadounidenses, existen los chicanos. De hecho, Ignacio Zaragoza, el personaje histórico que más se relaciona con la batalla de Puebla, pertenece a esta comunidad, porque nació en Texas 1829 cuando todavía era parte de México.

Los chicanos del siglo XIX al tratar de conservar vínculos con lo mexicano, acudieron al evento patriótico más reciente en la historia, que en este caso fue la batalla del 5 de mayo. Celebrar esa batalla era celebrar la identidad mexicana reafirmándose en contra de una potencia. Miles de familias del ahora sur de Estados Unidos se fueron a dormir como mexicanos y al día siguiente no tenían más remedio que ser estadounidenses. Su relación con lo mexicano (lo que sea que depositemos dentro de esta categoría) evidentemente va a ser distinta que los que siguieron siéndolo.

El tratado Guadalupe-Hidalgo de 1848 era una herida reciente en nuestra historia. Miles de kilómetros habían sido vendidos/perdidos/cedidos a Estados Unidos y nuestro país era un país vulnerable. Un par de décadas después, nos toca afrontar la primera invasión francesa y el triunfo es insospechado. Festejar el 5 de mayo como un triunfo para la historia mexicana, nos hacía olvidar que Estados Unidos había tomado territorio nacional. Así, Francia se vuelve un enemigo en común y mediante la conmemoración de una fecha se logra reforzar las relaciones México-Estados Unidos.

Mapa de Mexico en 1824 (Wikimedia/ Hpav7, Dominio Público)

Mapa de Mexico en 1824 (Wikimedia/ Hpav7, Dominio Público)

Fue hasta mediados del siglo XX que las comunidades chicanas empezaron a cambiar el significado del 5 de mayo. Lo empezó como una celebración del nacionalismo mexicano, se transformó en una fiesta que impulsaba la creación de una identidad bicultural. Para los chicanos era una excusa para hablar de la lucha contra la imposición de identidades, para los estadounidenses esta celebración encajaba perfectamente dentro de la Good Neighbor policy. Esta política del Buen Vecino, fue la postura que tomó Estados Unidos ante América Latina después de la Segunda Guerra Mundial. Se trataba de una política que intentaba aliviar las tensiones con todos sus vecinos latinoamericanos, al evitar intervenir en la política de cada país mientras celebraban las culturas otras (¿Se acuerdan de la película Los tres caballeros? Sí, todo fue estrategia política).

El orgullo chicano

En 1960 las manifestaciones por los derechos de los chicanos surgen por todo el sur de Estados Unidos. Buscaban derechos civiles y sociales (muy parecidos a la lucha de las comunidades afroamericanas) y se agrupaban bajo el Brown Pride. Durante este periodo, los activistas chicanos adoptaron el Cinco de Mayo como suyo para celebrar la victoria de los mexicanos y empatarlo con valores que ahora eran fundamentales para esta comunidad: la autodeterminación, la identidad y el orgullo de ser chicanos. Entonces, el Cinco de Mayo cambia su sentido, para volverse una fiesta que unifica las luchas de La Raza porque encausaban la lucha social.

El 5 de mayo entre los chicanos fue una festividad marginal y exclusiva de los mexicanos y mexico-americanos a principios del siglo XX, pero a partir de 1980 se transformó como una celebración de compañías donde se explotaba todo lo mexicano. La idea de lo mexicano como festivo fue –aunque suene a teoría conspiracional anti-corporaciones– pensado por las grandes corporaciones de bebidas alcohólicas (de tequila y cerveza, principalmente). Las cuales terminaron agrupando todo lo que entendían como como una fiesta de lo latino, desde música, hasta comida y alcohol.

¿Reapropiación cultural?

Mexican-American teens at Venice Senior High school (Wikipedia/ Unknown, Dominio Público)

Celebrar el 5 de mayo no anula el 15 de septiembre. No se trata de festejar con una fecha o la otra: esta disyuntiva es completamente artificial. La comunidad chicana encontró en la Batalla de Puebla algo que no había encontrado en la Independencia, y no es que la Independencia no fuera importante también, sino que en el contexto de los territorios al norte de México, la lucha por la independencia mexicana impactó mucho menos en los territorios más lejanos que siempre estuvieron un poco aislados en comparación a los estados del centro. El Cinco de Mayo es una celebración fronteriza desde sus orígenes.

Claro que los estadounidenses han tomado esta fecha para repensar la lucha contra el imperialismo y volverla un día para beber en exceso, realizar carreras de perros chihuaha (esto sucede en Arizona, en serio) o para replicar consignas tan absurdas como “celebremos a los mexicanos que pelearon para darte este día de bebidas y nachos”.

Por otro lado, también, hoy más que nunca es un día de vital importancia para la comunidad chicana.

(AP Photo/Reed Saxon)

(AP Photo/Reed Saxon)

La causa (como llaman los chicanos a la defensa de los derechos de su comunidad) es más vigente que nunca. Este año más de 11 millones de mexicanos celebrarán esta fiesta, especialmente en Los Angeles, Chicago, San José, y Houston (y con un Donald Trump cada día más cerca de ser el candidato republicano a la presidencia). Tenemos que repensar la frontera y todo lo que implica: fiestas, triunfos y luchas.

Esta día importa porque crea comunidad entre mexicanos, vuelve la lucha por los derechos una fiesta y la conquista por los derechos tiene que ir de la mano de la conquista por la felicidad. Mientras otros planean muros, nosotros, junto con los chicanos, planeemos bailes, solidaridad y reconocimiento a los chicanos. ¡Viva la identidad fronteriza! ¡Viva la causa! ¡Viva el Cinco de Mayo!

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