Distopía, astronautas y magia: el universo de Alfonso Cuarón

Un mexicano excepcional

Desde hace quince años Alfonso Cuarón (Ciudad de México, 1961) no ponía el pie en su tierra natal para filmar. Sin embargo, parece ser que el hijo pródigo está de vuelta. Hace unos meses comenzaron a haber rumores sobre una posible nueva película en las calles de la capital mexicana. Las voces eran ciertas. En una conferencia de prensa, Cuarón anunció la proximidad de Roma, su más reciente labor. A pesar de que todo el equipo de producción ha sido muy discreto, parece ser que la historia se ubicará en la década del setenta en la colonia Roma y contará la historia de una familia de clase media.

Tras enfrentar algunos problemas administrativos por la intransigencia de autoridades locales, el director trabajó en una recreación del Halconazo, doloroso episodio de la historia reciente del país: el 10 de junio de 1971 un comando de fuerzas armadas paramilitares reprimió brutalmente una manifestación estudiantil, que tenía lugar en las calles del norte de la ciudad. Aunque éste es uno de los pocos detalles que se conocen de la película que vendrá, podemos asegurar que será algo digno de la trayectoria de uno de los directores de cine más importantes de México.

Alfonso Cuarón ha demostrado en las siete películas dirigidas por él una sorprendente capacidad para moverse entre la ficción fantástica, la ciencia ficción y un realismo que se inserta en el cine mexicano. ¿A cuál de sus facetas pertenecerá su próxima película?

La ciencia ficción y la fantasía

Children of Men.

Children of Men.

Una pelirroja y un hombre de ojos dulces se miran dentro de un carro en movimiento. Ella escupe una bola de ping-pong hacia él, que la recibe con la boca. La acción se repite pero en sentido inverso: él la lanza, ella la cacha. Los otros tres pasajeros del coche lanzan gritos de sorpresa y se ríen con emoción. Repentinamente, otro coche se atraviesa en la carretera y les impide el paso. De las laderas del camino, aparecen varias personas armadas y un motociclista que dispara hacia el carro. La pelirroja recibe una bala en el cuello. Mientras el hombre que hasta hace un momento jugaba con ella intenta parar la hemorragia, la moto se empareja y él abre su puerta para sacarlos del camino. La mujer muere desangrada. Más adelante llega una patrulla de policía que los obliga a orillarse. El conductor baja y le dispara a dos oficiales. Un momento después, vemos cómo el carro se aleja por la carretera.

Toda la secuencia de acción (que dura poco más de 4 minutos) se filmó en una sola toma. Sin hacer cortes de escena, el director de cine Alfonso Cuarón logró en Children of Men (2006) un gran plano secuencia. Con una cámara que podía girar 360° montada en una estructura superpuesta al carro donde viajaban los actores, el director encontró una forma de expresar la confusión y el miedo de los personajes que se enfrentan a una situación de vida o muerte. De esa manera, Cuarón se confirmó como uno de los grandes del cine mexicano e internacional.

El reconocimiento que esa película distópica de ciencia ficción recibió de la crítica fue un augurio de lo que sucedería siete años después: en 2013 Alfonso Cuarón se convirtió en el primer cineasta latinoamericano en ganar un premio Oscar por mejor dirección por su película Gravity, que es un relato de suspenso sobre la desventura de una astronauta que se queda varada en el espacio y sus peripecias para volver a casa.

Dicen que desde niño, Alfonso había soñado con viajar al espacio exterior, inspirado en la narración del primer alunizaje que vio por televisión. Quizás la pervivencia de esa semilla íntima haya funcionado como guía en la realización del filme. En todo caso, ésa no fue la primera vez que una visión mágica e infantil dominó una película de este director.

Siempre a caballo entre el realismo y la fantasía, Alfonso Cuarón saltó a la fama internacional con The Little Princess (1995), reelaboración de una película de 1939, protagonizada por Shirley Temple. En la nueva versión se narra la historia de Sara, una niña que es enviada a un internado para señoritas, mientras su padre cumple funciones militares durante la Primera Guerra Mundial. Desde su llegada, Sara inventa un mundo nuevo para las demás internas, basado en historias tradicionales de India que aprendió en sus primeros años de vida dentro de la colonia inglesa en el país oriental.

La capacidad de Sara para narrar historias da cuenta de un complejo carácter psicológico, representado con breves secuencias narrativas que entretejen la realidad del internado con la fantasía de los relatos. La seriedad y la delicadeza con que se trata la niñez llamaron la atención por su novedad en el subgénero de películas para niños, a tal grado que Cuarón fue solicitado para dirigir la tercera entrega de la saga del mago más famoso del mundo.

La magia de la adaptación

Harry Potter and the Prisioner of Azkaban.

Alentado por sus amigos Guillermo del Toro, Gael García y Diego Luna, Cuarón aceptó dirigir en 2004 Harry Potter and the Prisioner of Azkaban. Gracias a ello, la saga de películas basadas en la obra de Rowling alcanzó un nuevo nivel. En la tercera entrega había varios retos por cumplir: en primer lugar, los personajes principales comienzan un proceso de transición de la niñez hacia la juventud; en segundo lugar, Harry descubre una parte importante de la vida de su padre y, en tercero, hay un viaje en el tiempo. Quizá en atención a estos tres desafíos, Cuarón decidió narrar la película desde la perspectiva de Harry Potter. Lo cual otorgó un aire de suspenso a los hechos, puesto que el espectador y el personaje van descubriendo la trama al mismo tiempo.

Para ese momento, el director tenía ya cierta experiencia previa en adaptar un libro al lenguaje cinematográfico. En 1998 dirigió Great Expectations, basada en el libro homónimo de Charles Dickens. A pesar de que es su obra menos celebrada, esta adaptación le permitió a Cuarón trabajar por vez primera con un elenco de actores célebres y jugar con los recursos de una gran producción.

El México que nos tocó vivir

Sólo con tu pareja.

Sólo con tu pareja.

Cuarón habla de México en cada oportunidad que tiene y siempre ha procurado mantener un lazo con su país; sin embargo, hasta el momento sólo dos de sus películas se filmaron aquí. En 1991 apareció su primer trabajo, titulado Sólo con tu pareja, comedia ligera protagonizada por los actores Daniel Giménez Cacho y Claudia Ramírez. Fue también la primera vez que trabajó junto con su hermano, Carlos Cuarón, en la escritura del guion y con Emmanuel Lubezki, como director de fotografía.

En Y tu mamá también (2001), su cuarta película, la capital, las carreteras y algunas playas de México son parte fundamental de la narración. Es la historia de dos jóvenes que emprenden un viaje con una mujer un poco mayor que ellos. En medio del recorrido, los muchachos descubren cosas del pasado y el presente de su amistad, sobre su sexualidad y sobre las diferencias sociales que hay entre ellos. Una voz en off narra el contrapunto de la historia privada de los viajeros y la contrapone con la del país: la desigualdad económica, la corrupción política y una moral desgastada se muestran en el contexto que enmarca las andanzas de los protagonistas.

¿Y ahora qué sigue?

Roma implica un regreso en varios sentidos: en primer lugar es la vuelta del director a un tipo de película que dejó de hacer en 2001; en segundo, es una visita a sus recuerdos de infancia, pues en los setenta Cuarón debía tener alrededor de diez años y, finalmente, es un viaje en el tiempo por una de las colonias más representativas de la Ciudad de México. ¿Será que en su octava película veremos por fin reunidas todas las facetas de su obra?

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