Paramédicos se enfrentan a la angustia por contagios de COVID-19

lo largo de la emergencia sanitaria, los elementos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas de la Ciudad de México, han atendido más de seis mil emergencias por coronavirus

Desde el inicio de la pandemia, el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas de la Ciudad de México ha atendido más de seis mil emergencias. Actualmente acude a unos 50 llamados diarios. Sus rescatistas han tenido que enfrentar, además de la carga de trabajo, el miedo a contagiarse.

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A lo largo de la emergencia sanitaria, los elementos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas de la Ciudad de México, han atendido más de seis mil emergencias por COVID-19, entre los que destacan mil 200 trasladados de pacientes contagiados al hospital. En mayo, en la fase más crítica de la pandemia el ERUM llegó atender por día hasta 110 emergencias, en la actualidad son más de 50.

“Porque no solo es ‘me arriesgo y me contagio y ya’, sino que está enfermedad si yo me contagio, la llevo a mi casa y contagio a mis papás, a mi esposa, a mis hijos, a mis seres queridos y eso si mete un factor clave en el estrés que está sufriendo nuestro personal en la atención de las emergencias”, afirmó Guido Sánchez, director del ERUM.

Héctor es paramédico del ERUM desde hace más de 11 años, desde que inició la emergencia sanitaria COVID-19 se salió de su casa para no poner en riesgo a su familia. Desde hace cinco meses es uno de los responsables en atender y trasladar pacientes contagiados de coronavirus. A lo largo de estos meses se ha enfrentado a estrés, miedo, fatiga, sueño, cansancio físico y emocional.

“Durante la atención y el traslado hay estrés, hay emociones encontradas, es algo nuevo para nosotros, una pandemia que a nivel mundial se registró y nosotros al principio si se manejó mucho el miedo, es normal, también el estrés, pero como somos profesionales de la salud, la mayoría de nosotros sabemos lidiar con ese estrés y ese miedo”, señaló Héctor Brito, paramédico del ERUM.

Desde el 27 de febrero, día en que se dio a conocer el primer caso de coronavirus en México, Héctor ha estado en riesgo de ser contagiado, pero aun así el amor por su profesión lo ha llevado a soportar sus miedos y dejar atrás sus angustias.

Héctor labora de lunes a viernes de 7 de la mañana a 2 de la tarde, desde que llega a las instalaciones del ERUM se somete a un proceso riguroso de sanitización.

Después de cada servicio por COVID-19, que puede durar más de tres horas, regresa a su base y una vez más es desinfectado.

“De lado de favor, de espalda, las suelas de sus zapatos, el otro, de lado, de frente y se inclina por favor, gracias. Me prestas tus manos de favor, del otro lado, adelante”, enfatizó.

La ambulancia, los instrumentos y la cápsula donde trasladan a los pacientes contagiados, también son sanitizados.

“El personal médico está muy expuesto a los contagios y se han hecho muchos estudios que el punto de mayor riesgo al personal médico es al momento de retirarse los equipos de protección personal, si no se retiran con una técnica especial es ahí donde se pueden ellos contagiarse, se contaminan las manos, se contamina la ropa, se agarran los ojos después, la cara, la boca y es ahí donde viene el punto de contagio”, insistió Guido Sánchez, director del ERUM.

Desde que recibe el llamado de emergencia y aborda su ambulancia, Héctor y su compañero se olvidan de todo, su única preocupación es que el paciente y su familia se encuentren bien.

Aunque los paramédicos del ERUM tienen acceso a servicios psicológicos, su mejor terapia es platicar entre ellos.

“La mejor terapia es entre nosotros mismos, el compañerismo aquí es muy importante. Platicando, compartiendo nuestras experiencias, prácticamente así, platicando de las situaciones que nos pasan y aprendiendo de cada uno”, concluyó el paramédico Brito.

De 700 efectivos que laboran en el ERUM, solo 35 han sido contagiados por COVID-19 en un periodo de cinco meses. Solo un paramédico ha perdido la vida.

Con información de Bogdán Castillo

KAH