Quién es Samuel Little, el peor asesino serial en la historia de EE.UU.

¿Cómo es que un hombre que mató a 93 mujeres no pudo ser detectado por casi 50 años?

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Samuel Little (AP Photo/Damian Dovarganes)

Cuando la opinión pública piensa en asesinos seriales, los primeros nombres que suelen venir a la mente son los del violador Ted Bundy, el caníbal Jeffrey Dahmer o el payaso John Wayne Gacy. Otros nombres conocidos son los del Asesino BTK, Edmund Kemper, Wayne Williams o ‘el Hijo de Sam’ David Berkowitz.

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La cultura popular, fascinada por estos personajes tan peculiares como conflictivos, se ha encargado de que sus historias trasciendan las fronteras de Estados Unidos y lleguen a otras partes del mundo, ya sea a través del cine, la televisión, el internet o la literatura.

Hace pocos años se sumó un nombre más a este macabro “salón de la infamia”, el de Samuel Little, un hombre afroamericano que, cuando fue detenido en 2012, vivía en situación de calle. Pero más allá de su aprehensión, el caso del señor Little se destacó por el hecho de haberse convertido en “el peor asesino serial en la historia de Estados Unidos”, así confirmado por el FBI.

¿Quién es Samuel Little?

De 79 años de edad y nacido en Georgia, Little fue criado en la infancia por su abuela materna en Ohio. Nunca conoció a su padre y decía que su madre era una prostituta. Su educación no pasó de la secundaria ya que, desde una temprana edad, se vio involucrado en delitos menores que lo llevaron de un centro de corrección a otro.

Cuando tenía veinte años, se fue a vivir con su madre a Florida para trabajar en un cementerio. Sin embargo, Little era incapaz de quedarse quieto en un solo lugar, por lo que se estuvo desplazando por todo el país y viviendo de los escasos frutos de su vida delictuosa, cometiendo robos y fraudes.

A partir de 1961, Little fue arrestado en numerosas ocasiones; además de robo, también fue detenido por conducir intoxicado, agresión física y abuso sexual. A inicios de los ochenta fue vinculado en dos ocasiones a los homicidios de dos mujeres, pero fue absuelto de todos los cargos por falta de evidencias.

En octubre de 1984, el señor Little fue arrestado en San Diego por el secuestro y abuso físico de una mujer, Laurie Barros, de 22 años de edad. Al momento de su detención fue hallado en el asiento trasero de su coche con otra mujer inconsciente, a quien también había golpeado. Como las dos mujeres sobrevivieron, el acusado solo recibió dos años y medio en prisión.

Tras salir de la cárcel, en febrero de 1987, Samuel Little se mudó a Los Angeles. No volvería a ser detenido por el delito de homicidio sino hasta el 5 de septiembre de 2012, en Louisville, Kentucky, cuando vivía en un albergue para indigentes.

Ya un hombre de edad avanzada, el señor Little fue vinculado por pruebas de ADN a los casos de tres mujeres de Los Angeles que fueron asesinadas a finales de los ochenta: Carol Elford, hallada muerta el 13 de julio, 1987; Guadalupe Apodaca, 3 de septiembre, 1987; y Audrey Nelson, 14 de agosto, 1989. Las tres mujeres fueron estranguladas y sus cuerpos fueron abandonados en la calle.

El juicio de Samuel Little por estos homicidios tuvo lugar en septiembre de 2014 y llegó a su fin ese mismo mes. El acusado se declaró “no culpable” y mantuvo su inocencia a lo largo del juicio. Tras escuchar los testimonios de otras víctimas y de aceptar las pruebas de ADN, el señor Little fue condenado a cadena perpetua y trasladado a la Prisión Estatal de California, en Los Angeles.

Aunque parecía que la historia criminal de Samuel Little iba a terminar con esas sentencias, todavía le esperaba uno de los desenlaces más increíbles de la Justicia estadounidense. De hecho, si no fuera por un ranger de Texas, Little se hubiera salido con la suya, sin que nadie supiera que él fue el autor de más de 90 femicidios (todas sus víctimas fueron mujeres) por un periodo que abarcó de 1970 a 2005.

¿Cómo pudo matar a tantas mujeres por tanto tiempo sin que fuera detectado?

Las confesiones

James Holland es un ranger de Texas que tuvo una corazonada hace dos años cuando leyó un reporte del FBI sobre un hombre que fue condenado en 2014 por el asesinato de tres mujeres en Los Angeles, pero lo que llamó su atención fue que este mismo sujeto había esquivado cargos de homicidio en otros estados, incluyendo Texas. Entonces recordó el caso de una prostituta estrangulada en Odessa en 1994. Nunca encontraron al asesino de esta mujer, de nombre Denise Brothers, pero en aquel entonces, Samuel Little vivía en la misma zona.

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Los retratos de las víctimas del asesino en serie, Samuel Little. (Foto: FBI)

Los retratos de las víctimas del asesino en serie, Samuel Little. (Foto: FBI)

El agente Holland, quien ha sido reconocido por su talento para interrogar a sospechosos y hacerlos confesar, decidió viajar a California para entrevistar a Samuel Little. Al momento de la entrevista, el señor Little dijo que estaba en prisión por delitos que nunca cometió, y por media hora despotricó contra el juez, el fiscal y su abogado, porque decía que lo habían retratado como un violador.

No había duda en mi mente de que Samuel Little no era un violador. Pero le dije que lo sabía, y que sabía que era un asesino. Y se detiene y me mira por un segundo. A él no parecía importarle. Y luego se podía ver en sus ojos como respondía cuando decía la palabra, ‘asesino’. Y eso le atrajo. Así es como se define a sí mismo.

El agente Holland había encontrado la llave que abrió un baúl lleno de casos sin resolver. A Samuel Little le fascinó que fuera reconocido por su talento para matar gente. “No creo que haya otra persona que haya hecho lo que me gusta hacer”, dijo el señor Little a una reportera de 60 Minutes. “Creo que soy el único en el mundo. Eso no es un honor. Es una maldición”.

Al poco tiempo, Little compartió con Holland que podría haber tres víctimas en Texas, incluyendo una en Odessa. Esto puso a correr a los agentes del FBI que escuchaban la conversación, pasmados con toda la información que este hombre estaba soltando.

Al ranger de Texas le sorprendió la inteligencia del señor Little. El hombre tenía una memoria fotográfica, no solo de los rostros de sus víctimas o de sus prendas de vestir, pero también se acordaba de detalles minúsculos, como los lugares dónde cometía los crímenes. Esto fue de gran ayuda para muchos investigadores locales que buscaban corroborar las confesiones de Little.

Con Sammy, hay indicios de visualización, de cuándo está pensando en la escena del crimen. Él comienza por acariciar su cara. Y a medida que comienza a imaginarse a una víctima, mira hacia arriba y hacia fuera. Y se puede decir que tiene este carrusel giratorio de víctimas, y está girando, y está esperando a que se detenga en la persona de la que quiere hablar.

Así es como surge el detalle más macabro de la historia de Samuel Little. Cuando el agente Holland le ofreció hojas en blanco y colores para hacer bocetos de los rostros de las mujeres que asesinó, el señor Little se puso a dibujar decenas de rostros con un detalle aterrador. Varios familiares de las víctimas pudieron reconocer a sus seres queridos gracias a estos dibujos, algunos acompañados por notas inquietantes como “Sam me mató pero lo amo”.

¿Y cómo fue que pudo escapar a la justicia por tan tiempo? La impunidad se debe a unos simples detalles, “Cometía el crimen y me iba del pueblo,” lo que explica porque sus delitos están repartidos por 19 estados del país. También está el dato de que sus víctimas eran mujeres al margen de la sociedad, “prostitutas y drogadictas”, gente que, para la Policía, no es prioridad.

El agente Holland tiene cerca de 700 horas de entrevistas con Sam Little. Solo bastaba con ofrecerle pizza y refresco, y el septuagenario compartía múltiples de datos sobre cada una de sus víctimas, con la misma facilidad que un abuelo recuerda los momentos más significativos de su juventud.

Hasta la fecha, el señor Holland sigue recibiendo bocetos de mujeres que Sam Little recuerda haber matado. Hoy, el “peor asesino serial de historia” dice que mató a 93 mujeres -la mayor parte en Miami y Los Angeles- mientras que la policía ha logrado vincular sus confesiones a 50 casos que habían permanecido sin resolver por décadas.

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Sam Little en Texas (Ector County Texas Sheriff’s Office via AP, File)

Sam Little en Texas (Ector County Texas Sheriff's Office via AP, File)

Con información adicional de CBS News.

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