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¿Qué significa “asilo político”?

¿Sabes cuál es la diferencia entre migrante, refugiado y asilado político?
Carbajal Baranda FUENTE: noticieros televisa DESDE: CDMX, México
Evo Morales (AP Photo/Javier Galeano)

La tarde del lunes, 11 de noviembre, la Secretaría de Relaciones Exteriores anunció que el gobierno mexicano aceptaba la petición de Evo Morales de asilo político.

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De acuerdo al pronunciamiento de Marcelo Ebrard, el canciller mexicano explicó: “Hace unos minutos recibí la llamada del presidente Evo Morales. Solicitó formal y verbalmente asilo político en nuestro país.”

Con la anuencia de la Secretaría de Gobernación, el asilo político fue concedido al expresidente boliviano “por razones humanitarias y en virtud de la situación de urgencia que enfrenta en Bolivia, en donde su vida e integridad corren riesgo.”

A raíz de esta decisión, entre la población vuelve a surgir la pregunta… ¿qué es el asilo político?

Para entender el concepto de asilo político, primero hay que remontarnos a la definición de “refugiado” establecida en la Convención de Ginebra de 1951, la cual dicta:

Toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de genero u orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o, a causa de dichos temores, no quiere acogerse a la protección de tal país.

Ahora bien, el asilo político “es únicamente el que se concede a una persona desterrada o que ha huido de su país por motivos políticos”, según lo establecido en la página del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Por ejemplo, los españoles republicanos que huyeron a México tras la Guerra Civil por ser contrarios al régimen franquista eran clasificados como asilados políticos. De igual manera, a los cubanos anticastristas que podían llegar en lanchas hasta Florida también se les concedía inicialmente asilo político bajo la política de ‘pies secos, pies mojados’.

México es un país con un largo historial de conceder asilo con motivos políticos, tal como indica el más reciente comunicado de la SRE sobre el caso de Evo Morales:

Cabe recordar que el primer ordenamiento en materia de asilo data de 1853 cuando México y Colombia suscribieron un tratado de no extradición por delitos políticos. Nuestra tradición ha sido siempre por la protección de los perseguidos políticos. La tradición también tiene como base el artículo 15 de nuestra Constitución. México ha concedido protección a personajes como Giuseppe Garibaldi, José Martí o Víctor Raúl Haya de la Torre.

En cambio, las caravanas migrantes que parten de Centroamérica y cruzan por México para entregarse a las autoridades fronterizas de Estados Unidos no huyen de sus países por motivos políticos, pero sí escapan de la violencia de las pandillas, por lo que tienen derecho a pedir asilo por razones humanitarias.

En este contexto, cabe mencionar la diferencia clave entre refugiado e inmigrante económico. Mientras el refugiado huye por temor a ser perseguido, el inmigrante económico abandona su país de manera voluntaria, ya sea por razones laborales o profesionales.

En el caso de México, los extranjeros que se encuentran en el territorio nacional tienen derecho a solicitar la condición de refugiado, presentando una solicitud ante la Coordinación General de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados o ante el Instituto Nacional de Migración.

En caso de reconocerse la condición de refugiado a un extranjero, el Instituto Nacional de Migración lo documentará bajo la calidad de Inmigrado. En el supuesto de no reconocerse la condición de refugiado, la Coordinación General en la misma resolución debe pronunciarse en el sentido de otorgar o no otorgar la protección complementaria.

Los derechos del asilado o refugiado son garantizados en la Ley Sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político.

Una vez que la petición de asilo sea concedida, el acogido adquiere la condición de refugiado, un estatus que sobrepasa a la condición de inmigrante o extranjero y permite que los Estados receptores garanticen sus derechos fundamentales. Por ejemplo:

  • No puede ser devuelto al país donde teme ser perseguido.
  • No puede ser castigado por entrada irregular al país.
  • Derecho a un empleo digno que garantice su manutención y a un salario acorde con sus necesidades.
  • Libertad de circulación dentro del territorio.
  • Derecho a una vivienda digna durante el tiempo de su estancia en el país receptor.
  • Derecho a una educación gratuita y de calidad durante su estancia.
  • Derecho a una asistencia médica en las mismas condiciones que los ciudadanos del país receptor.
  • Libertad de practicar su religión.
  • Acceso a los tribunales.
  • Obtención de documentos de identidad y viajes.

Para muchos integrantes de la clase de política en los países receptores, la condición de asilo suele ser malinterpretada. Por ejemplo, en Estados Unidos, el gobierno de Trump constantemente acusa a las caravanas de querer entrar al país de manera ilegal, por lo que es importante resaltar que los centroamericanos no están violando la ley, siempre y cuando soliciten asilo ante las autoridades competentes.

A todo esto, ¿por qué confundimos “asilo político” con “asilo”? Aunque técnicamente estos términos no son sinónimos, la realidad es que los derechos otorgados a un refugiado son básicamente los mismos que obtiene alguien a quien se le concede asilo político o diplomático. La única diferencia es que en ciertos países (como Estados Unidos) los requisitos son menos cuando alguien huye de su país de origen por motivos políticos.