Desaparecen dos periodistas en China que reportaban sobre el coronavirus

Antes de desaparecer, los dos hombres publicaron videos críticos contra el régimen
Preocupa a OMS la dispersión del coronavirus en África. (AP Photo/Kin Cheung)

Mientras el número de muertos por el coronavirus -ahora llamado COVID-19– alcanza la cantidad de 1,426 personas, no puede pasar desapercibida la presunta desaparición de personas que buscaron desafiar el control de información impuesto por el gobierno chino.

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En días recientes, amigos y familiares de dos personas en China denunciaron la repentina desaparición de sus seres queridos y ahora temen por sus vidas.

Se trata de Fang Bin y Chen Qiushi, dos hombres que se denominaban a sí mismos como ‘periodistas ciudadanos’, ya que viajaron a la ciudad Wuhan para documentar -por separado- los efectos de la epidemia en el epicentro del brote.

Inspirados en el trágico caso de Li Wenliang, el doctor que prendió la alerta sobre el coronavirus y que murió a causa de la enfermedad, los dos periodistas se empeñaron a mostrar la verdad sobre la crisis de salud, con imágenes que nunca iban a ser proyectadas en los medios estatales.

Chen Qiushi es un abogado de derechos humanos que ya había aparecido en el radar del Partido Comunista cuando viajó a Hong Kong el año pasado para denunciar la represión del gobierno contra los manifestantes. Al regresar a China, Chen Qiushi fue detenido e interrogado, mientras que sus redes sociales fueron desactivadas.

A finales de enero, el activista viajó a Wuhan para mostrar lo que estaba ocurriendo en esta ciudad, capital de la provincia de Hubei. Armado con una nueva cuenta de YouTube -plataforma prohibida en China pero que se puede acceder por una red virtual privada- Chen subía videos en los que entrevistaba a residentes y criticaba al régimen, así como la ausencia de recursos y medidas para combatir la enfermedad.

El 7 de febrero, la madre de Chen subió un video a la cuenta de Twitter de su hijo, para denunciar que no había tenido noticia de él desde hace un día. Un amigo suyo luego subió un video en el que sospechaba que Chen fue puesto en cuarentena obligatoria, a pesar de no estar enfermo.

El caso de Fang Bin es más reciente, ya que no se sabe nada de él desde el 9 de febrero, cuando subió un video de 13 segundos en el que hacía un llamado a la gente para levantarse contra el gobierno y recuperar el poder.

A finales de enero, Fang había viajado a Wuhan para mostrar cómo era la vida en la ciudad. En sus primeros videos, el joven solo mostraba la soledad de las calles, sin que estos clips sumaran más de mil reproducciones.

Pero el 1 de febrero, Fang subió un video a YouTube que acumuló más de 200 mil reproducciones, haciéndose viral. Se trataba de lo que parecían ser ocho cuerpos sin vida apilados en un camión afuera de un hospital en Wuhan.

Fang denunció que esa misma tarde fue detenido por la policía, y luego interrogado por los videos. El joven recibió una advertencia pero luego fue puesto en libertad.

Días después publicó el ya mencionado video y no se supo más de él.

Con información de BBC.