Foto Artesanías Veracruz 26 Julio 2019

Las artesanías mexicanas son reconocidas en todo el mundo. En el caso concreto de Veracruz, su alfarería, cestería y ropa tradicional son elementos culturales que debes conocer cuando estés de paso por el estado.

Alfarería

El barro ha acompañado a la humanidad desde hace siglos, principalmente en enseres empleados para cocer los alimentos, como recipientes.

Las culturas mesoamericanas desarrollaron una compleja tecnología, formas y tipologías cerámicas de una característica identidad. Por ejemplo, el predominio de diseños con formas de frutas. Aunado a su propia tradición, con la llegada de los españoles, la alfarería indígena incorporó su influencia y avances.

Foto: Noticieros TelevisaActualmente, en Veracruz existen comunidades indígenas dedicadas a la manufactura de utensilios para la cocina, objetos ceremoniales y figuras decorativas. Parte de su producción es para uso local, para la cocina, en fiestas y ceremonias marcadas en el calendario o dedicadas a sus difuntos. Mientras que otra porción se vende en mercados locales.

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El proceso de trabajo del alfarero inicia con la selección de la materia prima: el barro, desengrasantes, engobes y tinturas. Primero se prepara la pasta por medio del amasamiento. Posteriormente se construye el cuerpo cerámico a través del modelado y moldeado.

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Después se aplican las decoraciones que consisten en pastillajes, pincelados, engobes y esgrafiados; más tarde, cuando las piezas están secas, se someten al fuego para endurecerlas.

Cestería

Una de las ramas artesanales más antiguas es la cestería. Con fibras de origen vegetal (hojas, ramas, cortezas y raíces) de diferentes texturas se elaboran diversos productos.

Gracias a fibras duras como bejuco, la palma, el junco, el mimbre y carrizo, se crean canastas, bolsas, sombreros y actualmente figurillas.

En las comunidades indígenas de Veracruz, los productos de la cestería se destinan al uso cotidiano, rituales y venta en mercados regionales.

Foto: Noticieros TelevisaCada comunidad tiene distinta producción de cestería. En el Istmo, con fibra de mimbre, otate, bejuco o raíces de plantas trepadoras se producen canastas, fruteros, paneros, alhajeros, hasta tortilleros y figuras de ornato.

En los Tuxtlas se confeccionan por medio de técnicas tradicionales, canastos de carrizo que sirven de contenedores para semillas. Además realizan canastas, tortilleros y abanicos.

Mientras que en la Cuenca del Río Papaloapan aprovechan las fibras para crear abanicos, petates y canastas de palma; asimismo, el otate se emplea para la elaboración de grandes cestos destinados a colectar y guardar granos.

Por otro lado, en la Sierra de Zongolica se producen petates y ceñidores tejidos con fibra de palma previamente tratada.

En Coatepec y lugares circunvecinos, como Jalcomulco, se elaboran diferentes tipos de piezas con bejucos, carrizo y bambú, fibras que se cultivan en la región. Estas piezas son tanto decorativas como utilitarias, con acabados naturales o barnizados.

Los totonacos de la sierra de Papantla son grandes productores de canastas y ornatos ceremoniales; también entretejen la vainilla para convertirla en figuras decorativas y aromáticas.

Finalmente, la Huasteca Veracruzana se distingue por su gran producción cestera. Se utiliza bejuco de zarza y de guinea; palma real, palo de rosa, carrizo, mimbre, raíz de orquídea, zapupe, costilla de palma real y palmilla para la elaboración de canastos, bolsas y cestos de gran tamaño. Para el Domingo de Ramos, se elaboran “palmas” finamente decoradas, con motivos de flores y aves. Estas piezas son teñidas con anilinas, para hacerlas más atractivas.

Textiles

Las mujeres indígenas veracruzanas tienen una fama ganada a pecho de excelentes tejedoras e hilanderas. Son unas auténticas artistas: con las fibras naturales hacen hilos de diferentes grosores, los tiñen y tejen artesanías maravillosas.

Textiles e indumentaria indígena llegaron a su máximo esplendor gracias a las fibras, el malacatl, los tintes y el telar de cintura.

Foto: veracruz.mxUna prueba de la magnificencia de los textiles veracruzanos es su continuidad en nuestra cultura, pues aún hoy persisten sus formas creadas desde la época prehispánica.

Tal es el caso del quexquemitl, tan usual en la huasteca y en otras áreas de la costa del golfo. De igual manera podemos apreciar el huipil, el enredo cueitl, la faja ilpicatl, el mamlli, las cintas para el pelo y otras piezas de tradición ancestral.

Foto: veracruz.mxEn el norte de Veracruz, los nahuas, tepehuas, otomíes huastecas hacen danzar con sus malacates, copos de algodón blanco y café para convertirlos en hilos y llevarlos al telar de cintura. Los nahuas y totonacas de la zona serrana del centro de Veracruz dominan las fibras de las ovejas y con ellas se manufacturan enredos quexquemes y sarapes. En la región totonaca de Papantla destaca el arte del bordado aplicado en piezas de su indumentaria cotidiana y ritual. Por su parte, los grupos popolucas y nahuas del sur de Veracruz continúan reproduciendo en sus telares, coloridos enredos y fajas tejidas en múltiples técnicas y diseños, compitiendo con los mercados regionales y nacionales.