Volcán de Fuego de Colima lleva 22 meses en calma

Volcán de Fuego de Colima (Twitter @VolcanoColima /Liliana Santos, archivo)

La última gran explosión del volcán ocurrió el pasado 3 de febrero del 2017 y a partir de esa fecha, entró en un periodo de baja actividad.

Realmente la actividad que se ha presentado durante todo el año es actividad fumarólica, no habido crecimiento de domo, no habido ninguna expulsión de ceniza a través de explosiones. El volcán ha tenido a lo largo de su historia periodos de tranquilidad como el que hemos vivido este año, suelen ser periodos de dos años, tres años, el periodo de calma más largo que tenemos registrado en la historia reciente, puede ser de 1913 a 1959″, indicó Mauricio Bretón González, responsable del área de monitoreo visual del Observatorio Vulcanológico de la Universidad de Colima.

Según se informó en el boletín técnico semanal que pública el Centro Universitario de Estudios Vulcanológicos, en la última semana se registró actividad sísmica, emisiones de vapor, principalmente gases y un derrumbe en la parte exterior del volcán, lo que indica que grandes bloques de piedra están siendo removidos, por cambios en la temperatura ambiental.

No es material que este saliendo el volcán, sino que es material que quedó sobre las laderas y es por esta razón que decimos que aunque el volcán no haga erupción, el volcán es un lugar peligroso y hacemos la recordación de que la gente no se acerque al edificio volcánico, porque puede haber estos derrumbes de rocas grandes de 3, 4 metros cúbicos, que pueden bajar y pues pueden poner en riesgo la vida de las personas”, señaló Raúl Arámbula Mendoza, director del Centro Universitario de Estudios e Investigaciones de Vulcanología.

Durante este periodo de calma, los investigadores han rehabilitado y modernizado la red de vigilancia volcánica.

El volcán puede entrar en un periodo eruptivo en poco tiempo, entonces hay que estar muy atentos”, destacó Raúl Arámbula Mendoza, director del Centro Universitario de Estudios e Investigaciones de Vulcanología.

Actualmente, el comportamiento del Volcán de Fuego de Colima es monitoreado por once estaciones sísmicas de banda ancha y última generación, ocho cámaras de video vigilancia, dos de ellas apuntan hacia las barrancas por donde fluyen los lahares en época de lluvias, además de cuatro sensores sísmicos de infrasonido.

Todos los equipos están instalados entre 1.7 y 10 kilómetros a partir de la cima del cráter.

Con información de Bertha Reynoso.

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