Turistas de todo el mundo invaden París con palos selfie

Los palos extensibles para hacerse selfies invaden París (Getty Images)

Los omnipresentes palos extensibles para hacerse selfies, estas herramientas punzantes que acompañan a decenas de millones de turistas que cada año vienen a París, se han convertido en una pesadilla, en objetos, non gratos, en los recintos culturales o artísticos de la capital gala.

Muchos museos de prestigio decidieron vetar los palitos en cuestión, no solo por un asunto de estética, sino porque suponen un peligro, tanto para las obras de arte, como para los visitantes que las contemplan.

Desde marzo de 2015 en el interior del Palacio de Versalles, levantado por el rey Sol, Luis XIV, visitado por 20 mil personas al día, desplegar el palo-selfie está estrictamente prohibido ante el riesgo de que en un descuido un bastón destroce la famosa galería de los espejos o saque el ojo a algún turista.

“Estamos prácticamente a un metro de distancia de los objetos, extendiendo la mano los puedo tocar, imagínese con el palo-selfie”, mencionó Denis Vernier-Magneau, director de Desarrollo Cultural, del Palacio de Versalles.

“Creo que lo hacen por la integridad de la obra y la del visitante por supuesto”, aseguró un turista.

En otra gran institución cultural francesa, el Louvre, el museo más concurrido del mundo con casi 9 millones de visitantes al año, existe una normativa que impide a los usuarios dirigir estos palos hacia las obras de arte.

Próximamente podría prohibir el uso de palos de selfies el Centro Pompidou, este majestuoso templo del arte moderno y contemporáneo situado en pleno corazón de la Ciudad Luz.

Pero la mayoría de los turistas deplora la guerra emprendida por París contra el este popular objeto.

“No tiene mucho sentido. Un palo es lo mismo que una cámara fotográfica, lo mismo que hacer la foto con el móvil”, dijo un turista.

A la cruzada contra este gadget se sumarán muchos otros recintos culturales de Francia.
Los museos no exageran. Es muy molesto soportar la fiebre de los bastones para selfies, algunos de los cuales pueden alcanzar hasta un metro y medio de longitud, estos palos que vuelven locos a quienes prefieren dar la espalda a la obra de arte y fotografiarse con ella que contemplarla.

Con información de Kasia Wyderko

HVI