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Trump visita California por devastación de ‘Camp Fire’

Trump visita California por devastación de ‘Camp Fire’

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visita zonas afectadas por los incendios en California (AP)

Donald Trump llegó a California, donde más de 70 personas han muerto y otras 1, 000 más están desaparecidas por el incendio más letal que ha golpeado el estado más rico de Estados Unidos.

Después de duplicar su vínculo entre la gestión forestal y los incendios forestales, el presidente Donald Trump llegó el sábado al norte del estado para conocer de primera mano el ‘Camp Fire’, el incendio forestal más letal de Estados Unidos en un siglo.

Bajo un sol bloqueado en gran parte por una neblina humeante, Trump aterrizó el sábado por la tarde en la Base de la Fuerza Aérea de Beale, aproximadamente a 36 millas al sur del devastador Camp Fire que ha destruido 148,000 estructuras y solo está contenido en 55%. Los bomberos no esperan controlar el incendio hasta el 30 de noviembre.

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Fue recibido por el gobernador Jerry Brown y el gobernador electo Gavin Newsom, ambos demócratas, quienes se unieron a él a bordo del Marine One para viajar al área más afectada.

La semana pasada, el presidente culpó a la mala gestión estatal de los recursos forestales y de agua por los incendios forestales y amenazó con cortar los fondos federales al área.

“Hablaremos sobre el manejo forestal, lo he estado diciendo durante mucho tiempo”, dijo a los reporteros el sábado antes de irse de Washington”.

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“Debería haberse hecho hace muchos años, pero creo que todos están del lado correcto. Es un gran problema y muy costoso, pero muy barato cuando lo comparas con uno de estos horribles incendios”, dijo Trump.

CAMPESINOS DE CALIFORNIA CONTINÚAN SU VITAL LABOR

Los trabajadores del campo en California, en su gran mayoría inmigrantes, prosiguen su labor a pesar de la proximidad del fuego y bajo las cenizas producidas por los grandes incendios surgidos en este estado desde hace una semana.

Cuando el cielo oscureció olía a humo, sentimos cenizas en la garganta y picazón en la nariz mientras cosechábamos moras”, dijo a Efe Iván Soza, de 31 años, originario de Oaxaca.

El inmigrante trabaja en los cultivos de la zona agrícola de Oxnard, en el condado de Ventura California, afectada por el incendio Woolsey desde el 8 de noviembre que se ha cobrado la vida de tres personas y ha arrasado más de 700 estructuras.

Con una mascarilla que le ha proveído la empresa que lo emplea, señala que a pesar de las dificultades se siente bien de tener trabajo y ganarse el pan de manera honrada.

En este condado, como en el de Los Angeles, donde el humo no ha amainado, el trabajo tampoco se ha detenido, como lo registran las impactantes imágenes que algunos campesinos han publicado en sus redes sociales, en las que se les ve trabajando bajo un oscuro cielo gris.

El sol de la mañana se levanta mientras los vientos de Santa Ana continúan soplando (Reuters)

El sol de la mañana se levanta mientras los vientos de Santa Ana continúan soplando (Reuters)

El Departamento Forestal y de Protección contra Incendios de California (Cal Fire) ha insistido en la necesidad de que todo aquel que realiza labores cerca de algún incendio “debe trabajar con la protección adecuada”.

No podemos dejar de trabajar durante los incendios, porque rentar apartamento es caro. Tenemos que pagar recibos, nuestra alimentación y enviarle dinero a la familia a Latinoamérica”, explicó Soza, quien cumple jornadas diarias de 10 horas y a 11 dólares la hora.

El trabajador criticó a los “antiinmigrantes” y a los “racistas mal agradecidos”, quienes nunca van a buscar trabajo en las fincas, “en épocas tranquilas o rodeados de incendios”. “Sólo latinos cosechamos todos los vegetales para todo Estados Unidos”, agregó.

Genevieve Flores-Haro, directora asociada del Proyecto Mixteco Indígena, lamentó en declaraciones a Efe que durante la temporada de incendios todos piensan en ayudar a las víctimas o a las mismas entidades de socorro, “pero se olvidan de los campesinos”.

Desde el viernes de la semana pasada, la organización de Flores-Haro ha repartido unas 8.000 mascarillas a los trabajadores del campo, tal como hizo en diciembre del año pasado cuando a raíz del devastador incendio Thomas distribuyeron más de 15, 000 mascarillas.

“En los campos algunas empresas no nos quieren dejar entrar a ayudar a los trabajadores, porque tienen miedo de que el estado de California les va a multar”, contó Flores-Haro. “Nos dicen que les proveen mascarillas, pero es mentira”, aseguró.

Desde que comenzaron los destructivos incendios en California, que ha motivado evacuaciones masivas y la muerte de al menos 74 personas, activistas como Flores-Haro o de organizaciones como Central Coast Alliance for a Sustainable Economy (CAUSE) se han volcado a los cultivos con mascarillas.

Con información de EFE y Usa Today

HVI

 

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