Estalla el caos entre testigos tras ejecución en Texas

Billie Wayne Coble, ejecutado en Texas. (AP)

Escenas caóticas se produjeron fuera de la cámara de ejecuciones en Texas, cuando el hijo del hombre condenado golpeó las ventanas, gritó obscenidades y dio puñetazos al aire después que su padre dijo sus últimas palabras.

Billie Wayne Coble, un veterano de la guerra de Vietnam que mató a los padres y hermano de su esposa, de quien estaba separado y que en 1989 amenazó con matarla también, dijo a los cinco testigos –a los que había escogido para presenciar su ejecución– que los amaba.

Sus últimas palabras fueron “cuídense”.

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En ese momento, su hijo, un amigo y la nuera, altamente conmovidos, empezaron a arrojar puñetazos y puntapiés hacia otros testigos. Los agentes penitenciarios intervinieron y finalmente los arrastraron a un patio, donde esposaron a los hombres y los arrestaron bajo el cargo de resistencia.

“¿Por qué lo hacen?”, preguntó la mujer. “¡Acaban de matar a su papá!”, agregó.

Mientras tanto, Coble recibía una dosis de pentobarbital. El condenado jadeó y empezó a roncar en la cámara de ejecución de la penitenciaría estatal en Huntsville. Fue declarado muerto 11 minutos después, a las 6.24 de la tarde.

Foto: Cámara de Ejecuciones en Texas, 27 de marzo de 2008, Estados Unidos
Cámara de Ejecuciones en Texas. (AP, archivo)

Cámara de Ejecuciones en Texas. (AP, archivo)

A sus 70 años, Coble fue el preso de mayor edad ejecutado por Texas desde que se volvió a aplicar la pena capital en 1982. Fue condenado por matar a tiros en agosto de 1989 a Robert y Zelda Vicha y su hijo Bobby Vicha en distintas viviendas en Axtell, al norte de Waco.

Coble llevaba poco menos de un año casado con su esposa, Karen, cuando esta le dijo en 1989 que quería el divorcio.

Poco después, el 28 de agosto, Coble asesinó a tiros a los padres de Karen -Robert y Zelda Vicha- y a su hermano Bobby, que vivían en dos viviendas de la pequeña población de Axtell, cercana a Waco, en el centro de Texas.

Cuando Karen regresó ese día a su casa del trabajo se encontró a sus cuatro hijos atados y amordazados por Coble, quien le comunicó que acababa de asesinar a sus familiares y la secuestró a punta de pistola.

Durante la huida de Axtell, una patrulla policial empezó a seguir a Coble, que terminó por estrellar su vehículo. Tanto él como la mujer sobrevivieron.

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En el juicio celebrado meses después se evidenció que Coble tenía un largo historial de violencia y abusos sexuales contra sus exparejas sentimentales y las hijas de ellas, lo que junto a los tres asesinatos llevó al jurado a condenarle a muerte.

Coble se convirtió ayer en el segundo preso ejecutado este año en Texas y el tercero en todo el país. Desde que el Tribunal Supremo restituyó en 1976 la pena de muerte en Estados Unidos han sido ejecutados en el país 1.493 presos, su mayoría en Texas (560).

Con información de AP y EFE

AAE

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