Sistema educativo tradicional, sin preparación para recibir a superdotados: Niño genio

Carlos Daniel Nieto, el niño genio del IPN. (Presidencia de la República)

Carlos Daniel Nieto tiene en sus manos la presea Lázaro Cárdenas que el presidente Enrique Peña Nieto le dio hace unos días por su desempeño académico.

Obtuvo promedio de 10 en el área de Ingeniería y Ciencias Físico-Matemáticas, en el Instituto Politécnico Nacional; tiene 15 años edad y está por ingresar a la carrera de Ingeniería Biónica.

Es un genio.

“Dios me bendijo con mucha inteligencia, soy una persona muy versátil, dicen mis papás que tengo dos personalidades; hay momentos en que soy el genio que es avanzado y si pienso como un adulto, y otro en donde soy el joven inmaduro que hace bromas de 15 años”, compartió Carlos Daniel Nieto.

Fue un bebé que habló a los ocho meses, a los cuatro años aprendió de forma autodidacta a leer y escribir; sus padres sabían que tenían un hijo de grandes capacidades.

Pero al mismo tiempo que crecía su intelecto y sus logros académicos, aumentaron los problemas.

“Los problemas principales fueron en el sistema educativo tradicional, no está capacitado para recibir a jóvenes superdotados”, explicó Carlos Daniel Nieto.

Cuando tenía nueve años, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) le autorizó la dispensa de edad, y se le permitió presentar sólo exámenes para acreditar la primaria y secundaria, estudiaba hasta 12 horas diarias.

A veces, estos casos tienen un tinte de tragedia, Daniel sufrió bullying, pero no solo de sus compañeros, también de los maestros.

“De los maestros también, hasta cierto punto hoy puedo decir que los entiendo, no es correcto, pero los entiendo, un alumno que todo está preguntando y diciéndoles cosas todo el tiempo, supongo que llega a ser desesperante”, reconoció Carlos Daniel.

Niños como él, antes de ser identificados como genios, se les diagnostica con diferentes patologías: Déficit de Atención, hiperactividad, trastorno bipolar o síndrome de Asperger.

No fue un maestro, fue un psicólogo el que avisó a sus padres que tenían un genio en casa.

Su coeficiente intelectual está muy por encima del promedio, que es entre 90 y 100. En el 2015 tenía 144.

“Ahorita debe de haber aumentado. El cerebro es un músculo, entre más se ejercite más se fortalece”, explicó Carlos Daniel Nieto.

En México sólo el 4% de los niños genios logra destacarse al llegar a ser adulto, el resto pierde sus capacidades durante su desarrollo por la falta de un ambiente que lo motive a seguir aprendiendo o por complicaciones sociales y económicas.

Vive en Nezahualcóyotl. Estudia con una computadora que su padre adquirió en abonos, y otra que le prestan, igual que el teclado y la guitarra eléctrica que tiene en casa.

Su papá es maestro de inglés.

“El entorno en donde un sobredotado estudia, donde crece, en donde se relaciona, es algo que afecta de gran manera para su desarrollo”, señaló Carlos Daniel Nieto.

Apenas ingrese a la carrera buscará una beca, porque habrá que pagar pasajes, materiales.

El problema que se le presenta a este niño genio, dice, ya lo está analizando, y tiene fe en resolverlo, como ya resolvió en donde poner la presea que le dio el presidente.

(Presidencia de la República)

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Con información de Guadalupe Madrigal.

LLH