Sibacá, un pueblo enclavado en la Selva Lacandona que resguarda sus tradiciones

En sus prendas, las mujeres indígenas reflejan la estilización de los bordados originales tejidos con la tradición del telar de cintura
Sibacá, un pueblo enclavado en la Selva Lacandona que resguarda sus tradiciones (Getty images, archivo)

Enclavado en la Selva Lacandona de Chiapas, se encuentra el poblado Sibacá, que en lengua tzeltal significa carbón mojado, y que resguarda la historia de la fundación del municipio de Ocosingo.

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Este poblado cuenta con mil 390 habitantes y sus mujeres portan el traje tradicional que confeccionaron con sus manos como lo hacían sus antepasados al fundarse hace más de cien años.

“Sibacá es uno de los tres poblados más antiguos de Ocosingo inclusive de origen prehispánico. Se ha mantenido la tradición de su vestimenta, con algunas modificaciones”, dijo Catarino Ramon Trujillo, cronista Municipal de Ocosingo, Chiapas.

La mujer sibateca aún guarda con recelo la historia de los primeros tzeltales que llegaron a fundar Ocosingo.

En sus prendas, las mujeres indígenas reflejan la estilización de los bordados originales tejidos con la tradición del telar de cintura.

El orgullo por sus raíces ha llevado a estas artesanas a no perder sus costumbres y dar voz a su comunidad a través de sus bordados.

“Para mi bordar es algo más que un trabajo, para mi cada puntada que hago es un sueño hecho realidad ya que en mis trabajos plasmo toda mi imaginación. Para mí este traje es muy importante porque es el símbolo de la vestimenta de Sibacá”, dijo Mónica Adriana Domínguez Sánchez, artesana tzeltal.

Además de Sibacá, otras dos comunidades antiguas que dieron vida a la urbanización en la Selva Lacandona son: Tenango y San Martín Abasolo, poblados prehispánicos que fundaron Ocosingo, Chiapas donde se resguarda la etnia tzeltal.

Con información  de Juan Álvarez

HAVJ