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Las noches en el Masái Mara, en Kenia

Leones en la noche del Masái Mara, en Kenia. (Noticieros Televisa)

Hay luna llena en el Masái Mara. Salimos a un safari nocturno.

Es la hora en la que los sonidos de la sabana se multiplican, los predadores están al acecho.

De pronto observamos un león, que se aproxima. Se dirige hacia donde esta otra familia de leones, lo que abre la posibilidad de un enfrentamiento con el macho dominante de esa familia.

Los dos machos se olfatean y se reconocen. ¡Son hermanos!

Las hembras comienzan a rugir. Es un sonido que nunca olvidas y que puede escucharse a más de 7 kilómetros de distancia.

Así son las noches en el Masái Mara.

A medio día, el Río Mara está en plena actividad. En las orillas se forman pozas someras, que son el refugio natural de los hipopótamos.

Es el animal más feroz de África.

Hipopótamos en el Masái Mara, en Kenia. (Noticieros Televisa)

Nosotros estamos en una de las zonas altas del río, por eso podemos estar aquí, no representa ningún peligro, pero se piensa que uno de los animales que provoca mayores víctimas humanas en África son justamente los hipopótamos.

Contrario a lo que se piensa, técnicamente los hipopótamos adultos no flotan ni nadan en el agua, pero pueden moverse rápidamente dando saltos desde el fondo.

De todas las especies del Masái Mara, ninguna tiene lazos familiares tan fuertes, como los elefantes.

La razón es simple. Entre los animales terrestres más grandes del mundo, quienes mandan son las hembras.

No hay nada más salvajemente encantador que ver cómo las hembras, dirigidas por la matriarca de la familia, cuidan a sus crías.

Elefantes cuidan a sus crías en sabana de Kenia. (Noticieros Televisa)

Mantenemos una distancia de 30 metros. Los elefantes no se sienten amenazados, incluso se aproximan hacia nosotros.

Las crías, que ya deben pesar unos 120 kilogramos, se muestran tímidas y se esconden en el grupo.

Pero son curiosas y medio se asoman levantando su trompa para olernos, hasta que les ponen el alto.

Las hembras adultas comienzan a mover las orejas y a barritar. Es una señal de advertencia, debemos movernos hacia atrás.

Dejamos que la manada sigue su camino.

Mañana estaremos con la gente Masái.

Con información de Alberto Tinoco Guadarrama

AAE