Pobladores de Sutherland Springs, Texas, aún conmocionados

Un hombre se arodilla frente al lugar de la masacre en Texas. (AP)

A casi 32 horas de que Devin Patrick Kelley entrara a esta iglesia, de la pequeña población de Sutherland Springs, Texas, matando a 26 feligreses que atendían misa, dejando a 20 heridos, esta población de 647 habitantes aún está conmocionada.

“Esta señora que estaba embarazada…y también la mataron. De niños, hasta 72 años de edad. No lo puedo creer que pasó esto en Texas”, dijo Silvia Beyer Silva, residente de Southerland Springs.

Silvia y su esposo Carlos han vivido toda su vida aquí.

Ahora aquí hay más reporteros que habitantes. Y su única intersección controlada por semáforo se ha convertido en el centro del debate sobre el control de armas en los Estados Unidos, que para muchos se resume así: “¿Usted tiene armas? ¿Usted fue Marine? ¿Usted es México-americano, por qué tanto aferre de tener tantas armas en este país? ¿Dónde viene la sed de tener tantas armas en este país?”

Al respecto, Carlos Clara, residente de Southerland Springs, manifestó: “Porque no hay control. Hay muchos, ahorita que son malos y traen armas, y uno, bueno, tiene que defenderse y defender las familias”.

A más de 24 de la peor masacre en la historia de Texas siguen los peritos e investigadores federales y estatales checando cada rincón de esta iglesia para encontrar cada bala, cada casquillo y cada ángulo, en el cual este individuo, también creó con su masacre, la peor masacre en una iglesia aquí en la Unión Americana.

“Estaba hablando con mi mamá ayer y fue lo que le pregunté. Le dije mamá a veces me pongo a pensar, ¿dónde está Dios? ¿Por qué dejó que esto pasara en su casa? No entiendo, nomás no puedo entender. Pero sí discutí eso con mi mamá y ella nomás me dijo que me pusiera en las manos de Dios y nomás trata de entender. Pero para mí es muy difícil. Porque si puedes estar bien, ‘safe’ en la casa del señor, dónde más. La gente que está en Washington, DC, los legisladores tienen que hacer algo. Un control estricto de las armas porque tanto que ha pasado. Lo que pasó en Las Vegas, ya nadie está hablando de eso. Y ¿no sé qué va a pasar? Pero nomás yo digo: estoy por un control de las armas. Y no sé…los hombres y las mujeres allá de Washington, DC tienen que hacer algo, para que esta gente loca o que no están bien de la mente, no agarren las carabinas y tiroteen a la gente”, clamó Silvia Beyer, residente de Southerland Springs.

En los minutos que Patrick Kelley atacó esta iglesia, descargó según investigadores más de 430 balas. De no haber sido detenido por un vecino, pudo haber disparado las casi 1,500 que peritos encontraron sin usar dentro de su auto, con el rifle semi automático y aparentemente modificado para disparar como una metralleta.

Todo comprado de manera legal, aun cuando él no tenía permiso de portar armas de fuego.

 

Con información de Francisco Villalobos

AAE