Pénjamo, el pueblo donde nacen las hamacas

La tradición de tejer hamacas ha pasado de generación en generación y los habitantes del lugar no quieren que se pierda
Pénjamo, el pueblo donde nacen las hamacas (Foto: Twitter @Sectur_Guerrero).

En la región de la Costa Grande, Guerrero, se localiza Pénjamo, un pequeño poblado cuyos habitantes se han dedicado por décadas a la elaboración de hamacas.

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Esta comunidad de escasos 2 mil habitantes, la mayoría tejedores de esta red para descansar, pertenece al municipio de Coyuca de Benítez, y está situada sobre la carretera federal Acapulco – Zihuatanejo.

“Toda la familia aprendimos a hacer las hamacas. Todo el pueblo de Pénjamo trabaja la hamaca, todo saben hacerlas”, dio a conocer el vendedor de hamacas Agustín Martínez.

La turista María del Carmen Castañeda, opina que estas hamacas, son de muy buena “alisada”, además destacó que tienen muy buen precio, pues no hay intermediarios entre artesanos y consumidores.

“Ellos mismos las están haciendo ahí, de eso vive la gente, te las ofrecen a muy buen precio”, opinó la mujer.

Tejer hamacas de manera artesanal es un oficio que se ha pasado de generación en generación entre los habitantes de Pénjamo.

Ruth Abisaid tiene 16 años de edad y lleva tejiendo desde los 10. En su casa todos saben tejer por lo que para ella aprender fue algo sencillo.

“Como a los 10 me enseñaron mis papás, mi mamá teje, mi papá, todos mis hermanos y pues los veía, me dio curiosidad y aprendí. Hacía puras hamacas chiquitas, si me tardaba mucho como una o dos horas, ahora en un día casi hago dos hamacas de cinta”, comentó la adolescente.

Los artesanos de la llamada “Capital de Las Hamacas” trabajan varios tipos de material: algodón, seda, cinta e hilo de espiga.

Tejen todo tipo de hamacas, las pequeñas que son para bebés, matrimonial, individual, King size y la Jumbo.

“Aquí es el pueblo de las hamacas, así que aquí encuentras de diferente tipos, de yucateca de hilo, de algodón, de cinta terlenca, de palo que son blancas”, agregó Ruth.

Y aunque el negocio ya no es tan rentable como antes, las familias no quieren que se pierda la tradición que le ha dado fama a Pénjamo.

“Nosotros llevamos como 30 años trabajando la hamaca pero ya mucho  antes la gente estaba trabajando, empezamos a aprender y pusimos nuestros negocios también”, dijo Agustin Martínez, vendedor de hamacas.

Estas artesanías se ofrecen en toda la costa de Guerrero.

Con información de Isaac Flores

DMGS