ONU quiere que efectos del #MeToo lleguen a las mujeres del campo

ONU quiere que efectos del MeToo lleguen a mujeres del campo

Mujeres campesinas en India. (AP, archivo)

La ONU quiere que los efectos del movimiento #MeToo, impulsado por las estrellas de Hollywood, lleguen a las mujeres más “marginadas”, las que viven en el campo.

El secretario general de la ONU, António Guterres, inauguró hoy la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU, que se prolongará durante dos semanas y que en esta edición tendrá como eje central el empoderamiento de las mujeres rurales.

Guterres, que se definió como un “orgulloso feminista”, recordó que este año la conferencia coincide con un “momento crucial” para las mujeres, que “están contando sus historias y provocando conversaciones importantes y necesarias, en los pueblos y en las ciudades (…), en las calles y en los pasillos del poder”.

El secretario general dio un repaso a las pésimas cifras que han dejado “siglos de patriarcado”: las mujeres ocupan menos del 30 % de los puestos de investigación, representan solamente el 20 % de los embajadores en Naciones Unidas e incluso en los Oscar sólo 6 mujeres fueron premiadas, mientras 33 hombres se alzaron con un galardón.

“Una niña nacida en la pobreza tiene más posibilidades de abandonar la escuela, casarse más temprano, sufrir complicaciones durante el parto, sufrir violencia, y pasar este legado a sus hijos”, subrayó el portugués.

Vea también: La lenta incorporación de la mujer en las decisiones del campo

Guterres recordó a las mujeres que se enfrentan “a los desafíos más grandes”: las viudas, las indígenas, las que tienen discapacidades y las mujeres transgénero.

También incluyó a las mujeres rurales, un grupo “particularmente marginado y que no suele tener acceso al sistema de salud, a la educación y a la tecnología” pese a ser la “espina dorsal” de sus familias.

La directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, advirtió que “a este ritmo” la igualdad de género tardará 217 años en conseguirse pese a los esfuerzos de las mujeres que “están luchando” para acabar con el acoso sexual y la exclusión.

“Movimientos como #MeToo o #TimesUp demuestran que el cambio puede llegar rápidamente y que las mujeres necesitan ser escuchadas. (…) La era del cambio ha llegado”, proclamó la sudafricana.

Unos 400 millones de mujeres en el mundo son granjeras y, según los indicadores de la ONU, siguen discriminadas en todos los ámbitos: sus tasas de analfabetismo e inseguridad alimentaria son más altas, y su acceso al agua y a la propiedad de las tierras es menor.

“Pese a que las mujeres producen más de la mitad de los alimentos del mundo, son las primeras en sufrir inseguridad alimentaria”, apuntó Mlambo-Ngcuka.

La presidenta del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, Dalia Leinarte, destacó la importancia de que las niñas de entornos rurales tengan acceso a la educación, ya sea por las vías tradicionales o aprovechando las nuevas tecnologías que permiten la formación a distancia.

“Estas vías benefician a las niñas y mujeres con acceso limitado a las formas convencionales de educación y formación, incluyendo aquéllas que están excluidas debido a la distancia de las escuelas en sus zonas rurales, a causa del trabajo doméstico o las responsabilidades maternas”, indicó.

Guterres dijo estar haciendo los deberes en la ONU, y afirmó que por primera vez se había alcanzado la paridad en uno de sus órganos de máximo nivel, el Grupo Superior de Gestión, y que las mujeres ya ocupan un tercio de los puestos como líderes de las misiones de paz.

En cuanto a los casos sobre acoso sexual que se destaparon en el seno de Naciones Unidas en el último año, el portugués dijo estar trabajando para generar un ambiente de trabajo “propicio” para las mujeres de la ONU: “Estoy comprometido en hacer mi parte”, afirmó.

 

Con información de EFE

AAE

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