ECONOMíA

El NAIM y el impacto ambiental, en Agenda Pública

Especialistas analizan el impacto ambiental que conlleva el proyecto del NAIM (Nuevo Aeropuerto Internacional de México), en la mesa de Agenda Pública, con Mario Campos.

La arquitecta Gabriela Crespo Tenorio; Edmundo Barrera, director de Ingeniería de La Salle y especialista en aeropuertos; Mario Herrera Moro, presidente del comité técnico del Colegio de Ingenieros Geólogos de México y Fernando Córdova Tapia, doctor en Ecología, debatieron sobre las opciones para la construcción del nuevo aeropuerto.

Edmundo Barrera afirmó que un proyecto de las dimensiones del NAIM “siempre va a despertar polémica, tiene más factores que otros, provoca y detona la discusión por su complejidad”. Defendió que es un proyecto que lleva muchos años de trabajo, “desde antes de que se anunciara”.

Gabriela Crespo apuntó que el NAIM “es uno de los proyectos más grandes del mundo”. Subrayó que “está en una posición estratégica, pensando que puede ser un hub de comunicación con Europa y América Latina”. Señaló que en Texcoco “las obras avanzan como si no hubiera debate, porque es un proyecto bueno, que nos conviene porque nos coloca como punta de lanza”.

Fernando Córdova Tapia atajó que “se avecina un desastre ecológico como no imaginamos. Ésta es una ciudad en crisis y la única zona para revertir problemas de fondo era Texcoco y hacer un proyecto en ese corazón de la cuenca nos pone en un predicamento”. Señalo que “también se entubarían los ríos para abasto y para riego y sería prudente preguntarle a la gente de alrededor si lo sabe y qué le parece que desvíen el agua de sus cultivos para el aeropuerto”. Aventuró que el proyecto de Texcoco “va a fracasar ahora, al 20 por ciento o cuando esté al 100 por ciento”.

Mario Herrera Moro apuntó que el NAIM en Texcoco implica retos a la ingeniería y ha requerido todas las especialidades de ingeniería; reconoció que el tipo de suelo de la zona elegida para el aeropuerto tiene problema respecto del tipo de suelo, pero “son retos superables, porque lo vemos con los procesos constructivos”, aunque, admitió, “se deben profundizar los estudios geológicos”.

Córdova insistió en que “en temas ambientales, Santa Lucía no tiene impacto tan grande, desde el punto de vista ecológico; en Texcoco es imposible la compensación; una cosa que sabemos es que se desecará el lago Nabor Carrillo, porque si lo van a transformar en una laguna de aguas negras, va a morir”. Y entonces “¿dónde ponemos otro lago de mil hectáreas? En ningún lado”.

Gabriela Crespo reviró que “antes de que se hiciera la planeación nadie había volteado a ver Texcoco”, además de que el proyecto actual “tiene la remediación de estos problemas, tiene plantas de saneamiento, también servicio de saneamiento de tuberías, el desarrollo no es sólo para el aeropuerto, sino para la zona”.

Barrera apuntaló que “en términos de impacto ambiental, para el proyecto de Santa Lucía, Mitre tiene conclusiones claras” que incluyen el impacto acústico sobre la población aledaña.

Herrera Moro señaló que las “condiciones de suelo en Texcoco son delicadas, por hundimientos diferenciales, porque tenemos una abundante concentración de material orgánico”, pero dijo que “es salvable, desde el punto de vista geológico”.

Barrera dijo que “el suelo del aeropuerto de Texcoco es mejor que el del actual aeropuerto, porque cada año hay que nivelar pistas, tenemos inundaciones que ponen en riesgo la operación”. Destacó que hay proyectos que se construyeron sobre el mar con tecnología de punta para nivelar las pistas y apuntó que el “fracaso en el aeropuerto de Berlín, no por el diseño sino porque no cumple un estándar de mitigación de fuego”.

Crespo Tenorio afirmó que la ciudad de México se hunde “porque construimos sobre lo que era un lago, todo se hunde”, así que “el aeropuerto tiene factor de hundimiento, pero está calculado. Tenemos que confiar en el equipo de diseño que ha trabajado en este aeropuerto, todo este diseño trae experiencias y no queremos que pase lo del aeropuerto de Berlín”.

Córdova corrigió que el aeropuerto de Berlín “no sólo está atrasado, no va a arrancar porque no se puede resolver el problema que surgió y el mantenimiento que conlleva es más caro de solventar que volver a diseñarlo. Acá no hay forma de estimar el mantenimiento que conllevará el proyecto de Texcoco porque no hay un referente”. Criticó que “el dictamen de los ingenieros no está firmado por nadie, quién va a ser responsable si es un fracaso, quién firma el documento”.

Barrera apuntó que el proyecto de Texcoco es una oportunidad que puede beneficiar a 11 municipios del Estado de México y a tres delegaciones de la Ciudad de México. “El impacto en dinero está en quienes trabajan de meseros, en choferes, en las posibilidades de ofrecerle empleo a estas personas”.

De acuerdo con Herrera Moro, “si creamos puestos de trabajo digno, es algo que se debe tomar en cuenta, independientemente de los problemas ecológicos”, pero insistió en que los “hundimientos diferenciales se deben atender”.

Gabriela Crespo señaló que el proyecto de Texcoco “claramente considera el desarrollo de la zona; ayudará a regularizar terrenos alrededor, traerá grandes beneficios, no están pensando nada más en poner un aeropuerto, también piensan en la parte social”.

“Pues que les pregunten si quieren los empleos, y si les parece bien que les entuben los ríos”, dijo Córdova. Explicó que “la ciudad vive en una esponja con agua, sacamos el doble de agua de la que infiltramos, pero nos inundamos con cinco minutos de lluvia, entonces hacemos esfuerzos para sacar el agua de la cuenca y como nos inundamos más, pedimos más infraestructura”.

Además, insistió, “el lago Nabor carrillo se hizo como proyecto y fue exitoso, se volvió el principal atractor de aves y un aeropuerto no puede estar a menos de 8 kilómetros de un cuerpo que trae aves, la lógica es sacar el agua, pero secamos la esperanza de solucionar problemas de hundimiento e inundaciones”.

Barrera y Crespo señalaron que el proyecto de Texcoco “considera la construcción de 24 vasos reguladores para dar alivio al problema; esperemos y exijamos proyectos de ingeniería y arquitectura en relación a la propuesta de binomio, que podamos ver los datos duros, no expectativas”, pero pidieron “valorar qué implica para México dejar gastados 100 mil mdp más 22 mil mdp que se tardarían 18 años para amortizar”.

Herrera Moro pidió considerar que “es necesario realizar estudios importantes muy profundos; existe riesgo geológico si no se toman en cuenta las observaciones para hacer mejoramiento en el suelo. Si no tenemos un suelo seguro sobre el que pueda operar el aeropuerto, debemos mejorar el suelo”.

Córdova sentenció que “en términos ambientales, hablamos de un ecocidio, de la devastación de una zona que pone en riesgo la vida de la gente. Y si no se pone la parte ambiental sobre la mesa, nadie piensa en eso; yo les pediría que pongan en la balanza tener un aeropuerto si nos quedamos sin agua, si hay contingencia, si se muere la gente con cinco minutos de lluvia en Chimalhuacán”.

 

 

(Con información de Agenda Pública)

tfo