CRIMEN Y SEGURIDAD

Desesperados, migrantes parten en caravana de Tapachula pese a operativos del INM

La componen mayoritariamente jóvenes padres de familia con sus pequeños hijos en brazos, y mujeres embarazadas

Ya nada detiene a los migrantes haitianos en Tapachula. Es tal la desesperación que pese a los operativos del Instituto Nacional de Migración y de la Guardia Nacional, esta mañana partió un nuevo contingente.

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Cientos de migrantes haitianos se congregaron esta mañana en el parque central “Miguel Hidalgo” de Tapachula, para conformar la tercera caravana migrante. La componen mayoritariamente jóvenes padres de familia con sus pequeños hijos en brazos, y mujeres embarazadas. 

“Migración no quiere dejarnos pasar a nosotros, la cosa está muy complicado lo que nos pasa a nosotros nos vamos a pie·, dijo  Luck Benson, migrante haitiano.

“No hay casa, no hay hotel, no hay dinero tampoco para pagar hotel, por eso me voy”, enfatizó una migrante. 

A la caminata se sumaron venezolanos, salvadoreños, nicaragüenses y hondureños, dicen que buscan salir de Tapachula porque la comisión mexicana de ayuda a refugiados se encuentra colapsada y está dando citas hasta los primeros días del 2022. Sin los permisos de refugio no pueden trabajar. 

“Estamos como presos aquí, lo que queremos es avanzar, estamos durmiendo en la calle, ya nos han robado, hasta cuándo vamos a estar aquí”, detalló el migrante venezolano.

“No podemos esperar hasta enero aquí, nos dijeron que los cupos que quedan para todo el año ya estaban ocupados”, reiteró Mauricio, migrante salvadoreño.

A cinco kilómetros de haber salido de Tapachula, empezó a llover, en el primer retén migratorio, las autoridades dejaron libre el paso y así cruzaron.

Luego de dos horas paró la lluvia, la humedad y el intenso calor en el camino causó estragos en varios migrantes. Sabatine Alexis haitiana, de 23 años de edad y con problemas de asma, se desvaneció.

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Sabatine continuó con la caravana. La ambulancia no pudo atenderla porque no llevaba medicamentos, para sobrellevar el camino, muchos migrantes adquirieron los refrescos y comida que les vendieron comerciantes que manejaron desde Huehuetán y Huixtla.

“¿Un negocio, venirse a vender agua, refrescos?, no todos llevan su dinerito, pero sí, se vende poquito”, insistió Roberto, Habitante de Huehuetán, Chiapas.

Seis horas más tarde, en medio de la carretera apareció una funcionaria del Instituto Nacional de Migración.  

“Esto es invasión señores, esto es invasión. Regrésense, por favor. De buena manera, nada más yo estoy, estoy representando mi país, señores, mi país, y eso que están haciendo ustedes se llama invasión, señores”, refirió Adriana Barrios López, agente del Instituto Nacional de Migración, Chiapas.

La caravana ignoró el llamado y llegó a Huehuetán, donde una organización civil atendió a varios por dolores y heridas en los pies. Ahí, Sabatine volvió a desmayarse, algunos se quedaron a atenderla. El resto siguió hasta Huixtla, donde pasarán la noche.

“Cuando yo vi que se cayó yo vine y le brinde ayuda porque imagínate, somos humanos y andamos en lo mismo”, concluyó una migrante.

Con información de Fátima Monterrosa y Fernando Guillén

KAH