México se une al llamado del papa Francisco para rogar por el fin del coronavirus

“Hombres y mujeres de cada confesión religiosa, hoy nos unimos en la oración y en la penitencia para pedir la gracia de la sanación de esta pandemia”, dijo el papa Francisco.
FOTO: El papa Francisco ruega por el fin de la pandemia. (EFE)

México se unió al llamado del papa Francisco para que con creyentes de todas las religiones se realizara una jornada de ayuno y oración por la humanidad.

El propósito: rogar por el fin de la pandemia de coronavirus.

“Hombres y mujeres de cada confesión religiosa, hoy nos unimos en la oración y en la penitencia para pedir la gracia de la sanación de esta pandemia”, dijo el papa Francisco.

En la Arquidiócesis de México las campanas de las iglesias sonaron a las 7 de la noche, como una plegaria, una súplica, un ruego que detenga los momentos trágicos ocasionados por el COVID-19.

Los obispos auxiliares de la Ciudad de México pidieron al Santísimo y a la Virgen de Guadalupe piedad por los enfermos, sus familias, por los médicos, enfermeras y personal sanitario que junto a ellos lucha por vencer el mal.

“Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios en la dramática situación actual llena de sufrimientos y angustias que oprimen son unos entero, acudimos a ti Madre de Dios y Madre nuestra y buscamos refugio bajo tu protección, consuela a los que se encuentran confundidos y lloran por la pérdida de sus seres queridos a veces sepultados de un modo que hiere el alma, sostén a aquellos que están angustiados porque para evitar el contagio no pueden estar cerca de las personas enfermas”, dijo Salvador González, obispo auxiliar de la Ciudad de México.

Los prelados pidieron infundir confianza ante quienes temen un futuro cierto ante las consecuencias en la económica y en el trabajo.

Luego de la hora Santa, hubo una misa encabezada por monseñor Hector Pérez.

Pidió que los gobernantes, los médicos y los investigadores tengan inteligencia, un corazón generoso y tomen decisiones por el bien de la humanidad y no por su propio bien.

Con información de Claudia Flores.

LLH