México recuerda el terremoto del 19-S con el puño en alto

(Twitter@FundacionPRM)

Habían pasado dos horas del simulacro por los 32 años del terremoto de 1985, cuando los capitalinos vivieron una sacudida de realidad.

La cercanía del epicentro, en los límites de Morelos y Puebla, generó que los efectos se sintieran de inmediato.

El presidente Enrique Peña Nieto y funcionarios federales volaban hacia Oaxaca cuando recibieron la noticia del terremoto.

Los daños se notaban desde el aire.

Con una magnitud de 7.1 grados, y a una profundidad de 57 kilómetros, la onda sísmica generó afectaciones intantáneas en una franja diagonal que abarcó siete delegaciones. Morelos y Puebla también sufrieron los estragos del movimiento telúrico.

El sismo dejó 369 muertos en seis entidades y en la Ciudad de México, 42 edificios colapsados y más de ocho mil con daños. Con el sismo, quedaron al descubierto decenas de historias de irregularidades, negligencias, omisiones y corrupción como en el inmueble de Álvaro Obregón 286, en la colonia Roma, donde murieron 49 personas, y que desde 1997 había sido declarado en riesgo.

El inmueble de Ámsterdam 25, en la colonia Hipódromo Condesa, tenía daños estructurales desde 1985 y aun así estaba habitado.

Inmuebles nuevos, como el de Zapata 56, entregado hace un año, no resistieron el terremoto.  El dictamen reveló fallas en el diseño, uso de materiales inadecuados, y diferencias entre lo declarado en el proyecto y la obra ejecutada.

Nos los vendieron como edificios con la última tecnología, estaban muy bonitos por fuera, pero ahora que se cayeron nos damos cuenta que no cumplen con las características técnicas ni de materiales”, dijo María Teresa Parra, vecina del inmueble colapsado.

En el Colegio Enrique Rébsamen murieron 19 niños y siete adultos por el colapso del edificio en el que la dueña y directora, Mónica García Villegas, construyó su casa con permisos falsos.

Tras el sismo, crecieron las voces de resistencia de damnificados y vecinos afectados. Algunos se organizaron para vigilar los edificios y evitar robos.

Otros, como los del edificio Saratoga 714, llegaron a los golpes por las diferencias sobre si el inmueble debía ser demolido inmediatamente o esperar un nuevo dictamen.

Los habitantes del multifamiliar Tlalpan han pasado los últimos tres meses exigiendo la reconstrucción de los edificios sin convertirse en deudores.

El 19 de septiembre fue también el día en que la solidaridad de los mexicanos se adueñó de las calles. Cientos de voluntarios formaron cadenas humanas para apoyar en el rescate de personas atrapadas y el retiro de escombros.

‘Los millennials’, que muchos habían considerado apáticos de su entorno social y de poca memoria histórica, fueron los que más se movilizaron.

La ayuda internacional también tendió la mano.

A todos nos unió una misma señal, esa que en los días del rescate significaba esperanza de vida y en los días siguientes, fuerza ante la adversidad: Un puño en alto para nunca olvidar el 19 de septiembre de 2017.

Con información de Cecilia Reynoso

LHE