#Mexico68

México y el crecimiento económico en 1968

México y el crecimiento económico en 1968

Falta de oportunidades desató el movimiento estudiantil de 1968, de acuerdo con especialistas. (AP)

México vivía en 1968 el clímax de su periodo de mayor crecimiento económico sostenido: el desarrollo estabilizador (1958-1970), caracterizado por un crecimiento promedio anual de seis por ciento y una marcada estabilidad de precios, similar a la de Estados Unidos en ese momento

El conflicto estudiantil de 1968 tuvo una consecuencia política favorable, la apertura del sistema político en 1977, pero no afectó el exitoso rumbo del crecimiento económico, sino hasta final del sexenio; inclusive, para 1970 el crédito externo aumentó y la deuda pública externa era de nueve por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

México y el crecimiento económico en 1968
Ejército pasa frente a Catedral en 1968. (AP)

Ejército pasa frente a Catedral en 1968. (AP)

El desarrollo estabilizador se sustentó en las condiciones favorables de los años cincuenta. Una de las características del desarrollo estabilizador es la prioridad del mantenimiento de la estabilización de la economía: “equilibrio interno en precios y equilibrio externo, evitando devaluaciones”.

Las cifras que reflejan este desarrollo estabilizador son impresionantes desde la lectura en el Siglo XXI: 7.3 por ciento anual de crecimiento, inflación de 3.5 por ciento y crecimiento del salario real del 6.7 por ciento.

El desarrollo estabilizador significó un exitoso crecimiento sostenido con estabilidad de precios. Sin embargo, para 1968 el modelo ya evidenciaba vulnerabilidades importantes, factores de agotamiento que lo llevarían a problemas fomentados por una posterior política económica de 12 años basada en el endeudamiento y apalancada sobre el petróleo.

México y el crecimiento económico en 1968
El movimiento estudiantil de 1968 no tuvo repercusiones económicas en lo inmediato. (AP)

El movimiento estudiantil de 1968 no tuvo repercusiones económicas en lo inmediato. (AP)

El movimiento del 68 significó una importante señal de alerta sobre lo poco que había en materia de expectativas políticas de los jóvenes. A pesar de los logros de la Revolución para mediados del Siglo XX: gozar de estabilidad de precios, un aumento sostenido de los salarios de los trabajadores, el abatimiento eficaz del analfabetismo, una ensanchada clase media y una sorprendente disminución de la desigualdad económica (el coeficiente de Gini entre 1963 y 1968 disminuyó de 0.52 a 0.49, siendo 1 completa desigualdad), las oportunidades de participación política para los jóvenes de clase media educados eran escasas debido a la falta de dinamismo del sistema político comparado con el económico.

En lo económico, para 1968 se preveía que la dinámica del sector exportaciones sería insuficiente para prevenir eventuales desequilibrios en la balanza de pagos, derivados del proceso de crecimiento; la sustitución de importaciones llegaba a sus límites; la industria, que había vivido de la protección, no era competitiva; la falta de crecimiento de la recaudación fiscal –éramos uno de los países con menor recaudación fiscal, igual que hoy– tampoco podía sustentar los niveles necesarios de inversión pública sin acudir a un creciente endeudamiento externo (por lo que se requería una reforma fiscal para recaudar más).

La desconfianza en el nuevo gobierno de Luis Echeverría, factura directa que la sociedad cobró por su participación en la matanza de 1968, generó una crisis de legitimidad en el gabinete, que optó por tomar decisiones dudosas como controlar la economía desde Los Pinos. La crisis política tocaría fondo en 1976, cuando José López Portillo se presentó como candidato único a la Presidencia.

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Luis Echeverría Álvarez, presidente de México posterior a Gustavo Díaz Ordaz, recibió la factura de la desconfianza de los jóvenes. (AP)

El desarrollo compartido (como se le conoce a la serie de políticas económicas implementadas por Echeverría) y la Alianza para la Producción (de López Portillo) fueron medidas que inauguraron un periodo de crisis económicas recurrentes en México. Intentaron rescatar la estrategia desarrollista del periodo anterior a través del petróleo como gran palanca. Se promovió un proceso de petrolización de la economía que alcanzó dos terceras partes de las exportaciones en detrimento de los sectores manufacturero y agrícola. No se concretó una reforma fiscal, simplemente se incrementó el déficit presupuestal y la deuda externa aumentó a montos exorbitantes.

No se resolvieron las causas diagnosticadas del desarrollo estabilizador y se demolieron los cimientos que originaron los puntos favorables del modelo. En 1977 se resolvieron las causas diagnosticadas de la crisis política que inició en 1968 y culminó en 1976; las demandas sociales de los estudiantes en 1968 representaron las consecuencias del ensanchamiento de las clases medias derivado del modelo de desarrollo estabilizador, y el Partido Acción Nacional (PAN) dio el último incentivo al sistema para la posibilidad de una reforma política en 1977 al no presentar candidato a la Presidencia en, 1976.

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El presidente Gustavo Díaz Ordaz mantuvo estable el crecimiento económico, pero no supo manejar el descontento social por falta de oportunidades. (AP)

Durante los sexenios de Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y casi todo el de Luis Echeverría el esquema de tipo de cambio que se manejó fue el de paridad fija en 12.50 viejos pesos o 0.01250 pesos actuales. Este tipo de cambio se estableció en 1954 para corregir desequilibrios en la balanza comercial y que se reflejaban en la de pagos.

En septiembre de 1976, la paridad fija se abandonó en favor de un sistema de flotación controlada.

En aquel entonces se presentó una notable alza en la inflación, una reducción en el ritmo de crecimiento y un aumento en el déficit del sector público. Para corregir los desequilibrios en la cuenta corriente y de capitales, se estableció que el Banco de México (Banxico) no buscaría mantener un tipo de cambio fijo, sino intervenir para evitar fluctuaciones bruscas.

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Venta de artesanías en calles de la Ciudad de México en 1968. (AP)

Así, se pasó de un tipo de cambio de 12.50 viejos pesos a uno de 20.50 pesos por dólar.

En materia económica, se registró crecimiento en algunos años, pero fracasó con dos severas crisis financieras y a partir de 1982, México dejó de crecer de manera dinámica.

1968 representó el punto de inflexión para nuestro modelo económico y nuestro sistema político en el Siglo XX. Las transformaciones vividas a partir de 1968 fueron en direcciones opuestas. Cambiamos nuestro modelo económico (el desarrollo estabilizador) por un modelo populista de desarrollo apalancado en el petróleo y financiado a través de deuda; esto ante la falta de una reforma fiscal que dotara de los recursos necesarios para financiar nuestro desarrollo. Transformamos nuestro sistema político ante la atrocidad y el autoritarismo para dotarlo de pluralidad y representatividad.

tfo

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