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Ni los muertitos se salvan de la inseguridad en Ciudad de México

Foto: Panteón en México en imagen de archivo. (Getty Images)

Ni en los panteones hay seguridad. También son escenario de peleas, robos, música en vivo y hasta disparos con arma de fuego.

Los rateros no respetan ni la paz de los sepulcros.

Marco Antonio Serrano, el encargado de un cementerio detuvo a un ladrón y levantó el acta ante el Ministerio Público.

A la media hora ya estaba aquí otra vez la persona porque no había delito que perseguir en razón de que quién debe levantar el acta es el usuario, ya falta poco para que pidan que vaya el difunto con sus familiares, querían que asista un muerto sepultado.”, señaló Marco Antonio Serrano Alvarado, jefe de la oficina del Panteón Tarango.

“A mí me arrancaron los pedazos de la casita de mi hija para venderlas al fierro viejo, más que nada que respeten, porque todos vamos para allá, pero ellos no se pueden defender”, dijo María Luisa Cortes, familiar afectada por robo en panteón.

La violencia no sólo se limita al robo, sino a las peculiares formas para despedir a los difuntos como ocurre en varios estados del país.

Desde que llegan vienen tirando balazos como un ritual, traen bandas de música, cuando ya van a bajar el cuerpo acostumbran poner un vino, whiskey de cierta marca, lo acompañan, aparte de la música de viento, con metralletas lo que es un riesgo para el entorno porque hay más servicios simultáneamente.”, añadió el jefe de la oficina del panteón Tarango.

“Lo que hace uno es cubrirse o buscar una tumba o algo, se esconde uno donde se pueda”, comentó Ramón Sandoval, cuidador de tumbas.

En este lugar se registró una batalla campal a pedradas entre los integrantes de una familia porque el difunto no los heredó.

Después de que dañaron el ataúd, pedían que se sacara el cuerpo para poderlo lapidar, cosa que no se permitió”, relató el jefe de la oficina de panteones en Tarango, quien agregó:

“Dicen que en los panteones asustan, pero no los muertos, las historias de la gente viva es la que nos pone de nervios.”

Con información de Santos Briz

LHE