Fiscalía de Lyon investiga financiamiento en campaña electoral de Macron

Fiscalía Lyon investiga financiamiento en campaña electoral

El presidente de Francia Emmanuel Macron (Reuters)

La Fiscalía de Lyon ha abierto una investigación sobre la financiación de la campaña de Emmanuel Macron que le permitió alzarse con la victoria en las presidenciales de Francia en la primavera del pasado año.

La investigación, cuya apertura se formalizó el pasado viernes y fue revelada hoy por la emisora “France Info”, se refiere a las sospechas de que Macron se pudo beneficiar de una serie de ventajas que le dio el entonces alcalde de Lyon y actual ministro de Interior, Gérard Collomb.

Los cargos retenidos por la Fiscalía en su procedimiento son malversación de fondos públicos, apropiación indebida, financiación irregular de una campaña electoral y receptación.

Los Republicanos, principal partido de la oposición de derechas, y en la oposición en el concejo municipal de Lyon, presentó una denuncia el pasado día 19.

Una docena de días antes, “France Info” había hechos públicos diferentes documentos que, según este medio, mostraban que Macron obtuvo numerosas rebajas en las facturas de empresas que le dieron servicios en su carrera hasta el Elíseo.

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Las tarifas que el actual jefe del Estado tuvo que pagar, por ejemplo, por el alquiler de espacios para celebrar mítines u otros actos públicos, eran muy inferiores a las que esas compañías cobraban de forma habitual.

Esto estaba en línea con revelaciones de hechos similares revelados anteriormente por “Le Monde” y “Médiapart”.

El Elíseo había replicado hasta ahora que los gastos del ahora presidente fueron validados por la Comisión Nacional de Cuentas de Campaña, cuyo plazo legal para examinarlas ha expirado y legalmente ya no tiene competencia para abrir una investigación.

REPROCHAN A MACRON SER EL PRESIDENTE DE LOS RICOS

El presidente francés, Emmanuel Macron, afronta el examen del primer año desde su elección en el que ha hecho reformas a un ritmo frenético sin generar un frente de oposición sólido, pero ha asentado una imagen de que gobierna para los ricos.

Desde que el 7 de mayo de 2017 dos tercios de los franceses que acudieron a las urnas le dieron su apoyo, algunos más para cortar el paso a la líder de extrema derecha, Marine Le Pen, que, por adhesión a su programa liberal, Macron ha cumplido su promesa de sacudir un país al que se le había pegado el sambenito de irreformable.

Su primera gran batalla, más allá de la ley de la transparencia política, fue la reforma laboral que se llevó a cabo por un procedimiento exprés: después de una concertación sumaria durante unas semanas al comienzo del verano, el presidente más joven de la V República (40 años actualmente) firmó el 22 de septiembre su entrada en vigor inmediata recurriendo al decreto.

El objetivo de ese texto, validado finalmente por el Parlamento a finales de febrero, era flexibilizar un código laboral francés al que la patronal y los inversores le acusaban de dificultar a las empresas, en nombre de la protección de los trabajadores, los ajustes a unas condiciones económicas cada vez más cambiantes.

La limitación de las indemnizaciones por despido improcedente, la posibilidad de negociar las condiciones de trabajo en el interior de las empresas al margen de los convenios sectoriales e incluso puenteando a los sindicatos tenía también un segundo objetivo de generar una imagen de Francia en el exterior de país atractivo para la actividad económica en un momento de repliegue nacionalista.

A eso mismo debía contribuir la política fiscal de un presidente que, de entrada -y gracias en parte a la recuperación económica- ha cumplido en 2017, por primera vez desde 2007, con el compromiso europeo de dejar el déficit público por debajo del 3% del producto interior bruto (PIB), en concreto en 2.6%.

En la calle, los diferentes colectivos que han organizado huelgas y protestas contra Macron no han conseguido atraerse el favor mayoritario de la opinión pública.

Y la izquierda radical de la Francia Insumisa no ha logrado hasta ahora unirlos a todos en la denominada “confluencia de luchas”, pese a algunas manifestaciones multitudinarias como la de ayer en París, con varias decenas de miles de personas.

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Con información de EFE

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