Fauna silvestre, otra víctima del muro fronterizo

A diferencia de las personas, los animales no tiene manera de atravesar el muro y tener acceso a la comida o bebida que necesitan

El periódico The New York Times informó recientemente que la oficina de aduanas y protección fronteriza estadounidense “se apresura” para cumplir con el mandato de Donald Trump, de terminar de construir 724 kilómetros del muro antes de terminar el año. Hasta el momento, ya están listos 667 kilómetros en ambos lados de la frontera.

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Quienes se dedican a la conservación de la fauna esperan que el nuevo presidente, Joe Biden, lo detenga y remedie la grave afectación que ha significado para la vida silvestre.

En enero de 2019 un jaguar fue captado en Arizona, es la única zona de Estados Unidos donde se tienen registrados avistamientos de estos animales en vida silvestre y al menos desde 2011 se han avistado 3 especímenes distintos en la zona fronteriza con México, sin embargo, el proyecto estrella de la administración Trump, el muro fronterizo, pone en riesgo su preservación.

“Esta población de jaguares del norte en Sonora está en problemas, necesitan poder expandirse y moverse a través del paisaje para encontrar un territorio seguro donde puedan vivir, pero con el muro aquí no podrán hacerlo”, informó Randy Serraglio del Centro de Diversidad Biológica de Arizona.

Arizona es el estado donde más muro nuevo se ha instalado durante la administración Trump, la construcción de una cerca de 10 metros de altura se realiza ahora en la parte alta de las montañas, donde antes no había barreras físicas.

“Los muros si bloquean a la vida silvestre pero no tienen un efecto en las personas, las personas pueden escalar el muro, las personas pueden ir alrededor del muro pero los animales no”, afirmó Dan Millis, del Club Sierra de Arizona.

El actual gobierno estadounidense cambió la ley del muro fronterizo firmada en 2006 por George W. Bush, que respetaba las montañas, y los pasos de jaguares y otras especies como osos, coyotes, venados o coatíes, incluso se ha instalado esta barrera en lugares donde antes no existía, como en la rivera del río San Pedro que corre de Arizona a Sonora en México.

“Cuando Trump se hace cargo, quiso construir un muro en todas partes porque para él es un gran símbolo, ya sabes, era una campaña para ser reelegido. Ahora está construyendo este muro en estos lugares locos donde es absolutamente innecesario”, agregó Serraglio.

Del lado mexicano, en la reserva de la biósfera El Pinacate y Gran Desiderio de altar en Sonora, habitan el borrego cimarrón y el berrendo, dos especies protegidas que cruzaban la frontera a través de las montañas.

“Son 120 kilómetros en donde prácticamente no había muro. Lo poquito que había, era una barda que se colocaba nada más en las partes bajas, esta fragmentación es total, es un bloqueo”, puntualizó Federico Godínez de la Fundación Magool.

Los efectos a mediano y largo plazo de la construcción del muro podrían ser devastadores, ya que las fuentes de agua donde se abastecen estas especies del lado estadounidense. mientras buscan alternativas de más largo plazo, el ex director de la reserva El Pinacate, junto a ejidatarios del ejido Toboyori, están colocando bebederos artificiales para la vida silvestre de la zona.

“Afecta completamente el hábitat de las especies propias del desierto”, afirmó Héctor Quiroz, Presidente Ejido Toboyori Segundo en Sonora

Otro efecto colateral del muro lo padecen los miles de murciélagos que se alimentan de los cactus del desierto y polinizan la región binacional, junto al muro se colocaron reflectores, lo que podría ahuyentar a los murciélagos de esta zona.

“Puede ser una catástrofe o un desastre ecológico natural porque los cactus del lado norte quizá tengan mucho menos polinización de lo que han tenido toda la vida”, finalizó Federico Gómez.

Con información de Raymundo Pérez Arellano y Fernando Guillén

DMGS