UNAM estudia cómo tosemos y estornudamos para evitar más contagios de coronavirus

La Facultad de Ingeniería trabaja en simulaciones que permitan diseñar sistemas de aire acondicionado y estrategias de ventilación para impedir contagio por aerosoles
Mientras los capitalinos recurren al uso de caretas para prevenir contagios, investigadores de la UNAM estudian cómo nuestra manera de toser o estornudar contribuye a propagar el virus. (Foto: Cuartoscuro)

Un equipo de expertos de la UNAM analizaA de manera científica la dispersión y la precipitación de gotas de saliva en espacios públicos para conocer la trayectoria precisa que siguen tras hablar, toser o estornudar y así diseñar de estrategias de ventilación que ayuden a detener los contagios del coronavirus SARS-CoV-2.

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En un comunicado, la Universidad Nacional Autónoma de México informó este martes 28 de julio que un equipo de ingenieros de la Facultad de Ingeniería indagan y reproducen la trayectoria de partículas de saliva en sitios como salas de espera de hospitales, el transporte público y en las tiendas de conveniencia.

Señaló que dicho estudio servirá para “contar con información básica y diseñar sistemas de aire acondicionado y estrategias de ventilación que ayuden, durante la pandemia”, a aminorar los contagios en los citados espacios.

En la investigación, los especialistas recurren a la mecánica de fluidos, ecuaciones, algoritmos y supercómputo para indagar y reproducir en computadoras las trayectorias de las partículas.

Además, simulan las trayectorias de las partículas y recrean, con animación en 3D, los ambientes de los lugares donde se generan.

“Intentamos dilucidar cómo ocurre la propagación del virus: si por la dispersión de las gotas de saliva que se precipitan y contaminan a las personas y los utensilios que utilizan; o por la dispersión de aerosoles”, contó Rubén Ávila Rodríguez, coordinador de la Unidad de Modelación de Flujos Ambientales, Biológicos e Industriales.

El también profesor en la División de Ingeniería Mecánica e Industrial de la Facultad de Ingeniería recordó que cuando una persona estornuda puede haber varias fuentes de contaminación.

Una de ellas es la emisión de gotas de saliva, del orden de 100 micras y la generación de aerosoles, que aunque no está comprobada, se producen cuando dichas partículas de saliva se evaporan y permanecen en la atmósfera transportando el virus a grandes distancias.

Explicó que el equipo de trabajo ha analizado y simulado en computadora tres posibles escenarios de la dispersión de partículas: en un vagón del metro, en una tienda de conveniencia y en el interior de una casa.

Otros estudios en la materia

A mediados de mayo, un estudio publicado en la revista científica Physics of Fluids y liderado por los investigadores Talib Dbouk y Dimitris Drikakis, del Instituto Americano de Física, indicó que los dos metros de distanciamiento físico son insuficientes si hace viento.

La investigación apuntó que las actuales medidas de distanciamiento físico, que se aplican prácticamente en todo el mundo y que obligan a guardar distancia entre personas para evitar la propagación del coronavirus, “podrían ser insuficientes en determinadas condiciones ambientales como la velocidad del viento“.

El estudio, que profundiza en la comprensión de cómo viajan y se transmiten por el aire las partículas del virus causante de la COVID-19 cuando la gente tose, constata que con una ligera brisa de 4 km/h, la saliva viaja casi 5.5 metros en 5 segundos y que las gotitas expulsadas en un estornudo pueden infectar a adultos y a niños.

Apuntaron que la saliva es un fluido complejo que viaja suspendida en una gran cantidad de aire circundante liberado por la tos.

Con información de EFE

AOV