Crecen conflictos entre integrantes de la caravana migrante en la CDMX

Un joven robó un celular de las pertenecías de migrantes que descansaban en las gradas del estadio Jesús Martínez “Palillo”. (Reuters)

Segundo día consecutivo de conflictos en la caravana migrante.

Este martes un joven robó un celular de las pertenecías de migrantes que descansaban en las gradas del estadio Jesús Martínez “Palillo”.

Al sorprenderlo, los migrantes empezaron a agredirlo y a empujarlo.

Intervino personal de la Comisión de Derechos Humanos capitalina y la policía resguardó al joven para evitar que fuera linchado. Después fue detenido.

Según testimonios, hay personas que están aprovechando el cansancio y la distracción de los centroamericanos para robar en los campamentos.

“Pero, así como anda gente, anda gente anda gente pícara, robando. Esto está malo porque si esto lo van haciendo hasta allá, mucha gente va a morir”, señaló José, un migrante.

Durante el día, muchos aprovecharon para distraerse con los inflables, jugar fútbol y practicar box.

Hubo quienes descansaron, mientras otros -con los pocos pesos que tenían- los apostaron en juegos de cartas.

Gracias al buen clima, varios se bañaron en los contenedores de agua que estaban instalados.

“Ha sido bien difícil. Es muy duro venir caminando traemos yagas en los pies venimos con los niños no es fácil”, dijo Eusebia, una migrante.

-¿Qué los motiva a seguir caminando?

“Pues nuestros hijos, ellos son el motor de nosotros, porque sabemos que tenemos que sacarlos adelante”, agregó Eusebia.

La falta de oportunidades, dicen, es el detonante para salir de sus países.

“En Honduras no hay trabajo, no hay empleo. La canasta básica después de que costaba dos mil subió a 19 mil. Los altos costos de la energía eléctrica. No alcanzamos, no hay empleo y eso nos hizo emigrar; en Honduras el presidente le dice vida mejor a una bolsa de arroz, una libra de manteca, indicó Jesús, un migrante.

Mientras las familias están adentro de las carpas descansando, en las tribunas la realidad es otra.

Hay jóvenes que están fumando marihuana en plena luz del día.

“Ese es el error, que la gente de México es muy buena, ese es el error, que tiene que darle a un pícaro de esos para consumir la droga. En vez de darle a una mujer que lleve a sus hijos que esa mujer va a compartir el dinero en darles de comer, menos en comprar droga o comida”, señaló José, un migrante.

Los conflictos empiezan a crecer entre los integrantes de la caravana migrante en la Ciudad de México.

Con información de Amador Narcia Crespo.

LLH