Coronavirus: Así viaja la saliva expulsada al hablar, toser o estornudar en lugares confinados

En un vagón del Metro, cuando los pasajeros tosen, hablan y estornudan, millones de pequeñas gotas salen proyectadas a una velocidad de hasta 160 kilómetros por hora, a una distancia de 2 a 8 metros.

Ahora que se sabe que la mayor fuente de contagio del coronavirus es vía aérea, es decir que respiramos el virus, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) analizaron la trayectoria de la saliva expulsada del cuerpo humano cuando se habla, tose o estornuda en espacios confinados y semiconfinados.

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Mediante modelos matemáticos, estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado en Mecánica de Fluidos de la UNAM simularon la dispersión de las gotículas y aerosoles que expulsa la gente por boca y nariz en vagones del metro, mini súpers y casas.

En un vagón del Metro, cuando los pasajeros tosen, hablan y estornudan, millones de pequeñas gotas salen proyectadas a una velocidad de hasta 160 kilómetros por hora, a una distancia de 2 a 8 metros.

“Dependiendo de los sistemas de ventilación, podemos hacer el cálculo de la trayectoria, si la gota es grande, mayor a 100 micras, entonces se precipita a la superficie, en los pasamanos, en los asientos; cuando la gota es pequeña tiene tiempo de evaporarse antes de alcanzar la superficie por el efecto de flotación. Si una persona se atraviesa en la trayectoria de la gota pues queda impregnada, puede viajar en todo el espacio que está confinado”, comentó Rubén Aguilar, investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

El riesgo de contagio de COVID se vuelve mayor si dentro del vagón las ventanas están cerradas y los ventiladores apagados.

“No hay ningún movimiento en el fluido, con lo cual la dispersión de las partículas es más bien una precipitación a lo largo y ancho del vagón; se detienen en las paredes,  caen en los asientos del vagón y en el piso”, expuso Antonio Gutiérrez, estudiante de la licenciatura en Ingeniería de la UNAM.

Se realizó la simulación del flujo de partículas que salen de boca y nariz de la persona que tose y estornuda en un mini súper.

“Hay estudios que indican que las gotas van a permanecer en el orden de 16 horas, gotas muy pequeñas permanecen en el ambiente no hay que las precipite. Hemos hecho estudios donde una persona estornuda de manera directa hacia uno de los estantes, queda definitivamente impregnada la mercancía. Lo más probable es que alguna de las personas se cruce en las trayectorias de estas gotas de saliva”, expuso Rubén Ávila, investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

Algo similar sucedería en una tienda de abarrotes. La contaminación de superficies es mayor, en sitios comerciales no ventilados.

“Observando a la persona dos y tres, esas personas están en una zona donde el aire está estático; esas zonas podemos considerarlas de alto riesgo”, expuso Óscar Rocha, estudiante de maestría en Ingeniería Física de la UNAM.

Investigadores de la UNAM aseguran que además de normar la distancia entre personas al aire libre y sitios confinados, la pandemia de COVID requiere regular la ventilación de sitios cerrados de alta concentración de personas para evitar elevar el riesgo de contagio aéreo.

“La nueva normalidad nos va a implicar normas de los sistemas de ventilación para garantizar que las partículas que están en el ambiente no entren en contacto con las personas o no sean inhaladas por las personas; esto está basado en principios básicos de la física, esto ya es totalmente cuantitativo y está a  la disposición para incrementar la salud del público”, comentó Rubén Ávila, investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

Con información de Elizabeth Mávil.

LLH