Cómo detener un ataque de ansiedad: Estas son las señales

Cómo detener un ataque de ansiedad: Estas son las señales

Si te notas muy preocupada u obsesionada con un tema en particular, puedes ser propensa a tener un ataque de ansiedad. (Getty Images)

A pesar de que “ataque de ansiedad” no es un término formal en la medicina occidental, sí se utiliza para describir un estado emocional parecido al de un ataque de pánico. Estos dos términos suelen ser confundidos, y, si bien tienen muchos síntomas comunes, también tienen diferencias sustanciales, especialmente cuando se trata de la raíz del problema.

¿Qué es un ataque de ansiedad?

La diferencia más grande entre un ataque de pánico y uno de ansiedad es que el primero ocurre sin causa aparente. Muchas veces, las personas que sufren ataques de pánico desarrollan miedo ante los lugares o situaciones en los que tuvieron que pasar por uno. Por el contrario, las personas que sufrieron un ataque de ansiedad pueden identificar la causa.

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Los ataques de ansiedad, aunque no estén reconocidos por la medicina, se entienden como un subidón repentino de todos los síntomas relacionados con la ansiedad. Así, si normalmente tienes ansiedad y vives con ella, puedes estar preocupándote demasiado en tu día a día. En un ataque de ansiedad, esa preocupación se vuelve mucho más intensa, tanto que te paraliza.

Según Healthline, los signos y síntomas de un ataque de ansiedad están abiertos a la interpretación por parte de los médicos, debido a la falta de reconocimiento, por lo que no tiene un diagnóstico seguro. Dos personas pueden declarar que sufrieron un ataque de ansiedad sin describir exactamente los mismos síntomas.

Algunas señales de un ataque de ansiedad

Para distinguirlo de un ataque de pánico, lo más importante es recordar que un ataque de pánico no tiene como síntoma la preocupación excesiva; en un ataque de pánico la preocupación suele venir sobre el ataque en sí (la persona puede llegar a tener miedo de estar muriendo) y no sobre una causa externa. Por ejemplo, la persona que sufre un ataque de ansiedad generalmente tiene pensamientos repetitivos sobre un tema en particular que le causa preocupación, durante el ataque.

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Los síntomas emocionales de un ataque de ansiedad suelen ser: preocupación excesiva, aprensión, temor, inquietud y miedo. No está el miedo a morir ni el sentimiento de despersonalización característicos de un ataque de pánico. Los síntomas físicos suelen ser los mismos: frecuencia cardíaca acelerada, dolor en el pecho, falta de aire, boca seca, tensión en la garganta (sentir que te ahogas), sudoración, náuseas o dolores en el estómago, entre otras incomodidades corporales. En ambas ocasiones, puedes sentir que te estás volviendo loca.

¿Cómo detener un ataque de ansiedad?

La ansiedad puede irse apilando gradualmente. La clave para detener un ataque de ansiedad es detectarlo, y para detectar un ataque de ansiedad debes estar atenta a lo que te está ocurriendo emocionalmente.

Si te notas muy preocupada u obsesionada con un tema en particular, puedes ser propensa a tener un ataque de ansiedad en algún momento, si dejas que la preocupación vaya incrementando. Un ataque de ansiedad también puede surgir de forma inesperada, debido a un evento sorpresivo.

Respira

Primero, necesitas comprender que debes detenerlo, y para eso debes distraerte. Haz un ejercicio: inhala y exhala mientras cuentas hasta 5, para ayudar a concentrarte en tu respiración. Es cierto, te falta el aire, pero tan pronto como comiences a controlar tu aliento recuperarás tu capacidad pulmonar.

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Calma tus ojos

No fijes la vista en nada, es el consejo que da el sitio Calmer You. Calma tus ojos para que todo se vea borroso. Esto indicará a tu cuerpo que es tiempo de relajarse, como cuando te vas a dormir.

Estírate

Aunque estés temblando, estirar tus músculos, como si te estuvieras desperezando, e incluso bostezar, te ayudará a engañar a tu cuerpo y a hacerlo creer que es hora de descansar.

Toma un vaso de agua fría

Esto ayudará a tu cuerpo a regular su temperatura si tienes mucho calor. Tómalo de a sorbos pequeños, con tranquilidad (aunque tu cuerpo siga temblando y sudando).

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Enfréntate al miedo

Cuando te hayas calmado, planta cara a los hechos y analiza las posibles causas del ataque, si no las tienes demasiado claras. Una vez hayas encontrado una respuesta, la solución será enfrentarse al miedo, siempre estando atenta a tu respiración y a las señales de tu cuerpo.

Con información de Vix.

LLH

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