Carstens habla en Despierta de inflación, el peso mexicano y política monetaria

Agustín Carstens en la mesa de Despierta con Loret

Agustín Carstens en la mesa de Despierta con Loret. (Twitter, @NTelevisa_com)

A unos días de dejar la gubernatura del Banco de México (Banxico) y mudarse a Suiza para dirigir el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), Agustín Guillermo Carstens Carstens reconoce que no le gusta que la inflación esté por encima del 6%, “me hubiera gustado que la foto final fuera mejor; no estoy satisfecho por la cifra que se acaba de mencionar, pero mucho se debe a precios que no están bajo control de la política monetaria, como los agropecuarios y los energéticos”.

Sin embargo, en la mesa de Despierta con Loret se dijo “con seguridad de que dejamos la inflación encaminada al 3% a finales del año entrante, pero me hubiera gustado que este año quedaran más avances”.

Insistió en que “si uno revisa las expectativas de los mercados, los precios y las revisiones de los analistas, se ve el declive”, aunque, reconoció, “el descenso podría ser más lento de lo que habíamos previsto antes, pero sí creemos que vamos a converger a la meta del 3 por ciento”.

Sobre el tipo de cambio, de acuerdo con Carstens, “en términos generales, el peso está subvaluado. Creo que debería estar entre 17 y 18 pesos la cotización del peso frente al dólar”.

Recordó que este año varios factores han afectado la cotización. “Tuvimos la elección del presidente Trump con una depreciación muy brusca, se nos fue a los 22 pesos por dólar; después tomamos medidas y logramos consolidar precios menores. Más recientemente, después de la cuarta ronda (de renegociación del TLCAN), se nos fue a una depreciación por encima de 19 pesos; ahora estamos en 18.60 pesos”.

Agustín Carstens argumentó que “por la renegociación del Tratado de Libre Comercio (de América del Norte, TLCAN) está pesimista el tipo de cambio”.

Sobre el TLCAN, dice que “viéndolo desde la óptica francamente de economista, las ganancias para los tres países son tan grandes, y más si hay una modernización, para mí sería irracional no seguir con el acuerdo”.

Al referirse al reciente aumento al salario mínimo y a los señalamientos de Miguel Ángel Mancera Espinosa, jefe de gobierno de la Ciudad de México, en el sentido de que el propio gobernador de Banxico inhibió un crecimiento mayor, Agustín Carstens agradeció, porque “me hace un favor el jefe de Gobierno al decir que soy tan poderoso que puedo influir en la negociación; Banxico ni siquiera está sentado en la mesa de la Conasami (Comisión Nacional del Salario Mínimo); Banxico ha alertado que si hay un aumento desmedido pueden pasar cuatro cosas”.

Una, enumeró Carstens, “es que las empresas digan ‘está bien, no hay problema, lo pago’, ésas son las grandes empresas, pero las pequeñas empresas, sobre todo del sector servicios pueden tener problemas, porque los salarios son parte importante de sus costos, entonces, para empezar, pueden subir precios; otra, decirle a los empleados que no pueden sostener el aumento; otra, es que no pueden pagar salario mínimo, entonces le proponen al empleado ‘vamos a la informalidad’, porque el salario mínimo se puede asimilar a un impuesto”.

Insistió en que “Banxico ha alertado que eso puede pasar, ciertamente me uno al deseo del jefe de Gobierno que quiere un mayor salario, pero no se puede aumentar el salario real por decreto”.

En relación con las amenazas de Donald Trump de sacar a Estados Unidos del TLCAN, Carstens insiste en que “a pesar de sus expresiones ha seguido la renegociación y, a nivel técnico, se han hecho buenos avances; hay estrategia, sin duda, hablando de la naturaleza del diálogo”.

Agustín Carstens se dijo seguro sobre la autonomía del Banco de México, “en el documento que presentó Andrés Manuel López Obrador, sobre su plan de desarrollo, dice que Morena respetaría la autonomía y del PRI y el PAN no tengo ninguna duda; pero, además, no tengo duda de que se mantendría la autonomía por razones jurídicas, porque para cambiar el estatus del banco central hay que ir a la Constitución y cambiarla; el presidente que sea no la tendría fácil”.

En relación con los posibles candidatos presidenciales, sobre Andrés Manuel López Obrador, Agustín Carstens sostiene que “en algún medio dije que es una incógnita y creo que sigue siendo una incógnita; ha expresado muchos deseos, algunos que yo comparto, pero no ha expresado cómo hará las cosas”.

Sobre José Antonio Meade, señaló: “Es mi amigo, muy amigo, ha sido colaborador y lo respeto, pero no es el único que puede sacar a México adelante”.

Señaló que no le arredra que no haya sucesor para su cargo, ni genera incertidumbre en el Banco de México; “he dicho que lo que me deja tranquilo de tomar este paso es el hecho de que la institución está fuerte, las decisiones no dependen del gobernador, mi voto es 20% del total, las últimas decisiones de política monetaria han sido por unanimidad y la ley del banco tiene la posibilidad de prever cómo funciona el Banco de México sin un gobernador”.

Rechazó que la tardanza en nombrar a quien lo sucederá en el cargo sea “hacer del banco una posición político electoral, porque está sujeto a una ley y porque las decisiones no dependen de una persona”, aunque, advirtió, “el gobernador que me sustituya necesita tres grandes características: que conozca bien la macroeconomía y el segmento de los mercados; que crea en la autonomía del banco central y que sepa comunicar. Cualquier persona que cumpla con esas características será un gobernador”.

En relación con sus propias frases, al recordar que en 2016 dijo “Vimos los cortos de una película, vemos diferentes escenas, pero no sabemos si es una película de terror o no, o si va a haber un buen final o no. Entonces ahorita lo que hemos visto son los cortos y a partir del 20 de enero va a correr la película”, señaló que “ha habido de todo; saltamos del asiento por el susto, a veces la hemos disfrutado un poquito más”.

Sobre su frase de 2008, “cuando Estados Unidos tiene neumonía, México sólo tiene un catarrito”, Carstens defiende “sí fue sólo un catarrito, fuerte, pero corto, por eso creo que califica para catarrito. Ése va a ser mi epitafio, porque va a decir: ‘el doctor murió de un catarrito’”.

En 2014, aseveró que “México está preparado para la tormenta financiera”, Agustín Carstens señaló: “seguimos preparados para una tormenta financiera, si tomamos en cuenta los pilares macroeconómicos, la política monetaria, fiscal, la salud del sistema financiero; todo está en línea no tenemos déficit fiscal; no tenemos problemas de cuenta corriente. El mundo no crece bien y eso se refleja en nuestro comportamiento, los pilares están ahí”.

También en 2016, en pleno proceso electoral en Estados Unidos, Carstens dijo: “Hay de tormentas a tormentas: si Trump gana, sería como un huracán categoría 5; Clinton sería una tormenta tropical”. En 2017 sostiene que, “como todos los huracanes, Trump es impredecible y así nos trae”, sobre la categoría de ese huracán, “lo pongo en los extremos”.

Otra frase de 2016 fue “la realidad es que estamos en un mundo con aguas picadas”, y actualmente “estamos en un mundo con aguas picadas; el mundo se está moviendo, pero tenemos un barco fuerte, con dirección, y creo que vamos a llegar a un buen puerto”.

A punto de viajar a Suiza, Carstens reconoció que va a extrañar “a la gente, la alegría de los mexicanos, a mis amigos, la familia y la comida, porque la comida suiza es aburrida; no hay picante, aguacates, ni chicozapotes”.

También se alista para repetir la experiencia de vivir en un país extranjero. “He tenido dos episodios de mi vida en el Fondo Monetario (Internacional) y cuando uno llega a casa le gusta sentirse en casa, por eso me llevo unos cuadros; me gusta coleccionar mapas antiguos, me llevo cinco mapas antiguos de México”. (Con información de Despierta con Loret)

 

 

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