Carstens busca afianzar su prestigio en el Banco de Pagos Internacionales

Carstens afianza su prestigio en el Banco de Pagos Internacionales

Agustín Carstens afianza su prestigio en el Banco de Pagos Internacionales. (Getty Images, archivo)

El economista Agustín Carstens deja las riendas del Banco de México para empezar una nueva investidura como gerente general del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), un cargo con el que busca afianzar su prestigio mundial.

Carstens (Ciudad de México, 1958) se incorpora este 1 de diciembre al BIS, con sede en Basilea (Suiza) y fundado en 1930, la institución financiera internacional más antigua del mundo y se encarga de asistir a los bancos centrales en la promoción de la estabilidad monetaria y financiera global.

Con este importante encargo en el conocido como “banco de los bancos centrales”, el mexicano se coloca en la primera línea financiera internacional, tras años escalando posiciones en este competido mundo.

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y poseedor de una maestría y un doctorado de la Universidad de Chicago, inició su carrera en 1980 en el banco central mexicano, en donde ocupó diversos cargos en la división internacional, en la unidad de investigación económica y en la oficina del director general.

En 2000 fue designado subsecretario de Hacienda y, tres años más tarde, subdirector gerente del FMI, lo que equivale al número tres de este organismo, puesto que desempeñó hasta su salida en diciembre de 2006 para dirigir la Secretaría de Hacienda mexicana.

En esta importante cartera, el economista participó en el diseño de una reforma del sistema de pensiones de los trabajadores del Estado y fue artífice de una reforma fiscal que permitió reducir la participación de los ingresos petroleros en los ingresos fiscales.

A finales de 2009 asumió el cargo de gobernador del Banco de México con la tarea de estabilizar la macroeconomía del país latinoamericano y controlar la inflación y la devaluación del peso, en unos momentos convulsos con el arranque de la crisis económica mundial.

Resolvió su acometido, y Carstens refrendó el respaldo que recibe de los mercados financieros, empresarios y políticos, quienes destacan de él su profesionalismo, transparencia y capacidad negociadora.

En 2015 fue ratificado para otro periodo de seis años a la cabeza del instituto emisor, un encargo que deja a medias para tomar las riendas del BIS.

Una oportunidad que, si bien puede perjudicar a México en un momento de incertidumbre como el actual, Carstens no podía dejar escapar tras haber intentado sin éxito tomar las riendas de otra institución como el FMI.

En 2011 y a propuesta de México, que buscó el apoyo de otras naciones emergentes, Carstens fue uno de los nombres que más fuertes sonaron para ser el director gerente del FMI, un cargo que finalmente ocupó la francesa Christine Lagarde.

En 2015 fue elegido presidente del Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI), el principal órgano asesor de la junta de gobernadores del FMI, y se convirtió en el primer latino en ocupar el cargo.

Además, este año se integró al Grupo de los Treinta (G30), un organismo consultivo en asuntos monetarios y económicos internacionales con sede en Washington.

Su arribo al BIS parece ser, de momento, la guinda al pastel que Carstens llevaba años anhelando. (Con información de Efe)

 

 

 

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