Alberto Cortez, el ‘amigo’ que se va y sus canciones más icónicas

Foto Alberto Cortez, el amigo que se va y sus canciones icónicas 4 abril 2019

Alberto Cortez, el amigo que se va y sus canciones más icónicas. (Getty Images)

Cincuenta años después de anticiparlo en una de sus más célebres composiciones, “Cuando un amigo se va”, el árbol de Alberto Cortez cayó en “un terreno baldío”, aunque su muerte, acaecida hoy a los 79 años, deja tras de sí una sólida obra internacional en la que música y poesía se hicieron uno.

Destacado miembro de la influyente generación de cantautores de finales de los años 60 y 70, amén de premio Grammy a la Excelencia artística en 2007, este argentino se oponía a la “intrascendencia” de gran parte de la música actual y convirtió en una máxima de su carrera que esta disciplina era un vehículo para “acercar la poesía al pueblo…, de donde nunca debió salir”, añadía.

Cortez (Rancul, 1940) superó el medio siglo de actividad pese a sus múltiples achaques. “Canto porque no tengo otro remedio”, declararía hace cinco años sobre su resistencia a la jubilación, en una entrevista en la que se tomó con humor el número de veces que la “rumorología” había acabado con él.

Me río una y otra vez porque son tantas las veces que me han matado que, ya ven, lo han hecho tan mal que aquí sigo muy vivo, y sin retirarme”, ironizaba el músico, quien en su última etapa también reprochaba a la industria discográfica que se desentendiera de “los viejos carrozas”.

El escenario era el lugar donde “más feliz” se sentía, como recogió en “La vida”, biografía de más de 500 páginas escrita por Laura Etcheverry, en la que relataba que compuso su primera canción a los doce años, “Un cigarrillo, la lluvia y tú”, cuando descubrió el erotismo.

Muere el cantautor argentino Alberto Cortez en Madrid

Con solo 20 años tomó un barco desde su Argentina natal con dirección a Europa, tras los pasos de grandes maestros de la música popular como Jacques Brel, George Brassens o Gilbert Becaud, y allí grabó su primer disco, sin saber que este salto continental se convertiría en una constante en su carrera.

Autor de importantes temas de la música latinoamericana, como “Me lo dijo Pérez”, “El abuelo”, “Mi árbol y yo”, “Distancia” o “Te llegará una rosa”, una de las más importantes fue sin duda “Cuando un amigo se va”, escrita a raíz del fallecimiento de su padre y convertida en una pieza imprescindible de numerosos funerales.

Escribí esa canción porque mi padre me trató como a un amigo desde pequeño, llevándome a todas partes”, explicó el artista, quien pasó entonces por una “crisis tremenda” que le llevó a pensar “en dejarlo todo y volver al pueblo donde nació”.

El espíritu de exaltación de la amistad que emanaba esta composición marcó también su trayectoria, muy prolífica en colaboraciones sinceras. Entre las más relevantes, destacan los cuatros discos que realizó con el músico y filósofo Facundo Cabral, muy cercano, por lo que su asesinato en Guatemala representó un duro impacto.

Su muerte significó la muerte de todos los cantantes del mundo”, dijo.

Cortez compartió estudio y escenario con otras grandes voces de Latinoamérica, como sus compatriotas Mercedes Sosa y Estela Raval, voz de Los Cinco Latinos, con la que grabó el álbum “En un rincón del alma”, el cual contenía la emblemática canción del mismo nombre que también interpretaría a dúo con María Dolores Pradera.

España, de hecho, se convirtió en un lugar especial. En ese país fijó su residencia, donde cantó a Antonio Machado, a Miguel Hernández y a Federico García Lorca, también a las víctimas del atentado terrorista del 11M (el cual coincidió con su cumpleaños) y fue donde una noche de 1967 empezó a convertir su nombre en leyenda en una velada sin micrófonos en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Amor y amistad en las diez canciones imprescindibles de Alberto Cortez

El cantante argentino Alberto Cortez, fallecido este jueves en Madrid a los 79 años, deja algunas de las canciones más icónicas de la música latinoamericana, muchas de ellas versionadas por otros artistas y en las que el amor y el elogio a la amistad son temas recurrentes.

– “Me lo dijo Pérez” (1965).- Con esta canción participó en el Festival de Palma de Mallorca y, con frases como “Y yo que muero por ir a Mallorca”, es una de las más versionadas por otros artistas, como Mochi o Los Tres Sudamericanos.

– “Cuando un amigo se va” (1969).- Cortez aseguraba que su mejor amigo siempre fue su padre. A su muerte, en 1963, plasmó su tristeza en una balada que algunos llegaron a considerar “una de las tres mejores canciones en castellano del siglo XX” y que fue interpretada en distintos géneros y en voz de otros artistas como Ricardo Montaner o María Martha Serra Lima.

– “El abuelo” (1969).- Cortez rememora una historia de ida y vuelta con la relación entre su abuelo emigrante y el viaje de regreso que realizó el cantante, que también fue interpretada por la venezolana Mirla Castellanos.

– “Distancia” (1970).- Incluida en el álbum del mismo título, años después volvería a grabar junto a Mercedes Sosa esta pieza llena de melancolía en la que cantaba con nostalgia a los parajes de su infancia y a los primeros amores de juventud.

– “Mi árbol y yo” (1970).- Un árbol, que representa el valor de la amistad, sirve de espejo en el que se refleja la historia de toda una vida, desde la pérdida de la inocencia hasta la valoración de una amistad sincera.

– “Camina siempre adelante” (1971).- Cuando tenía doce años, se marchó de casa para estudiar y en esta canción recuerda los consejos que le dio su padre cuando se despidió para dedicarse a la música.

– “En un rincón del alma” (1971).- “Seremos muy felices, no te dejaré nunca, siempre serás mi amor”, entonaba Cortez en su himno al amor perdido, tema que interpretó a dúo con María Dolores Pradera y versionaron Chavela Vargas o su gran amigo Facundo Cabral.

– “Nanas de la cebolla” (1972).- Cortez, que exaltó a Lorca y a Machado en su obra, musicó también este célebre poema de Miguel Hernández para el disco monográfico que Joan Manuel Serrat dedicó al inmortal poeta español y no perdió la oportunidad de incluirla en sus repertorio en directo.

– “Callejero” (1973).- Con esta canción homenajea la muerte de Fernando, un perro callejero que vivió en la ciudad de Resistencia (Argentina), donde frecuentaba bares y conciertos, y retrata a aquel animal “fiel a su destino y a su parecer”.

– “Castillos en el aire” (1980).- Cortez no descubrió la música hasta que se matriculó en la Facultad de Derecho de Buenos Aires, de donde claudicó para dedicarse a su pasión y comenzar una gira que le llevaría por todo Europa; más de una decena de discos después publicó el álbum “Castillos en el aire”, que contenía la canción homónima que se convertiría en bandera de soñadores.

Con información de EFE

KAH

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