ARTE Y CULTURA

Camilitas, mujeres sepultureras que rompen paradigmas

Estas mujeres dejaron atrás el trabajo del hogar y comenzaron un oficio que era exclusivo de hombres; gracias a él sacaron adelante a sus hijos y se llenaron de orgullo al innovar en un área

Los panteones de México están entre los sitios más visitados en las celebraciones del Día de Muertos, ahí, aún es inusual ver a mujeres desempeñar el trabajo de sepultureras, tres de ellas, dedicadas a este oficio en la Ciudad de México contaron su experiencia.

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“Las primeras sepultureras fuimos tres porque una de ellas ya falleció, la otra está en su casa ya está jubilada, ya nada más sigo yo. Las funerarias nos dicen Camilitas, porque somos las que encaminamos el alma al cielo”, explicó  Guadalupe Contreras, sepulturera.

Cuentan que antes de ser sepultureras se dedicaban a realizar labores en el hogar, iniciaron en el oficio a principios de la década de los 80, cuando se alistaron como voluntarias, primero, para instalar servicios básicos en la zona de San Ángel.

Después fueron contratadas por la entonces delegación para absorber por completo los trabajos que antes eran sólo exclusivos de hombres, trabajan excavando fosas y sepultando a difuntos en el panteón San Rafael, ubicado en Avenida Revolución y Callejón La otra banda, en la alcaldía Álvaro Obregón.

“Si fuimos sepultureras a nivel mundial. Me siento muy orgullosa aparte porque de aquí salió para darle estudios a mis hijos. Yo entré en el 89, yo tenía a mi hija de tres años, el administrador de ese tiempo me dio permiso de traérmela. Este Panteón fue como su área de juegos, su jardín de niños porque me iba a hacer las fosas y la ponía en una carretilla la tapaba con su cobija y los suéteres de todos y la traía para allá, para acá”, narró Guadalupe Contreras, sepulturera.

 

“Mi mamá fue una de las primeras sepultureras de aquí del Panteón San Rafael, ella duró más de 30 años trabajando, sepultaba, daba mantenimiento. Ella nos traía aquí al panteón la veníamos a acompañar o luego le ayudábamos a hacer sus chambitas”, expresó Alma Rosario Rojo, sepulturera.

 

“Mi papá falleció y me quedé yo con su plaza y me gusta estar aquí, ahora entiendo el trabajo de mi padre, es muy pesado y ahorita nos enseñamos a valorar lo que él hacía para darnos de comer”, dijo Agustina Rosas, sepulturera.

Recuerdan que durante sus primeros días de trabajo les daba miedo, ahora esperan con ansias el Día de Muertos, después de que el año pasado el panteón permaneció cerrado por la pandemia.

“Esperemos que el día primero y el día dos sea alegría para el Panteón, es cuando se viste el panteón de mucha flor que vienen a dejarle a sus muertos”, finalizó Agustina Rosas, sepulturera.

Con información de Dafne Mora
DMGS