En busca de la supervivencia manadas llegan al Masái Mara, en Kenia

Manadas de ñus, cebras y gacelas migran hacia el Masái Mara para sobrevivir. (Tomada de video)

Amanece en el Masái Mara, septiembre cuenta sus últimos días.

Llevamos una semana buscando “La Gran Migración”, es la última oportunidad que tenemos para registrar uno de los mayores espectáculos naturales del mundo.

Las manadas de ñus, cebras y gacelas están ahí, pero por alguna extraña razón no han cruzado el río Mara.

De pronto, Jackson, nuestro guía, observa que algo se mueve en el horizonte mientras se comunica por radio con los “Rangers” del Masái Mara.

Son las manadas que han comenzado a avanzar.

Sobre este territorio salvaje de suaves colinas y pastizales, cada año desde hace más de 50 años, casi dos millones de ñus, cebras y gacelas de Thompson se desplazan en busca de su supervivencia, en un ciclo migratorio, a través de más de mil kilómetros desde el Serengueti, en el norte de Tanzania, hasta el Masái Mara, en el suroeste de Kenia.

Y no están solos, los acompañan los predadores carnívoros más voraces.

Lugar donde manadas de ñus, cruzan y son atacados por los cocodrilos del Nilo. (Tomada de video)

Este es el lugar donde sucede el cruce de los ñus, y donde son atacados por los cocodrilos. Los cocodrilos del Nilo, los más grandes del mundo.

Los ñus saben del peligro inminente que significa cruzar al río Mara por eso esperan días, incluso semanas, en decidirse a cruzar, pero los cocodrilos del Nilo, no tienen prisa.

Finalmente, un individuo baja por el desfiladero, no es el líder, no es el más fuerte, no es el más rápido, simplemente es el primero que parece decidido a hacerlo. ¡De pronto salta al agua!

De manera instintiva otros ñus se lanzan al río.

De manera instintiva otros ñus se lanzan al río. (Tomada de video)

Se impulsan con los cuartos traseros mientras echan el cuerpo hacia adelante y caen al agua con sus casi 300 kilos de peso.

En solo cuestión de minutos, se produce una estampida de cientos de animales jadeantes, intentando cruzar al mismo tiempo.

Se levanta una gran polvareda de tonos ocres por la arcilla que remueven las manadas al momento de correr y saltar sobre el río.

En solo cuestión de minutos, se produce una estampida de cientos de animales jadeantes, intentando cruzar. (Tomada de video)

El sitio es perfecto para el cruce ya que es una zona somera por un banco de tierra a la mitad del río. Lo que impide a los cocodrilos del Nilo acercarse.

Veinticinco minutos después, quizá los más intensos que me hayan tocado vivir en África.

El río Mara regresa a su salvaje quietud.

Con información de Alberto Tinoco Guadarrama.
RAMG