‘Los Ardillos’ y ‘Los Rojos’, presuntos responsables del éxodo en Chilapa, Guerrero

Los Centros de Salud de Chilapa permanecen cerrados por la inseguridad. (Twitter: @marcocoronel)

En el aire de Chilapa, Guerrero, “se respira temor, pero también se respira todavía soledad… Las calles siguen vacías… Hay mucho, pero mucho miedo”, afirmó Manuel Olivares, integrante del Centro de Defensa de Derechos Humanos José María Morelos.

Hace dos meses y medio, más de dos mil habitantes de las comunidades de Ahuihuiyuco y Tepozcuautla, en el municipio de Chilapa, Guerrero, huyeron por temor a ser asesinados por las bandas criminales.

Chilapa es un municipio en disputa por “Los Ardillos” y “Los Rojos”, bandas que el 6 de junio presuntamente advirtieron que el que no saliera de las comunidades “lo asesinarían”, según relató Manuel Olivares.

Se manejó que habían aparecido hojas o cartulinas con amenazas… Les daban hasta el día para salirse y quien no se saliera lo asesinarían, esto generó un terror colectivo… Todo mundo se sumó al éxodo”, relató Olivares.

El Gobierno de Guerrero aseguró que el 80% de la población ya regresó a Chilapa, pero las comunidades aún se observan como pueblo fantasma.

Desde el 9 de junio, esta comisaria se quedó cerrada… Todo el lugar es utilizado por las fuerzas militares… Las calles lucen prácticamente vacías… Hay varias viviendas que se encuentran cerradas”, detalló el integrante de del Centro de Defensa de Derechos Humanos José María Morelos.

Las escuelas están abandonadas desde el 6 de junio, “no vemos ningún movimiento, no hay gente, no hay alumnos, no hay maestros”, mencionó José Díaz Navarro, miembro de la organización Siempre Vivos.

Los niños que regresaron con sus familias, como lo sostuvo el Gobierno, están perdiendo el nuevo ciclo escolar; los maestros no viajan a las comunidades por falta de garantías.

Jerónimo Maurilio Morales, delegado de Servicios Educativos de Chilapa, confirmó que no hay clases, “es un tema que tiene que ver el estado… Nosotros lo que pedimos es la seguridad para nuestros maestros”.

Los centros de salud también están cerrados.

No han venido las enfermeras… Las enfermeras necesitan que las vaya uno a traer e ir a dejar, porque tienen miedo de subir”, precisó Ambrosio Vázquez, comisario de Ahuihuiyuco.

En las comunidades tampoco hay transporte; el único chofer que trabaja lo hace con miedo y suspende su servicio a las 15:00 horas.

Es un toque de queda auto impuesto, a las cinco de la tarde toda la gente está en su casa”, refirió Manuel Olivares.

Por el éxodo, la mitad de los terrenos no fueron cultivados, “eso va impactar ahora en la cosecha”, recalcó el comisario de Ahuihuiyuco.

Defensores de derechos humanos registraron, en Chilapa, un incremento de homicidios y desplazamientos forzados.

De enero a la fecha, la organización Siempre Vivos registró 155 homicidios, “están plenamente identificados los culpables. Están ahí en Quechultenango, que son ‘Los Ardillos'”.

 

Con información de Marco Antonio Coronel.

 

RMT