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Por qué colocan dulces tradicionales en altares mayas del Día de Muertos

En la comunidad maya de Pomuch, en Campeche, comenzó la preparación de los dulces tradicionales para el Día de Muertos
Noticieros Televisa FUENTE: noticieros televisa DESDE: CAMPECHE, México
Los dulces que se colocan en los altares del Hanaal Pixán son una tradición del pueblo maya. (http://www.yucatan.gob.mx)

En la comunidad maya de Pomuch, en el municipio de Hecelchakán, al norte de Campeche, comenzó la preparación de dulces tradicionales que se colocaran en los altares de Día de Muertos.

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Son dulces de ciricote, papaya, nance, calabaza, coco, dulce de pan, manjar blanco, niño envuelto, caballero pobre, mazapán, cocada y merengue.

Irma López, dulcera, comentó: “Ya tiene como 40 años que estoy trabajando el dulce. En esta época de los altares, me hacen varios encargos todo el año y también se trabajan”.

José Quijano, dulcero, contó: “Lo hacemos por el puro gusto de hacerlo porque clientes de aquí, de todo el municipio, del estado, a nivel nacional, nos conocen y vienen a comprar”.

Los descendientes del pueblo maya creen que, para los festejos del Día de Muertos, las almas de los difuntos regresan a la tierra de los vivos para disfrutar de los dulces tradicionales que se pone en los altares, porque según sus creencias las animas o almas se comen la esencia de los alimentos.

José Quijano, dulcero, explicó: “Los dulces son para los niños que vienen, que ellos degustan, de esos dulces que les gusta, y en los adultos la creencia dice que se llevan la esencia de la comida, que uno va a probarlos y que la comida ya no sabe igual, ellos comen la esencia de la comida”.

Los dulces que se colocan en los altares del Hanaal Pixán o “Comida de las Ánimas” son una tradición del pueblo maya que se lleva a cabo para recordar de una manera especial a los que ya se fueron.

Papel picado, tradición para festejos de Día de Muertos en México

Manos artesanas derrochan destreza y agilidad para recrear a la muerte en pliegos de papel picado y dar color, alegría y vida a los tradicionales altares del Día de Muertos, celebración que tiene su culminación el 2 de noviembre en México.

En el papel picado, fabricado buena parte de él en el central estado mexicano de Puebla, plasman la figura de la muerte, la catrina, la calaca, imagen que los mexicanos usan de manera chusca y burlona para adornar sus altares, ofrendas, tumbas, calles y fiestas.

Y es que en México, el símbolo de la muerte no se trata de tristeza sino de regocijo.

La tradición establece que entre el 28 de octubre y el 2 de noviembre en los hogares mexicanos se preparan las ofrendas y los altares para esperar a las almas de los familiares difuntos para que visiten el mundo a disfrutar de sus alimentos favoritos y visitar lo que fueron sus hogares.

Y por esta razón, el municipio de Huixcolotla, en el estado de Puebla, se ha convertido en la región más productiva y cuna de la fabricación de figuras, incluida la calaca, en papel de china.

Elaborada con pequeños orificios a mano, tan solo utilizando cinceles de diversos tipos, que sirven para ir golpeando los diseños, los artesanos le dan forma al diseño seleccionado: una calavera.

En el taller Los Cartelitos, los artesanos le mostraron este lunes a Efe el proceso de elaboración de este papel que ha recuperado fuerza en su uso y costumbre.

Foto: EFE

Los jóvenes han retomado el valor artesanal y la tradición mexicana que representa en la temporada de muertos, navidad, festividades religiosas y en la actualidad en su uso en todo tipo de fiestas sociales.

Todo comienza con el conteo de 50 pliegos de papel de china los cuales se colocan sobre una base blanca en la que son cubiertos con un plástico que ayuda a fijarlos para evitar su movimiento, encima se coloca el molde con la imagen que será plasmada en los papeles.

Una vez que está listo, se selecciona el cincel adecuado para iniciar una serie de golpes que van perforando el material; dependiendo del modelo será el número de golpes al pliego, que puede ir de una a miles de repeticiones hasta que se crea una artesanía especial.

Tras perforar los pliegos, se comienza con el retiro de los sobrantes de papel es decir que los orificios deben quedar totalmente huecos, para que se pueda apreciar la figura final, donde se plasman calavera, catrinas, fantasmas, ofrendas, textos y más.

Posteriormente, estos pasan al área de terminado, donde se brindan los detalles finales como la colocación de los adornos en rafias (listones) de diferentes medidas que ayudan a adornar techos y calles, así como paredes.

Con información de Gerardo Sánchez.
RAMG