El terremoto del 19 de septiembre de 1985, de 8.1° Richter, fue el más mortífero y destructivo que se ha registrado en la historia de la Ciudad de México.

Su magnitud, que provocó la muerte de 10 mil personas y 150 mil damnificados, fue el equivalente a que la Ciudad hubiera sufrido un ataque de mil 100 bombas atómicas.

Han pasado 30 años desde aquella mañana de jueves, día en que la Ciudad de México dejó de ser la misma.

¿Cómo y por qué tembló?

8.1° grados Richter

Trepidatorio y oscilatorio

Duración de 2 minutos

Mil 114 bombas atómicas equivalió la magnitud del sismo

15 millones de toneladas de escombros

3 mil 692 muertos (Cifra oficial)

El epicentro se localizó en la desembocadura del Río Balsas, en las costas de Michoacán y Guerrero, falla del contacto entre las placas de Cocos y de Norteamérica, en una extensión de 50 km x 170 km y unos 15 km de profundidad.

Nuestro país se encuentra en una región del planeta que desde hace tiempo ha estado afectada por los sismos y lo seguirá estando. En otras palabras, México es una zona de alta sismicidad.

Lo anterior obedece a que las placas de Cocos y de Rivera, que se encuentra al sur y sureste de México, en el océano Pacífico, se están metiendo bajo la placa Norteamérica, de la cual forma parte la placa continental del país. La primera se mueve con una velocidad relativa de aproximadamente 5.5 cm cada año, respecto a la placa continental, mientras que la segunda se desplaza 3.2 cm por año aproximadamente.

La intensidad en la superficie directamente sobre la zona de ruptura alcanzó “IX” en la escala Mercalli Modificada, lo que significa que hay daño considerable en estructuras de diseño especial; estructuras con armaduras bien diseñadas pierden la vertical; daño grande en edificios sólidos con colapso parcial. Los edificios se desplazan de los cimientos. Grietas visibles en el suelo. Tuberías subterráneas rotas.

Lo que cayó

En el temblor se afectaron 30 mil estructuras. La zona Centro de la Ciudad de México fue la más afectada. Aquí presentamos 10 edificios emblemáticos que cayeron ese 19 de septiembre. Conoce cómo eran antes, cómo quedaron tras el sismo y cómo o qué hay en ese lugar el día de hoy:

  • Hotel Regis

  • Edificio Nuevo León

  • Locales de costura de San Antonio Abad

  • Torre de hospitalización del Hospital Juárez

  • Multifamiliar Juárez

  • Televicentro

  • Torre del conjunto Pino Suárez

  • Súper Leche

  • Hotel Continental

  • Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas

Los rostros del temblor

El 19 de septiembre de 1985 fue el inicio de una serie de días en la que el rostro de los habitantes de la Ciudad de México fue otro. Esta es una muestra visual de lo vivido y la solidaridad de esos días.

El temblor que nos cambió el cerebro

El cortisol nos mantiene en estado de alerta, además de que tiene un efecto inmunodepresor, por lo que los corticoesteroides se utilizan como antiinflamatorios, porque disminuyen la actividad inmunológica y es un mecanismo que nos ayuda a acabar con procesos que nos causan mucho daño. “Todos, sin excepción, liberamos el cortisol en las madrugadas, por eso nos despertamos”, explica el investigador.

Este esteroide natural entra a las células, modifica la actividad en algunas enzimas y puede incluso proyectar un cambio en el núcleo de las células que afecta hasta al metabolismo. Estos cambios tienen un efecto a largo plazo y pueden generar modificaciones en la vida de varias generaciones.

En el caso específico de los capitalinos, que recibieron un golpe de estrés en su despertar del 19 de septiembre y la noche del 20 de septiembre de 1985, el efecto se puede mantener igual que en los sujetos que fueron sometidos a situaciones estresantes de manera continua.

El cerebro que ordenó la liberación de cortisol por estrés y mantuvo esta sustancia en niveles altos, hace que sus células se vuelvan insensibles a este esteroide natural, por lo que el cerebro recibe la indicación de que en el cuerpo hay cortisol y se libera más glucosa.

Además, el aumento prolongado en los niveles de glucocorticoides contribuye a debilitar la memoria, “para suprimir los recuerdos desagradables”, explica el experto. Pero también hace que sea cada vez más difícil de transmitir información de ida y vuelta, lo que provoca la pérdida de la memoria.

La única manera de reducir los efectos del estrés sobre el cerebro, es tratar de llevar una vida activa que equilibre la glucosa en el cuerpo y apoye la liberación de endorfinas, en aras de paliar los efectos del temblor que nos cambió el cerebro.

La mañana del 19 de septiembre de 1985 no sólo cambió la cara de la Ciudad de México y la vida de los capitalinos, sino que también les (nos) dio una nueva característica cerebral.

Recientes investigaciones demuestran que los efectos del estrés intenso, como el vivido ese día, se pueden extender por muchas generaciones.

De acuerdo con el neurofisiólogo Eduardo Calixto, el estrés es originado por algo que nos amenaza y debemos resolverlo o adaptarnos a ello para sobrepasar nuestros propios límites. El estrés nos ayuda a encontrar la forma de resolver problemas y nos ayuda a aprender de la experiencia.

En el nivel hormonal, cuando hay estrés se liberan dos sustancias específicas: noradrenalina y adrenalina, que en los primeros segundos van a adaptar el cuerpo para dar una respuesta; posteriormente viene la liberación de cortisol, que nos ayudará a mantener la atención por más tiempo.

El estrés ocasiona que la región del hipocampo se contraiga, una condición que es frecuente entre víctimas de traumas severos, como el de los sismos de hace 30 años, y ello hace más difícil que las personas se concentren. También compromete las habilidades motoras y hace que sea difícil que las personas planifiquen el futuro.

El cortisol es un esteroide natural que es liberado por las glándulas suprarrenales e incrementa los niveles de glucosa en la sangre, “porque determina que necesitamos gasolina para correr, para reaccionar y para que la sangre llegue al cerebro, con el fin de tomar decisiones rápidamente”.

El otro temblor. 1957

En la memoria colectiva del siglo 21 de la Ciudad de México existen dos trágicos episodios relacionados con sismos: el de 1985 y uno ocurrido 26 años antes, el sismo de 1957, que aunque no tuvo estragos de la magnitud del 85, sí quedó en el registro de los habitantes como un día que marcó sus vidas.

Domingo 28 de julio de 1957. Eran las 2:44 horas de la madrugada cuando los capitalinos despertaron sorprendidos por un temblor de 7.7 grados en la escala de Richter, aunque el Servicio Geológico de Estados Unidos apuntó 7.9.

Los reportes en Tacubaya lo registraron a las 2:40 de la madrugada con 51 segundos. Duró 2 minutos, se originó en la costa del Pacífico y su epicentro fue localizado en el puerto de Acapulco, Guerrero. El saldo fue de 700 muertos y unas 3 mil personas heridas.

El centro de la República Mexicana resultó el más afectado y la Ciudad de México quedó con graves estragos, al grado de que la emblemática figura de la Victoria Alada que corona la Columna de la Independencia del Paseo de la Reforma cayó al suelo y sus trozos quedaron esparcidos a los pies de la glorieta, motivo por el cual el movimiento telúrico fue denominado "El Terremoto del Ángel".

La gente no podía creerlo y se aglomeró alrededor del monumento propuesto e inaugurado por Porfirio Díaz y creado por el arquitecto Antonio Rivas Mercado.

Un grupo de técnicos especialistas, dirigidos por el escultor José María Fernández Urbina, fueron los encargados de restaurar y embellecer la figura de 6.7 metros de altura y 7 toneladas de peso durante un año para después ser reinaugurada el 16 de septiembre de 1958 durante las fiestas patrias.

Solo la cabeza original no pudo recuperarse y fue expuesta en el museo Casa de los Condes de Heras y Soto ubicado en la esquina que conforman República de Chile y la Calle de Donceles en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Los daños del temblor se registraron en casas, edificios, bardas y estructuras con grietas y fueron calculados en unos dos mil millones de pesos de ese tiempo.

CALLES Y AVENIDAS AFECTADAS

ReformaOaxaca
BucareliRío Rhin
Aquiles SerdánSan Juan de Letrán
InsurgentesSoledad
BalderasTopógrafos
ChapultepecAbraham González
GutembergCasco de Santo Tomás
HavreLecumberri
La FraguaVillalongin
Melchor OcampoGeranio
SullivanSerapio Rendón
Dr. BarragánFrontera
JuárezÁlvaro Obregón
MorelosRomero de Terreros
EDIFICIOS QUE CAYERON EN TOTALIDADCOLAPSOS PARCIALES
Escuela Superior de Ingeniería del IPN,en las calles de Frontera y Álvaro ObregónEdificio de 5 pisos en Insurgentes No. 337 esquina con Coahuila propiedad del extinto actor Mario Moreno "Cantinflas".
Una casa en la cerrada de Romero de Terreros.Cine Encanto de la calle Serapio Rendón
Mercado de la Merced
Un edificio en la calle Geranio esquina con Abedules
Edificio en Insurgentes 1338

LAS RÉPLICAS

46 el día del terremoto

44 el día siguiente

8 el 30 de julio

16 el 31 de julio

3 el 1 de agosto

1 el 4 de agosto (de mayor magnitud con 6.2 grados)