Restauran libros del Fondo Franciscano de los siglos XVI-XVIII

por: NOTICIEROS TELEVISA / 12:00 am julio 28 th, 2015

CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 27, 2015.- Tras dos temporadas de trabajo de limpieza profunda de tratados de teología, filosofía, medicina y arquitectura, que consultaron los frailes durante sus horas de estudio en los siglos XVI-XVIII, expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) concluyeron la estabilización del Fondo Conventual Franciscano, que alberga la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH).     El proceso de intervención comprendió la desinfección del 18 por ciento del acervo de un total de 2 mil 542 volúmenes, que fue atacado por hongos, y la inclusión de guardas, colocación de bandas de papel de algodón y cajas de polipropileno en el 60 por ciento de los documentos, para evitar deterioros.   Es la primera ocasión que el Fondo Conventual Franciscano es estabilizado de manera integral. De manera previa, se dictaminaron la técnica de manufactura y el estado de conservación de los volúmenes, que posteriormente se canalizaron de acuerdo con los procesos que cada uno requería.   Todos se limpiaron con brocha y aspiradora; algunos se desinfectaron con un fungicida de extracto de toronja en alcohol, y en otros se realizaron intervenciones menores con el objetivo de evitar la pérdida de elementos de las encuadernaciones, dado que las portadas y los colofones ofrecen gran información sobre el libro.   Una vez estabilizados, los libros fueron devueltos a la estantería y se hizo un registro topográfico para saber su ubicación exacta; finalmente se les colocaron fundas de tela para su protección.   La estabilización contó con la participación de ocho especialistas, encabezados por la restauradora Xóchitl Cruz Pérez, adscrita a la BNAH, quienes durante el proceso de limpieza localizaron mil 22 objetos testigos: cartas, hojas de tabaco, remedios médicos, imágenes religiosas, páginas de otros libros, listas de víveres y mensajes que dan a conocer aspectos de la vida cotidiana en los conventos franciscanos.   Asimismo, se encontraron materiales poco comunes: cigarros, flores, mariposas, alfileres, clavos, fotografías de soldados, papel picado y dibujos arquitectónicos. Todas esas piezas fueron retiradas de los libros para evitar mayor alteración en los documentos; sin embargo, se registraron detalladamente las páginas donde se les localizó, y se tomó una fotografía para no perder su contexto histórico.   Los testigos serán incluidos en las estanterías del Fondo Conventual Franciscano estos documentos son una fuente rica de información para los especialistas en los acervos conventuales, aseveró la experta.   El acervo franciscano es de los más grandes que conforman el Fondo Conventual en resguardo por la BNAH, la cual alberga 28 mil 900 libros de las órdenes religiosas que se asentaron en la Nueva España durante la Colonia, puntualizó Xóchitl Cruz.   Esta colección, recordó, es hermana del fondo conventual franciscano de la Biblioteca Nacional de México: con motivo de la ley de desamortización de los bienes de la Iglesia entre 1856 y 1858, los libros fueron confiscados por el gobierno y, en lugar de ser enviados a la Biblioteca de México (localizada en el ex Convento de San Agustín), pasaron al antiguo Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, ubicado en la actual calle de Moneda, donde permanecieron hasta 1964, cuando los trasladaron al inmueble de Paseo de la Reforma.   Por su parte, la responsable de la catalogación de la obra, Marcela Conde, destacó que el fondo, a diferencia de otros, se organiza no de manera temática, sino mediante los sellos de procedencia, es decir, las marcas de fuego.   Los primeros que organizaron la biblioteca durante 1980-1990 decidieron dejarlos así; era una forma histórica de saber qué obras consultaban en determinado claustro. Ahora resulta muy práctica, porque los investigadores solicitan documentos del Convento de San Francisco el Grande o del de Tacuba, y es fácil identificarlos, resaltó.   Además de contar con la marca de fuego, los cantos de muchos libros (en el corte opuesto al lomo del libro) están decorados con grabados, y otros incluso presentan en los márgenes dibujos humorísticos que plasmaron los frailes.   Conde dijo que el Fondo Franciscano tiene impresos en latín, español, francés, alemán, griego antiguo, hebreo, caldeo, siriaco y copto, estas últimas cuatro lenguas de origen oriental. En su mayoría, los temas abordados son de carácter religioso: sermones, catecismos, textos teológicos, comentarios a la Biblia, además de tratados médicos en los que se nota la evolución de la ciencia.   Por ejemplo, libros del siglo XVI reflejan la escuela hipocrática con su teoría de los humores; otros, del siglo XVIII, son tratados que identifican las sustancias químicas como elementos del cuerpo humano, dando paso a la nueva medicina, llamada Iatroquímica. También sobresalen tratados de arquitectura, filosofía griega, autores latinos, libros de emblemática, entre otros.   La filóloga encargada de la catalogación del acervo agregó que en el fondo destacan las obras de Atanasio Kircher, reconocido autor jesuita que vivió en el siglo XVII; entre ellas fulge China Monumentis, qua sacris quà profanis (referente a registros sacros y profanos de China), en la que describe las regiones, tradiciones, ritos, vestimenta y escritura de este ancestral país.   Otra de sus creaciones es el Arca Noë, donde describe la fabricación de la nave e incluye una lista completa de cuántos y cuáles fueron los animales salvados, incluyendo el mitológico grifo. Principis Christiani, archetypon politicum, también de autoría kircheriana, es un texto laudatorio y biográfico de Honorato Juan (1507-1566), preceptor del rey Carlos V, quien por su sabiduría ganara el mérito de una biografía propia, además de la acuñación de su perfil en una moneda. Los epigramas en los que es ensalzado se encuentran escritos en siriaco, caldeo y copto, lenguas que dominaba el erudito Kircher.   Tanto Arca Noë como Principis Christiani pertenecen al Fondo Franciscano y se encuentran catalogadas, estabilizadas y listas para la consulta.     MACO