Observatorio de Radiación Gamma (Parte 4)

por: NOTICIEROS TELEVISA / 12:00 am abril 17 th, 2015

CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 17, 2015.- Sin planearlo, el Observatorio HAWC está íntimamente relacionado con objetos y fenómenos prehispánicos que los científicos aún no se explican.   Después de casi ocho años de iniciada su construcción, los investigadores descubrieron que el Observatorio HAWC está alineado con el Cerro del Tepeyac, sagrado para los Mexicas, en la Zona Metropolitana del Valle de México; con el Monte Tláloc en la Sierra de Río Frío alrededor del Valle de México; con el Volcán La Malinche en las inmediaciones de Puebla y Tlaxcala, y con el Pico de Orizaba. Todo en una misma línea.   “El 18 de febrero, cuando sale el sol de este lado sale atrás del Pico de Orizaba y visto, desde el cerro de Tláloc y atrás del pico de la Malinche, y para los Toltecas ese era el primer día del año, el 18 de febrero. Y por más de miles de años, hicieron peregrinaciones en esas fechas. Moctezuma subió, sí, varias veces”comenta el doctor Andrés Sandoval, representante de México del Laboratorio HAWC Rayos Gamma.   Según los científicos, HAWC guarda una relación aún más estrecha con uno de esos puntos, con el Monte Tláloc en cuya cima hay vestigios de un Observatorio Tolteca.   “Las montañas de México están llenas de Tezacoalcos, pequeñas estructuras que tenían formas alineadas a las direcciones que tenían significado especial astronómico. Y todas nuestras montañas: el Pico de Orizaba, el Popocatépetl, el Nevado de Toluca tienen Tezacoalcos, sin embargo, hay una que es excepcional, es una estructura muy grande y está precisamente en la cima del Cerro de Tlaloc”, explica el doctor Andrés Sandoval.   Esa construcción prehispánica está exactamente a la misma altura que HAWC, a 4 mil 100 metros sobre el nivel del mar y está alineada, casualmente, con el pasillo central de HAWC.   “La calzada, ésta que lleva al recinto sagrado, que apunta a la Malinche y que apunta al Pico de Orizaba, está exactamente alineada con nuestra calzada principal del observatorio de HAWC. Nosotros, sin saberlo, así lo construimos”, agrega el doctor Sandoval.   Desde ese templo de Tláloc en determinadas fechas se puede observar la salida de Venus en el horizonte. También ubicar el sol y la luna, datos que sirvieron para la elaboración de calendarios.   En las faldas de ese monte, en Coatlinchan, Estado de México, desde el Siglo III, permanecía acostado como mirando al cielo este monolito, era Tlaloc… Algunos la consideran la Diosa de los Lagos y Corrientes de Agua, Chalchiuhtlicue.   Fue extraído y trasladado a la Ciudad de México en 1964 para ser parte emblemática del Museo Nacional de Antropología.   Según los investigadores y miembros del Proyecto HAWC, esta escultura prehispánica del Dios de la Lluvia, el quinto monolito más grande del mundo, pesa alrededor de 168 toneladas, lo mismo que pesa cada uno de los tanques del Observatorio HAWC.   Los especialistas con más de 20 años de experiencia en la materia, que han participado en proyectos como el Observatorio de Rayos Gamma “Milagro”, en Estados Unidos; en el Gran Colisionador de Hadrones, en Francia y Suiza; y en el Observatorio de Rayos Cósmicos Pierre Auger, en Argentina, aseguran que HAWC ha vuelto a dar, como lo hicieran los ancestros, un observatorio de altura y de primer mundo.   “Genera visibilidad para la ciencia mexicana en el extranjero y es una oportunidad para estudiantes y los jóvenes de estar en un equipo de trabajo, con un equipo de punta en México sí se puede hacer ciencia de primer nivel en México”, afirma Lukas Nellen Filla, del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.   En el proyecto trabajan alrededor de 150 personas, 20 de ellas son mujeres entre estudiantes e investigadoras, tanto de México como de Estados Unidos.   “Cuando entré a la Preparatoria y conocí a los investigadores de HAWC me decidí totalmente por la Física, me encantó todo el ambiente, cómo se manejan los proyectos, la cantidad de cosas que puedes llegar a saber sobre el universo”, asegura Edna Ruíz, estudiante de Física en la Facultad de Ciencias  de la UNAM.   Estar en HAWC es perderse en la inmensidad de las montañas, y después en la infinidad del cielo y del espacio. Es encontrar respuesta a las preguntas para después volverse a cuestionar sobre el origen y evolución del universo.       REB