Papa Francisco, dos años en el ‘Trono de San Pedro’. Entrevista exclusiva

por: NOTICIEROS TELEVISA / 12:00 am marzo 14 th, 2015

CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 14, 2015.- El Papa Francisco, quien este 13 de marzo cumplió dos años como máximo jerarca de la Iglesia Católica Romana,  fue entrevistado en exclusiva por Valentina Alazraki, corresponsal de Noticieros Televisa en El Vaticano.   El pontífice habló sobre las reacciones que desató el correo privado que envió a un amigo, donde le decía que se debería tratar de evitar la mexicanización de Argentina:   “Evidentemente que es un término, permítaseme la palabra, técnico. No tiene nada que ver ya con la dignidad de México. Como cuando hablamos de la balcanización, ni los serbios, ni los macedonios, ni los croatas se nos enojan. Ya se habla de balcanizar algo y se usa técnicamente y los medios de comunicación lo han usado muchas veces”, expresó el papa Francisco.   Reconoció que su comentario levantó pólvora y afirmó que según estadísticas que consultó el 90% de los mexicanos no se ofendió por la expresión.   “Lo cual me alegra. Para mí habría sido un gran dolor que se interpretara de esa manera. El mismo gobierno después de haber preguntado aceptó las explicaciones. Estas que son las verdaderas. Y todo en paz. O sea eso no me cerró las puertas a México. Voy a ir a México.”   El Papa hizo referencia a los hechos de violencia que han afectado el país en los últimos años, dijo que no es el primer momento difícil por el que el país ha atravesado a lo largo de la historia y podrá superarlo. Mostró su desacuerdo en culpar al gobierno por la situación actual.   “Yo creo que el diablo le pasó la boleta histórica a México ¿Quién tiene la culpa? ¿El gobierno? Esa es la solución, la respuesta más superficial. Todos tenemos de alguna manera la culpa o, al menos, al no hacernos cargo del sufrimiento. Pero la mayoría del pueblo mexicano es solidario. Y esa es una de las virtudes que tienen ustedes. Creo que todos tienen que poner el hombro ahí, para resolver esto de alguna manera. El echarle la culpa a un sólo sector, a una sola persona, a un sólo grupo, es infantil.”   El sumo pontífice habló sobre su intención de ir a Ciudad Juárez  cuando regresaba de un viaje de Filipinas. Admitió que no le gustaría estar únicamente en una entidad del país y por ello prefirió no pisar tierra mexicana aquella ocasión.   “Si yo iba a Ciudad Juárez, por ejemplo, y entraba desde ahí, o a Morelia, y entraba desde ahí, se iba a armar un poco de barullo (confusión, caos). No se puede visitar México de a pedacitos. México requiere una semana. Prometo un viaje a México como se lo merece y no a la apurada y de paso. Por eso decidí no entrar a México.”   Aseguró que su pontificado será corto, de cinco años, de los que han pasado dos, pero dijo que no piensa en la renuncia.   “Yo tengo la sensación que mi Pontificado va a ser breve. Cuatro o cinco años. No sé, o dos, tres. Bueno, dos ya pasaron. Es como una sensación un poco vaga”, afirmó.   Habló de la reforma que ha emprendido a la Curia Romana, que califica como la última de las Cortes en Europa.   Afirmó que prefiere que sus colaboradores le digan las cosas de frente. Dijo que siempre apuesta a la parte buena de la gente, porque todos tenemos más cosas buenas que malas.   Se refirió a los abusos de Marcial Maciel, a quien calificó de un gran enfermo y reconoció que sí pudo haber algún encubrimiento en El Vaticano.   El Papa Francisco afirmó que seguirá hablando como lo ha hecho hasta ahora, como un párroco:   “Me gusta hablar así. Siempre he sido así. Siempre, por ahí es un defecto, pero la gente me entiende”, afirmó el Papa Francisco.   LA CONVERSACIÓN   A continuación presentamos la conversación del Papa Francisco con Valentina Alazraki   VALENTINA ALAZRAKI: Papa Francisco, usted en el avión volviendo de Filipinas dijo que le hubiera gustado entrar a los Estados Unidos por la frontera con México. Esa frontera tan, tan, significativa. Usted es hijo de emigrantes, sus papás eran italianos, viajaron a la Argentina, usted trae en la sangre lo que es eso. ¿Cuál sería el sentido de su presencia ahí, en esa frontera?   PAPA FRANCISCO: Gente no sólo de México sino de Centroamérica, de Guatemala, que cruza todo México, para buscar un futuro mejor. Hoy día la emigración es fruto del malestar en el sentido etimológico de la palabra, fruto del hambre, de buscar nuevas fronteras. Lo mismo sucede en África, con toda esa cruza mediterránea de gente que viene de países que están pasando momentos difíciles, sea por el hambre, sea por las guerras ¿no?   Pero evidentemente que la migración hoy día está muy relacionada al hambre, a la falta de trabajo. A esta tiranía de un sistema económico que tiene al dios dinero en el centro y no a la persona ¿no? Y entonces se descarta gente.   Entonces un país crea sea de América, de África, de donde sea crea una situación económica impuesta, por supuesto, que descarta gente, que va hacia otro lado a buscar trabajo, o comida, o bienestar ¿no? O sea la migración en este momento, es muy doloroso el problema migratorio en el mundo ¡eh! Porque hay varias fronteras migratorias ¿no?   Me alegra que Europa esté revisando su política migratoria. Italia fue muy generosa y quiero decirlo ¿no? La síndico de Lampedusa se jugó entera y aun a costa de transformar esa isla, de tierra de turismo en tierra de hospitalidad ¿no? Con lo que supone no ganar plata ¿no? O sea hay hechos heroicos ¿no? Pero ahora gracias a Dios veo que Europa está repensando la situación.   Volviendo a la migración allí, esa zona, además es una zona de mucha lucha de problemas de narcotráfico. Los Estados Unidos me decían no quiero tirar estadísticas que después me crean un problema diplomático pero, me decían, y lo vi en una revista, creo que están entre los primeros consumidores de droga en el mundo y la frontera por la que entra la droga, la principal, es la mexicana. Entonces ahí también se sufre ¿no? Morelia, toda esa zona, es una zona de mucho sufrimiento donde también las organizaciones de traficantes de droga no se van con chiquitas ¿no?, es decir, saben hacer sus trabajos de muerte, ¿no?, son mensajeros de muerte, sea por la droga, o sea por limpiar, entre comillas, a aquellos que se oponen a la droga, los 43 estudiantes, de alguna manera están pidiendo que, no digo venganza, justicia, y que se los recuerde.   Y por eso salgo al encuentro quizás de una curiosidad: quise hacer cardenal al arzobispo de Morelia, porque está en la sartén. O sea un hombre que está en una zona muy caliente, y es un testimonio de hombre cristiano, de un gran sacerdote. Pero después sobre los cardenales podemos volver después. Se lo digo de paso.   VALENTINA ALAZRAKI: Papa Francisco, usted sabe que usted se refirió a los 43 estudiantes, ha sido un luto, digamos, una situación muy difícil por la que ha atravesado México. México es un gran pueblo. Tiene valores, recursos para salir adelante de alguna manera. Pero yo creo que la Iglesia, los Obispos con los que usted ha hablado, no dan recetas políticas, no dan recetas técnicas, pero dan esperanza. O tratan de decir, bueno aquí, como dijo cuando estuvo aquí justamente el cardenal de Morelia, me decía: Todos somos responsables cuando hay algo que no funciona en un país, en una sociedad, cuando hay degradación. Y todos tenemos que colaborar para que esa situación mejore. Yo creo que en este momento sería importante tener una palabra de aliento, de esperanza, una invitación para que México realmente pueda superar momentos difíciles.   PAPA FRANCISCO: No es el primer momento difícil que está pasando México éste. O sea, engancho con la santidad ¿no? México pasó momentos de persecución religiosa, donde engendró mártires. Yo pienso que a México el diablo lo castiga con mucha bronca. Por esto. Creo que el diablo no le perdona a México, que Ella haya mostrado ahí a su Hijo. Interpretación mía.   O sea, México es privilegiado en el martirio, por haber reconocido, defendido, su Madre. Y esto lo sabe usted muy bien. Usted va a encontrar a mexicanos católicos, no católicos, ateos, pero todos guadalupanos. Es decir, todos se sienten hijos. Hijos de la que trajo al Salvador, al que destruyó al demonio. O sea lo de la santidad también está unido ahí.   Yo creo que el diablo le pasó la boleta histórica a México ¿no? Y por eso todas estas cosas, usted ve que en la historia siempre ha aparecido focos de conflicto grave ¿no? ¿Quién tiene la culpa? ¿El gobierno? Esa es la solución, la respuesta, más superficial. Siempre los gobiernos tienen la culpa. Sí, el gobierno. Todos tenemos de alguna manera la culpa o, al menos, el no hacernos cargo del sufrimiento. Hay gente que está bien y quizás la muerte de estos chicos no les llegó, les resbaló. Bueno a mí no me tocó, gracias a Dios que no me tocó. Pero la mayoría del pueblo mexicano es solidario. Y esa es una de las virtudes que tienen ustedes ¿no? Y creo que todos tienen que poner el hombro ahí, para resolver esto de alguna manera ¿no?   Yo sé que es muy difícil denunciar a un narcotraficante. Porque le va la vida, es una especie de martirio ¿no? Es duro, pero creo que todos en situaciones así, sea en México o no en México, tenemos que poner el hombro. O sea el echarle la culpa a un solo sector, a una sola persona, a un solo grupo, es infantil.   VALENTINA ALAZRAKI: Papa Francisco, usted envió un correo privado a un amigo de Argentina expresándole su preocupación acerca de la creciente difusión del narcotráfico en su propio país. Y utilizó el término tratemos de evitar la mexicanización Es normal, ese término digamos ha sido tomado, ha herido susceptibilidades, sensibilidades. El Gobierno de México pensó que se trataba de una estigmatización del país o no reconocer los esfuerzos que está haciendo o que intenta hacer. La verdad es, ¿qué pasó ahí? ¿Qué quiso decir usted?   PAPA FRANCISCO: Sí. El chico. Este chico es un dirigente, un hombre que ha trabajado por la justicia social y trabaja mucho, amigo mío, viene de las izquierdas, del trotskismo, viene de ahí. Es un hombre que encontró a Jesús y trabaja por la justicia social y él me cuenta.   Me contaba allí cómo habían logrado descubrir algunas redes de narcotráfico, y eso, y que estaban luchando y que habían cerrado también una cadena de prostíbulos. Él trabaja mucho en lo que es esclavización de personas, o sea fábricas esclavas, con migrantes donde le sacan el pasaporte y lo tienen de esclavo ahí, prostitución, drogadicción, etc.   Y entonces me dice bueno esto queremos no llegar a la mexicanización de Argentina. Así me ponía, ¿no? Evidentemente que es un término, permítaseme la palabra, técnico. No tiene nada que ver ya con la dignidad de México. Como cuando hablamos de la balcanización, ni los serbios, ni los macedonios, ni los croatas se nos enojan. Ya se habla de balcanizar algo y se usa técnicamente y los medios de comunicación lo han usado muchas veces ¿no?   VALENTINA ALAZRAKI: Se usaba colombización, por ejemplo.   PAPA FRANCISCO: También ¿no? Así que yo contesté rezo, los acompaño, y ojalá no lleguemos a la mexicanización, técnicamente. Levantó pólvora, pero la mayoría, por las estadísticas que me llegaron, que hicieron algunos periodistas de allá, el noventa por ciento del pueblo mexicano no se sintió ofendido por eso. Lo cual me alegra. Para mí habría sido un gran dolor que se interpretara de esa manera ¿no?  Mismo un gobierno después de haber preguntado aceptó las explicaciones. Estas que son las verdaderas ¿no?  Y todo en paz. O sea eso no me cerró las puertas a México. Voy a ir a México.   VALENTINA ALAZRAKI: Papa Francisco, relacionada con esta pregunta. Usted, sabemos que tiene una actividad,  digamos entre comillas, personal muy activa. Usted le llama por teléfono a las personas, escribe cartas personales, preciosas por cierto. Ante lo que sucedió: Usted ha pensado decir a estas personas que, quizá, debían tener el sentido común que, si yo recibo una carta del Papa, yo no la publico. No ha pensado usted que, porque usted es el Papa, ya no es el Padre Jorge. ¿No ha pensado decirles miren yo les llamo por teléfono, les escribo, pero, en fin, esto es privado?    PAPA FRANCISCO: Lo suelo hacer, normalmente. Pero a veces la gente no, no se aguanta.   VALENTINA ALAZRAKI: Le meten luego en problemas. Digo una cosa es la correspondencia privada.   PAPA FRANCISCO: Este amigo mío me contestó pidiendo perdón, que me juraba y me re-juraba que nunca más iba a publicar.   VALENTINA ALAZRAKI: ¿Sigue siendo su amigo?   PAPA FRANCISCO: Y sí Porque además él lo hizo como diciendo hasta el Papa está luchando contra la droga, ¿no?. Es verdad que el hecho de tocar un tema tan delicado, no cierto, me puede dar consecuencias. Pero lo tengo que decir, a veces yo me he sentido usado por la política del país. Políticos argentinos que pedían audiencia.   VALENTINA ALAZRAKI: Riprende   PAPA FRANCISCO: Sí, comprendo su pregunta y quiero contestar abiertamente, aunque me podría traer algún problema personal, en mí país. Pero simplemente cuento lo que ha pasado. Claro los argentinos cuando vieron un Papa argentino se olvidaron de todos los que estaban a favor o en contra del Papa argentino. Y los argentinos que no somos humildes, y que somos muy engreídos ¿Usted sabe cómo se suicida un argentino?   VALENTINA ALAZRAKI: No.   PAPA FRANCISCO: ¿No? ¡Se sube arriba de su ego y de ahí se tira abajo!   VALENTINA ALAZRAKI: Papa Francisco tenemos la suerte de que esta entrevista cae en el segundo aniversario de su elección. De esa noche inolvidable cuando usted nos sorprendió a todos con su buonasera, los Cardenales me han ido a pescar hasta el fin del mundo, y bueno, y ese gesto de pedir la bendición. A mí se me enchina todavía la piel del recuerdo, porque fue un momento muy fuerte. Muchos no le atinamos a que usted sería el Papa, porque nos fuimos un poco, la verdad le digo, porque pues decían que después de la renuncia del  Papa Benedicto querían un Papa joven. Sabíamos que usted lo del Vaticano no era, como le dije una vez en el avión, santo de su devoción, que no le gustaba tanto venir por acá, que venía lo mínimo posible, entonces, bueno, yo la verdad, pensé que a lo mejor usted diría que no, o A ver, ¿qué pasó ese día, cuando se dio cuenta usted de que, ya el nombre era éste, y que usted saldría como Papa?   PAPA FRANCISCO: La cosa fue muy sencilla. Yo me vine con una valijita chica porque hice el cálculo, y dije el Papa no va nunca a asumir en Semana Santa. Por lo tanto yo me puedo venir tranquilamente y estar el Domingo de Ramos en Buenos Aires. Dejé preparada la homilía del Domingo de Ramos sobre mi escritorio y me vine con lo necesario para esos días, aunque pensaba que podía ser un cónclave muy corto ¿no?   De todas maneras me preparé hasta lo más posible por si fuera largo, de tal manera que tenía el boleto de vuelta. Lo podía cambiar o adelantar ¿no? Pero tenía asegurado ese. Además no estaba en ninguna lista de papables, gracias a Dios, pero ni se me pasó por la cabeza. En esto quiero ser sincero para evitar cuentos y eso. En las apuestas de Londres creo que estaba en el número 42 o 46. Un conocido mío, por simpatía apostó, y le fue muy bien.   VALENTINA ALAZRAKI: Pero le tengo que recordar que fue una monja mexicana la que tuvo una gran intuición. Porque usted el sábado antes de la elección comió en casa  de su amigo, el Cardenal Lozano Barragán, y la madre Estela le dijo: Eminencia, si lo hacen Papa usted nos invita a comer allá arriba, ¡eh!   PAPA FRANCISCO: La madre Estela me dijo así. Bueno y así empezó el cónclave. Los periodistas decían que a lo más yo era un kingmaker que, bueno, un elector, un gran elector, que indicaría a alguno. Y estuve en paz. Empezó la primera votación, el martes a la noche, segunda el miércoles a la mañana, tercera el miércoles antes del almuerzo y. El fenómeno de las votaciones ahí en, siempre, no sólo en el cónclave, en estos grupos, es un fenómeno interesante. Hay candidatos ya fuertes. Pero mucha gente que no sabe dónde dar el voto. Entonces elige seis, siete, que son los votos depósito. Entonces yo deposito el voto en usted y cuando veo ya quien va se lo doy.  O sea, son, es como una provisoriedad. Eso es general en las votaciones de grupos grandes, no cierto. O sea sí, yo tenía algunos votos, pero depósito.   VALENTINA ALAZRAKI: ¿Es cierto que en el cónclave anterior había tenido unos cuarenta? ¿Se puede decir?   PAPA FRANCISCO: No.   VALENTINA ALAZRAKI: Eso dijeron.   PAPA FRANCISCO: Sí, bueno, dijeron.    VALENTINA ALAZRAKI: Algún cardenal dijo.   PAPA FRANCISCO: Bueno, dejémoslo al cardenal. Aunque yo podría decirlo porque ahora yo tengo la autoridad para decirlo. Pero mejor dejémoslo que lo haya dicho el cardenal. Pero nada. Realmente, hasta ese mediodía, nada.   Y después pasó algo, no sé. En el almuerzo, yo vi algún signo raro, pero. Me preguntan por la salud, esas cosas que y ya cuando volvimos a la tarde, se cocinó el pastel ¿no? En dos votaciones se acabó todo ¿no? O sea que para mí también fue una sorpresa.   ¿Qué me pasó a mí? En la primera votación de la tarde,  cuando yo vi que ya eso ya podía ser irreversible, lo tenía al lado y esto lo quiero contar porque hace a la amistad al cardenal Hummes, que para mí es un grande. A la edad que tiene, es el delegado de la Conferencia Episcopal para la Amazonia. Y va allá y se mete y va en barca y va, y va visitando las iglesias, y lo tenía al lado, y ya a la mitad de la primera votación de la tarde hubo dos, porque hubo una segunda cuando se vio la cosa, se me acercaba así, me decía: No te preocupes, así obra el Espíritu Santo.   Me causaba gracia. Después, en la segunda votación cuando se alcanzaron los dos tercios, siempre se aplaude ¿no? En todos los cónclaves aplauden. Y sí el escrutinio. Y él ahí sí me besó y me dijo: No te olvides de los pobres. Y eso me empezó a dar vueltas en la cabeza y fue lo que provocó la elección del nombre, después, ¿no?   Yo, mientras la votación, rezaba el Rosario, solía rezar los tres Rosarios diarios, tenía mucha paz. Yo diría que hasta inconsciencia. Lo mismo cuando se dio la cosa, y para mí ese fue un signo de que Dios quería eso. La paz. Hasta el día de hoy no la he perdido. Pero es algo de adentro, que, como un regalo ¿no? Y después, qué es lo que hice, no sé. Me hicieron parar. Me preguntaron si aceptaba. Dije que sí. No sé si me hicieron jurar algo, no me acuerdo.   Estaba en paz. Fui, me cambié la sotana. Y salí y quise primero ir a saludar al cardenal Días, que estaba allá en su silla de ruedas, y después saludé a los cardenales. Después le pedí al vicario de Roma y al cardenal Hummes, por amigo, que me acompañaran. Cosa que no estaba prevista en el protocolo.   VALENTINA ALAZRAKI: Ahí empezaron sus problemas con el protocolo, creo.   PAPA FRANCISCO: ¿Qué sabía? Yo puse ahí a…   VALENTINA ALAZRAKI: Esa fue la primera de muchas.   PAPA FRANCISCO: Y fuimos a rezar a la Capilla Paulina, mientras el cardenal Tauran anunciaba el nombre. Después salí y  yo no sabía lo que iba a decir. Y bueno, de todo lo demás son testigos ustedes. Sentí profundamente que un ministro necesita la bendición de Dios, pero también la de su pueblo. No me atreví a decir que el pueblo me bendijera. Simplemente dije: Pueblo recen para que Dios a través suyo me bendiga. Pero me fue saliendo todo espontáneo. Igual lo de rezar por Benedicto. Decía, no, no sé, no preparé nada. Salió solo.   VALENTINA ALAZRAKI: ¿Y le gusta ser Papa?   PAPA FRANCISCO: ¡No me disgusta!   VALENTINA ALAZRAKI: Porque uno se hubiera imaginado que no le hubiese gustado ser Papa.   PAPA FRANCISCO: No, no. Una vez dada la cosa después se hace.   VALENTINA ALAZRAKI: ¿Qué es lo que le gusta y qué lo que no le gusta tanto de serPapa? ¿O le gusta todo?    PAPA FRANCISCO: Sí, lo único que me gustaría es poder salir un día, sin que nadie me conociera e irme a una pizzería a comer una pizza.   VALENTINA ALAZRAKI: ¡Eso estaría muy bien!    PAPA FRANCISCO: Voy a esto, no, esto lo digo como ejemplo. En Buenos Aires yo era muy callejero. Iba, venía por las parroquias, y claro cambiar de hábitos y estar. Eso me cuesta un poquito, pero, no, no sé, se arregla, se habitúa. Se encuentra otra manera de callejear: el teléfono, el…   VALENTINA ALAZRAKI: Y lo de que no le gustaba tanto el Vaticano, eso no es ningún secreto. No le gustaba mucho venir. Y ahora que está desde hace dos años acá adentro, ¿le gusta un poco más o un poco menos?   PAPA FRANCISCO: No. No sólo el Vaticano. Esto lo tengo que aclarar. Creo que mi gran penitencia son los viajes. A mí no me gusta viajar. Yo soy muy pegado al hábitat, es una neurosis. Una vez leí un libro muy lindo que se llama: Alégrese de ser neurótico. Entonces, uno tiene que descubrir las neurosis que tiene, cebarle mate todos los días, tratarla bien, para que no le haga daño ¿no? Y bueno una de mí, yo digo, de mis neurosis, o de mi modo de ser, es estar muy pegado al hábitat. O sea todo viaje, no me gusta. Y venía a Roma y por ahí no me gustaba, porque algún ambiente de chisme, y eso no, por eso venía y me iba enseguida ¿no? Si Benedicto asumió al mediodía, y a la tarde ya estaba arriba del avión ¿no? es decir.   Y ahora no me disgusta. Acá hay gente muy buena. El hecho de vivir acá me ayuda mucho.   VALENTINA ALAZRAKI: ¿Le gusta estar aquí en Santa Marta?    PAPA FRANCISCO: Es simplemente porque hay gente. Yo allá solo, no hubiera soportado. No porque sea lujoso, como algunos dicen, no. No es lujoso. El apartamento no es lujoso.  Es grande. Pero esa soledad no la hubiera tolerado. Venir aquí, comer en el comedor, donde está toda la gente, tener la Misa, esa donde cuatro días a la semana viene gente de afuera, de las parroquias, me da un poquitito de holgura espiritual. Me gusta mucho eso.   VALENTINA ALAZRAKI: ¿No se siente solo?   PAPA FRANCISCO: No, no, no. En serio que no.   VALENTINA ALAZRAKI: Papa Francisco, hay algo que nos preocupa un poco. Porque ha habido varias ocasiones en los vuelos, que es donde nosotros tenemos la oportunidad de hablar con usted, que usted dice: Bueno, en dos o tres años vuelvo a la Casa del Padre; luego viene alguien que está organizando una feria, un congreso, de aquí a cinco años, a diez y usted dice: Bueno, le deseo lo mejor, pero yo no estará ahí. Cosas por el estilo. ¿Por qué tenemos la sensación de que usted, por un lado es como si tuviera prisa en su forma de actuar? Por otro: ¿por qué como que parecería como que viera su Pontificado a breve plazo? Su edad,  es su edad, pero quiero decir que con lo largo que se vive hoy, son pocos años, en realidad, no es relativo. ¿Por qué tiene esa sensación? ¿Por qué de repente nos dice estas cosas?   PAPA FRANCISCO:   Yo tengo la sensación que mi Pontificado va a ser breve. Cuatro o cinco años. No sé, o dos, tres. Bueno dos ya pasaron. Es como una sensación un poco vaga. Le digo, capaz que no. Por ahí es como la psicología del que juega y entonces cree que va a perder para no desilusionarse después. Si gana está contento ¿no? No sé qué es. Pero tengo la sensación que el Señor me pone para una cosa breve, nomás… Pero es una sensación. Por eso tengo siempre la posibilidad abierta ¿no?   VALENTINA ALAZRAKI: Y usted nos ha dicho también que seguiría el ejemplo del Papa Benedicto, en caso de que se diera cuenta de que no Eso cambia un poco la idea del Papado. Porque estábamos acostumbrados, antes de la época moderna quiero decir, para nosotros el Papa era una Institución. Pues el Espíritu Santo. Se creaba y hasta la muerte ¿no?   PAPA FRANCISCO:    Bueno, hubo algunos cardenales en el pre cónclave, en las Congregaciones Generales, que se plantearon el problema teológico, muy interesante, muy rico ¿no? Yo creo que lo que hizo el Papa Benedicto fue abrir una puerta. Hace setenta años, no existían los obispos eméritos y hoy tenemos mil cuatrocientos. O sea se llegó a la idea de que un hombre después de los 75, alrededor de esa edad, no puede llevar el peso de una Iglesia particular. Creo que, lo que hizo Benedicto con mucha valentía fue abrir la puerta de los papas eméritos. A Benedicto no hay que considerarlo como una excepción, sino como una Institución. Por ahí sea el único en mucho tiempo, por ahí no sea el único. Pero es una puerta abierta institucional. Hoy día el Papa emérito no es una cosa rara, sino que se abrió la puerta, para que pueda existir esto.    VALENTINA ALAZRAKI:  ¿Se podría pensar como en los Obispos, no sé, un Papa que renuncia a los 80 años. Que haya esa posibilidad?   PAPA FRANCISCO: También. Se puede, pero a mí eso no me gusta mucho, ponerle edad. Porque creo que el Papado tiene algo de, de última instancia. Es una gracia especial. Para algunos teólogos el Papado es un Sacramento, es un Sacramento, los alemanes son muy creativos en todas estas cosas. Yo no creo eso pero vamos. Quiere decir que hay algo especial. Entonces decir bueno éste está a los 80, crea una sensación de fin, de Pontificado que no haría bien. Previsible ¿no? Yo no soy de la idea de poner una edad, pero sí soy de la idea de lo que hizo Benedicto. Yo lo vi el otro día en el Consistorio. Estaba feliz, contento. Respetado por todo el mundo. Yo lo voy a visitar. A veces le hablo por teléfono. Como dije, es como tener al abuelo sabio, en casa. Uno puede pedir consejo. Leal a muerte. La cosa de Benedicto, no sé si ustedes la recuerdan, cuando lo despedimos, el 28 de febrero, en la Sala Clementina, él dijo entre ustedes está mi sucesor, le prometo lealtad, fidelidad y obediencia. Y lo cumple. Hombre de Dios.     VALENTINA ALAZRAKI: La acentuación de los símbolos que usted ha querido ¿no? Porque se ve que usted quiere esos símbolos, es decir, no sólo por lo del palacio, que ya hemos dicho no es por lujoso; pero, vestir de una cierta manera, el coche de una cierta forma, llevar su portafolios, es decir hay quienes dicen bueno son símbolos, no es porque él tenga estos símbolos que sea mejor que otro, que a lo mejor iba vestido de otra manera, o que se subía al coche, y antes era el coche habitual de los Papas, me entiende lo que quiero decir. Pero esta acentuación, por su parte, de alguna manera es como recordar todos los días a todo el mundo aquí adentro que se puede vivir de otra manera.   PAPA FRANCISCO: Sí. No es del todo consciente. Por ejemplo cuando, después de la elección bajé, había allá un ascensor con varios cardenales. Y no, usted tiene que ir solo en ese ascensor. No, yo voy con ellos. Y cuando llegué abajo había un auto esperando, el auto para eso ¿no? Que se usaba en esas ocasiones. Y yo dije: No, yo voy en el bus con ellos. Me salen solas esas cosas. No es que pretenda.   Trato de ser yo, como me gusta, y a veces por ahí exagero en alguna cosa que puede ofender a alguien. No sé en eso me tengo que cuidar. Pero los símbolos, el modo de ser, el auto, está el Mercedes. No yo no puedo ir en un Mercedes, BMW, no puedo, bueno ahora está este Focus, o no sé cómo se llama, es el que uso, que es un utilitario más o menos al alcance de un empleado bancario, bueno entonces estaría bien ¿no? La sencillez, en eso creo que es verdad ¿no?    VALENTINA ALAZRAKI: ¿Y usted siente resistencia dentro de la Curia? Porque tenemos como la sensación de que fuera usted es muy, muy querido, muy amado. Yo hablo, hablo mucho en la calle, porque también es mi trabajo, y son las personas en la calle que a veces tienen esa sabiduría, ¿no? Y lo quieren. Y te dicen pues yo lo quiero por como es, lo quiero porque habla así, y de ya hablaremos del tema, porque habla papale papale, como se dice en italiano, muy franco, muy espontáneo. Pero luego de repente habla, entras por aquí, y sientes resistencias, sientes, usted lo sabe porque usted nos ha dicho que antes eran como más callados, y ahora tienen quizás como más valor de decirlo, ¿no?   PAPA FRANCISCO: Que salgan las cosas ¿no? Siempre hay puntos de vista diversos. Son lícitos. Yo lo que quiero es que salgan y se digan. La enfermedad dieciséis ¿no? O sea que se digan de frente, que tengan el coraje de no callar, que se diga ¿no? Y nunca, nunca, nunca, lo digo delante de Dios, desde que soy Obispo, he castigado a uno por decirme las cosas en la cara. Esos son los colaboradores que yo quiero.   VALENTINA ALAZRAKI: ¿Y los tiene?   PAPA FRANCISCO: Los hay. Acá ya encontré.   VALENTINA ALAZRAKI: ¿Pocos, muchos?   PAPA FRANCISCO: Hay bastantes. Bastantes, diría. Hay otros que no se atreven, que tienen miedo. Pero hay que dar tiempo al tiempo, ¿no? Yo apuesto a la parte buena de la gente. Todos tienen mucho más de bueno que de malo.   VALENINA ALAZRAKI: Papa Francisco, usted ha tenido que hacer muchas veces esta pregunta, justamente por su opción preferencial por los pobres, por su forma de vivir. Usted dice constantemente contra el dios dinero. Dicen el Papa Francisco es marxista, el Papa Francisco es de izquierdas, usted lo ha aclarado. Ha dicho no. Yo sigo el Evangelio. Bueno, la gente todavía como que no lo entiende ya. Y le achaca. Hay personas con dinero, dinero limpio quiero decir, que se han hecho, que a veces yo he oído que las personas han dicho que no, ¿qué pasa ahora? ¿Sólo los pobres son los buenos, y los ricos son los malos de la película? Como que hay un sector de personas acaudaladas, bien, que han hecho su trabajo, que tienen su fábrica, lo que sea, que se sienten como que para el Papa Francisco los importantes son los pobres y a nosotros no nos cuida tanto, no habla tanto de nosotros. ¿Qué hay de todo esto, es sólo Evangelio, es su sensibilidad?   PAPA FRANCISCO: Yo vengo de una familia que después de la quiebra del 32 se rehízo y, clase media acomodada. O sea no es ninguna cosa de resentimiento. Yo el 32 no lo viví, así que Pero habría que aclarar bastantes cosas, ¿no?   Primero que tenemos que habituarnos a no calificar con hermenéuticas demodé. O sea hoy en día izquierda y derecha es una simplificación que no tiene sentido. Cincuenta años atrás por ahí tenía sentido. Hoy no. O marxista, o marxista hoy ¿qué es? Porque el marxismo tiene tanta variedad de expresiones que   El problema de la hermenéutica en la interpretación de los hechos de una persona pública para mí es muy importante. O sea siempre hay que interpretar un hecho histórico, pequeño o grande, con la hermenéutica del momento, sino caemos en simplificaciones o en desviaciones, ¿no es cierto?   El diablo entra por el bolsillo siempre. San Ignacio decía que había tres escaleritas, tres escalones. El primero es la riqueza. El diablo te mete la plata en el bolsillo. Segundo es la vanidad y tercero es el orgullo y la soberbia y de ahí a todos los demás pecados.   Cuando vos llegás a ese nivel de orgullo sos capaz de cualquier cosa. Lo hemos visto en los dictadores, los tiranos, los que se aprovechan de los demás, los explotadores, ¿no? Es decir, hoy día la trata de personas, la lleva gente con mucho dinero. Esos son los que yo ataco. El dinero que esclaviza a otros o no los deja crecer. O sirve para engordarse a sí mismo, como el Evangelio de ayer, ¿no? Del que vive ignorando que hay pobreza.   Una cosa que a mí me escandaliza, me escandalizaba en Buenos Aires, es la nueva zona de Puerto Madero, ¿no? Que es preciosa, todo ganado al río, por un lado esos edificios enormes, treinta y seis restaurantes. Si usted va a cenar le cortan la cabeza, ¿no? Porque le hacen pagar y después la villa miseria. Esas son las cosas que, el despilfarro de dinero, ¿no? Eso desde el punto de vista social. Y mi denuncia desde el punto de vista social es siempre a eso. Pero lo que más me indigna es el salario injusto. Porque uno se enriquece  a costa de la dignidad no dada a la persona.   VALENTINA ALAZRAKI: Papa Francisco, un tema grande de estos dos años también ha sido el Sínodo de la Familia, evidentemente, con todo lo que eso ha generado, digamos. La Comisión para los abusos contra los menores. En el Sínodo usted dio plena libertad para que se dijera Había quienes pisaban el acelerador, los otros pisaban el freno, unos decían que usted quería que se pisara el acelerador, usted sabe cómo fue el Sínodo. Digo, esa es la imagen que nosotros tuvimos. A lo mejor no fue así. Concretamente usted convoca a un segundo Sínodo. ¿Qué espera de este segundo Sínodo? ¿Por qué cree que se ha creado demasiada expectativa a las parejas que sufren los divorciados vueltos a casar, los homosexuales? ¿Cree que tienen unas expectativas que van más allá de lo que luego ustedes van a poder lograr?   PAPA FRANCISCO: Creo que hay expectativas desmesuradas, ¿no es cierto? El Sínodo de la Familia no lo quise yo. Lo quiso el Señor. Fue una cosa de Él. Cuando monseñor Eterović, que era el secretario, me trae los tres temas más votados, me decía el más votado es éste, qué aporte, el aporte de Jesucristo al hombre de hoy. Y bueno, hagamos éste. Así era el título del Sínodo.   Seguimos hablando de la organización, y yo le dije: Mirá hagamos una cosa, pongamos el aporte de Jesucristo al hombre de hoy y a la familia de hoy. Y ahí quedó con la familia, en la cola, ahí.   Cuando fuimos a la primera reunión del Consejo Postsinodal se empezó a hablar si con ese título, y después sí porque el aporte de Jesucristo a la familia, y al hombre de hoy quedó un poquito afuera. Y al final dice: No, porque este Sínodo sobre la Familia, y la misma dinámica fue cambiando el título. Yo calladito, ¡eh! Y al final me di cuenta de que fue el Señor el que quiso eso. Y bien querido. Porque la familia está en crisis. No quizás la crisis más tradicional, de la infidelidad, o como llaman en México, la casa chica y la casa grande, no, no, sino una crisis más de abajo.   Se ve que los jóvenes no quieren casarse, o conviven. Y no lo hacen por protestar de nada, sino que expresan así sus cosas. Después a la larga se casan algunos, otros por Iglesia. O sea que hay una crisis familiar dentro de la familia y desde ese punto de vista creo que lo que el Señor quiere es que enfrentemos eso: preparación al matrimonio, acompañamiento de los que conviven, acompañamiento de los que se casan, y llevan bien su familia, acompañamiento de los que han fracasado, en la familia y han hecho una nueva unión, preparación al Sacramento del Matrimonio, no todos están preparados. ¡Y cuántos matrimonios que son hechos sociales, son nulos! Por falta de fe.    VALENTINA ALAZRAKI: Papa Francisco, usted ha creado una Comisión para los abusos, para la protección de los menores; le han tocado escándalos a los Papas anteriores. Nosotros en México, pues, hemos tenido un escándalo muy, muy grave que ha sido el del fundador de una Congregación mexicana que es, Marcial Maciel. Durante años este tema fue tabú. Fue un tema tabú, dentro y fuera del Vaticano. Se habló mucho de gente que encubrió, de facilidades, de grupos de poder. ¿Usted lo conoció, supo algo de él, siente que éste haya sido un caso que haya tenido que ver también con encubrimientos, digamos, dentro del Vaticano?   PAPA FRANCISCO: Lo que sé Yo nunca tuve contacto con los Legionarios de Cristo, porque no estaban en Buenos Aires. La primera parroquia se las dio mi predecesor, es la Parroquia Santa María de Betania, cuando la dejaron los religiosos, los Picpus (Congregación de los Sagrados Corazones) y se la dio a ellos. Eran tres. O sea en Buenos Aires tres religiosos, o sea, no los conocía.   Oí hablar de ellos. Cuando vine a hacer, no el curso, porque no estaba el curso para nuevos obispos, pero sí el encuentro de movimientos laicales, me hospedé, o sea el curso se hacía en un edificio de ellos, en una Universidad ¿no? Es el otro contacto que tuve. O sea que no los conocía.   Cuando me enteré del escandalazo realmente me dolió mucho, me escandalicé. ¿Cómo esta persona pudo llegar hasta esto? Evidentemente que era una persona muy enferma, porque además de todos los abusos, creo que también había dos o tres mujeres de por medio, hijos, con una o con otra, no sé, o sea que había algo ahí, y mucha plata. Volviendo a lo mismo no, lo de la corrupción empieza por los bolsillos ¿no? Pero creo que se trataba de un enfermo, un gran enfermo.   Acá, cuando se tomó conciencia de la cosa, se empezó a actuar fuerte. Entonces el cardenal Ratzinger llevó la cosa adelante, y la llevó, la llevó, la llevó y el Papa San Juan Pablo II le dio luz verde para llevarla, o sea, él dio luz verde, y cuando lo hicieron Papa, ya actuó, porque estaba maduro el proceso. Pero, quiero dejar muy claro que el entonces cardenal Ratzinger y San Juan Pablo II eran conscientes y dijeron: adelante uno, en la investigación y el otro dando luz verde.   Segundo: ¿Hubo encubrimiento? Uno puede presumir que sí, aunque siempre en justicia hay que presumir la inocencia. Pero sería raro que no  tuviera algún padrinito por ahí, medio engañado, medio que, que sospechaba y no supiera. Bueno, eso yo no lo he investigado. Abusos ahora: evidentemente que desde las primeras intervenciones de tolerancia cero, eso sigue.   La Comisión ésta no es para los abusos, sino para la tutela del menor. O sea para prevenirlo ¿no? El problema del abuso de menores es un problema grave, la mayoría de los abusos se dan en el entorno familiar y vecinal.    No quiero decir números, para no equivocarme. Un solo cura que abuse de un menor es suficiente para mover toda la estructura de la Iglesia y enfrentar el problema. ¿Por qué? Porque el cura tiene la obligación de hacer crecer a ese chico, esa chica en la santidad, en el encuentro con Jesús. Y lo que hace es destruir el encuentro con Jesús.   Hay que escuchar a los abusados. Yo los he escuchado acá. Una mañana entera la pasé con seis: dos alemanes, dos irlandeses y dos ingleses. La destrucción interior que tiene. O sea, son antropófagos. O sea es como si se comieran a los chicos. Los destruyen ¿no? Aunque haya un solo cura es suficiente para avergonzarnos y para hacer lo que hay que hacer.   En esto hay que seguir adelante, y no volver un paso atrás. O sea, destruir una criatura es, es horrible, es horrible. Y en eso yo agradezco tanto al Papa Benedicto que tuvo esa valentía de decirlo en público y a Juan Pablo II, que tuvo la valentía de abrir luz verde al caso de los Legionarios ¿no?   VALENTINA ALAZRAKI: Usted en una ocasión dijo: A mí me gustaría ser recordado como un buen tipo   PAPA FRANCISCO: Seguiría haciendo lo mismo. Y hablaría como hablo yo, como un párroco, que me gusta hablar así, no sé. Siempre he hablado así. Siempre. Por ahí es un defecto, no sé. Pero la gente creo que me entiende. Yo le agradezco su bondad y en usted agradezco al pueblo mexicano a quien quiero mucho.   MACO