Trabajos de inteligencia que llevaron a la localización de la ‘Pareja Imperial’

por: NOTICIEROS TELEVISA / 12:00 am noviembre 5 th, 2014

Fue el martes 30 de septiembre. El día que José Luis Abarca renunció a la presidencia municipal de Iguala, Guerrero, y con ello se esfumaban las pretensiones de ella, María de los Ángeles Pineda: llegar a mismo puesto.   Las autoridades federales han revelado que para evitar la presencia de manifestantes en la fiesta por el segundo informe de la señora como presidenta del DIF municipal cuatro días antes, el alcalde dio la orden a la policía de “encargarse” de los estudiantes de Ayotzinapa que llegaban en camiones.   Seis muertos y 43 desaparecidos fue el saldo del encargo.   Un día antes de la renuncia, el gobernador del estado, él también perredista Ángel Aguirre Rivero, se comprometió a vigilar a Abarca y su esposa, considerada la verdadera mandona del lugar. Pero la llamada ‘Pareja Imperial’ desapareció.   Tiraron sus teléfonos.   No escribieron mensajes en sus redes sociales.   Rompieron comunicación con sus contactos.   No regresaron a ninguna de sus 50 casas, departamentos y ranchos en Guerrero, Morelos, Tlaxcala, el Distrito Federal.   No volvieron a sus nueve empresas.   A sus 13 joyerías.   A su balneario.   Ni a su centro comercial.   De José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda no se sabía nada.   Y para encontrarlos había que empezar de cero… o casi cero.   En la planta baja del búnker del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, el Cisen, se sientan en torno a la misma mesa un grupo de jóvenes reclutados en las universidades que trabajan en equipo con viejos lobos de la inteligencia gubernamental que tienen más de 20 años de experiencia.   Son del Cisen y la Policía Federal, de la Secretaría de Gobernación, la Marina, la Procuraduría General de la República, el Ejército.   Tienen una misión: encontrar a Abarca y su esposa.   Tienen un problema: no hay rastro de ellos.   Según el expediente oficial, las labores iniciaron investigando lo que llaman sus redes de contactos: sus personas conocidas, familiares, amigos, socios.   Armar un rompecabezas sin saber si las piezas son de este juego.   Primero analizando las fuentes de información abiertas: Facebook, Twitter, Instagram, de los hijos, de los cuates, radio, prensa, la televisión.  Revisar lo que es público pero contiene datos valiosos. Eso fue avanzar la mitad del camino.   Luego la inteligencia de campo: espionajes, seguimientos, vigilancias, operaciones encubiertas.   Y la tecnología, las herramientas electrónicas.   El círculo de los Abarca Pineda se fue cerrando.   Se descartaron conexiones, sobresalieron otras.   De Iguala al Distrito Federal.   Concretamente a Santa María Aztahuacan, uno de los 16 pueblos de la delegación Iztapalapa.   Y a una persona. Una mujer. Joven. Noemí Berumen Rodríguez.   Íntima amiga de Yazareth Liz Abarca Pineda, una de las hijas.   La coordinación de las autoridades y los trabajos de inteligencia permitieron determinar que ella les estaba brindando refugio.   Lo que no les quedaba claro es exactamente dónde.   Minutos después de las diez de la noche de este lunes 3 de noviembre, el Centro de Fusión, donde convergen todas las dependencias de seguridad del gobierno federal, tuvo suficiente información para lanzar un triple operativo, sobre las tres casas propiedad de Noemí Berumen y su familia. Se decidió a eso de las doce y media de la noche.   Veinte elementos de élite de la Policía Federal a cada vivienda.   Y escogieron una para entrar primero.   Cedros 50. Manzana 165. Esa fue   “A las 2:30 de la mañana de este martes 4 de noviembre llegaron hasta este punto de la delegación Iztapalapa, el cuerpo de élite de la Policía Federal y los ministerios públicos de la PGR. Irrumpieron en esta vivienda, el número 50 en la calle de Cedros de la delegación Iztapalapa. Una vivienda de tres pisos, en la planta superior en la recámara estaban solos , José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda”, comenta el periodista Carlos Loret de Mola.   Abrieron el portón con el golpe de un ariete, entraron a la cochera, luego a la casa de tres pisos.   Parecía abandonada. De hecho estaba en venta. No se escuchaba ningún ruido, las paredes descarapeladas, sin muebles, papel de baño y servilletas tiradas por el piso.   Sobre la sencilla mesa de la cocina había residuos de pan blanco, fruta, salchichas, unos refrescos, platos desechables.   “Podemos apreciar una maleta, blancos limpios, ropa, una silla, unos zapatos, algunos libros, unos zapatos de mujer. Aquí se encontró a la pareja cuando estaba durmiendo”, narró un Policía Federal.   Parecía más un refugio de indigentes que un escondite de millonarios.   En la primera planta, dentro de una discreta recámara con un ropero de madera y una televisión vieja y muy pequeña, sentados sobre un colchón inflable que era cama sin destender, vestidos elegantemente y desarmados, los dos de la ‘Pareja Imperial’. No opusieron resistencia.   Ella de vestido azul con bordados blancos. Él de camisa azul y saco obscuro.   Él, demacrado, despeinado, nervioso.   Ella, recia, molesta, duro el gesto, dando órdenes a los policías: “Pérate, tiene que llevarse sus medicinas”.   Él contó que llevaba diez días ahí, que antes había estado en una casa en Tepepan.   Ella fue mucho más ruda con los agentes.   La de Cedros fue sólo una de las tres casas cateadas.   Las otras dos están muy cerca de ahí en la calle de Jalisco. Una vacía, y en la otra encontraron a Yazareth Liz Abarca Pineda, la hija de 25 años, con su íntima amiga, Noemí Berumen Rodríguez, cuya familia es propietaria de salones de fiestas.   El ex alcalde, Lady Igual y Noemí, la protectora, quedaron detenidos y fueron trasladados a la Seido. La hija, en calidad de presentada.   El solo operativo de irrupción y captura fue de 3 minutos.   La permanencia de los oficiales en la aislada calle de Iztapalapa donde cayó la ‘Pareja Imperial’ demoró casi una hora.   Durante todo ese tiempo no se acercó un curioso, no preguntó un vecino, no se encendió una luz de otra casa.     KAH