‘Padre Pistolas’ usa más que el Evangelio para ayudar a la gente

CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 07, 2016.- El padre Alfredo Gallegos, conocido como el “Padre Pistolas”, sacerdote de Chucándiro, Michoacán, de 64 años, dice que él se defiende, pero no sólo con el evangelio:   “Esperando la venida gloriosa de nuestro Salvador Jesucristo, tuyo es el reino”.   “¿Por qué traigo la pistola? Yo no le deseo el mal a nadie, ni quiero la muerte de nadie, yo estoy para dar vida, la traigo para que no me maten, no para matar a nadie”.   Es un sacerdote fuera de lo común, utiliza traje de charro, botas, canta ranchero, se presenta en fiestas y palenques y ha sido suspendido en dos ocasiones por la jerarquía católica.   “Si he tenido que usarla a veces, porque me han querido meter 16 veces a la cárcel, cuando hago las carreteras, los caminos son de 60 metros, y lo reducen a uno, yo llego y el cacique me amenaza de muerte, yo les tumbo sus cercas, y traigo la pistola por lo que se ofrezca -¿Le ha disparado a alguien?- En la noche me han balaceado la camioneta, yo también tiro a donde sale la lumbre, dicen que les pasan por las orejas”.   “Dicen que yo soy desobediente, porque hago pozos, caminos, presas; Yo nada de mujeres, de borracheras o de robar el dinero, todo lo contrario”.    Al Padre Pistolas, de uno 95 de estatura, lo sigue la gente más necesitada.   Cuenta que ha trabajado 38 años como sacerdote en las comunidades más apartadas  de Guanajuato y Michoacán y agrega que no promueve la violencia, sino la paz.   Mercedes Arredondo, vecina de  Chucándiro, comentó que “sale a las horas de la noche a visitar enfermos, a darles la comunión, a confesarlos, a ponerles los santos óleos, él no tiene horarios para atendernos”.   Comenta que a lo largo de los años ha regalado pistolas y camionetas para situaciones de extrema necesidad, como una persona enferma o encarcelada.   Alfredo Gallegos reclama que “nos tienen abandonados en el campo, yo sí convivo con la gente, como con la gente, curo a la gente, la defiendo”.   “Tampoco no tenía bancas, lo único que había era nopales, y puros escombros; tiene su cúpula, el techo son vigas de cedro”.   En la ribera del lago Cuitzeo, los fieles agradecen las obras del padre Alfredo Gallegos, quien se encuentra remodelando el templo de la comunidad.   Mercedes Arredondo, vecina de Chucándiro, dijo que “estaba en ruinas, totalmente en ruinas, entraba usted y veía puro fango, olía feo, estaba lleno de murciélagos, estaba totalmente en ruinas, vino el padre Alfredo y levantó esta capilla”.   Isabel Martínez, vecina de Chucándiro, destacó que “ha hecho mucho, porque aquí era una parroquia abandonada, era un pueblo abandonado, de hecho el bachilleres está; el Centro de Salud, también”.   También presume un museo con 350 piezas arqueológicas catalogadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.   Alejandro López, vecino de Chucándiro señaló que “ha hecho cosas muy buenas, nos trajo el Bachilleres, ha remodelado los dos templos, templos que de verdad son una joya, aquí en el templo que estamos lo mandó a hacer el señor  Vasco de Quiroga”.   Dentro y fuera del púlpito, el Padre Pistolas critica por igual al gobierno local y federal, a la jerarquía católica y dice que no le interesa el poder, ni los lujos, sólo reunir fondos para seguir ayudando a los pobres:   “Es un misterio cómo el padre Pistolas se la raja y consigue dinero en donde quiera”.   Al colocarse la sotana de sacerdote, que los purépechas le regalaron, su lenguaje no cambia y dice malas palabras.   El padre Alfredo Gallegos asegura que no le han decomisado sus pistolas y cuando encuentra autoridades, se toman fotografías con él.   Pero no todos están de acuerdo en la portación de armas del sacerdote.   Padre José de Jesús Aguilar, subdirector de Radio y Televisión de la Arquidiócesis, comentó que “yo creo que a la gente le gustaría siempre ver mejor a un sacerdote con las armas del evangelio, del perdón, de la convivencia, que un arma, que evidentemente en el México de ahora habla de muerte, habla de muchas cosas alejadas al evangelio”.   BLR