Cerca de 230 mil afrodescendientes viven en Guerrero

GUERRERO, México, oct. 25, 2016.- En el estado de Guerrero, viven cerca de 230 mil afrodescendientes.   Sus antepasados llegaron a América como esclavos en el siglo XVI procedentes de África.   Cristal, es mexicana afrodescendiente y vive en el municipio de Cuajinicuilapa, Guerrero.   Habita una choza de lodo y techo de lámina; carece de los servicios básicos como salud, drenaje, alumbrado y no goza de ninguna oportunidad de empleo de donde pueda obtener un ingreso fijo.   Cristal, afrodescendiente, dijo: No tenemos médico y eso pues nos hacen falta, vienen cada mes, los médicos sí, medicinas pues no tenemos.   La gran mayoría se dedica a la pesca o a la cosecha de maíz, ajonjolí, chile o moringa.   Sin embargo, se sienten excluidos pues hasta sus comunidades no llegan los programas sociales y aseguran que no tienen reconocimiento oficial.   Constantino García Cisneros, alcalde de Cuajinicuilapa, señaló: “El Gobierno mexicano tiene todavía una deuda pendiente ahí con la tercera raíz que nosotros hemos denominado el afromestizaje, lamentablemente no estamos reconocidos todavía en la Constitución Política en nuestro país”.   En México hay un millón 381 mil 853 personas que se reconocen como afrodescendientes, de acuerdo con una encuesta del INEGI realizada en el 2015.   Son el 1.2 por ciento de la población total de México y en la Constitución Federal no están reconocidos como etnia porque no tienen lengua propia, aunque si tienen historia.   La situación es igual en Oaxaca donde viven 302 mil afrodescendientes que viven excluidos.   Pedro Arturo Escobar Fonseca, agente de Policía de Santiago, destacó: “Somos mexicanos y creo que tenemos los mismos derechos, somos personas con ganas de trabajar, con una visión y que ojalá pudieran reconocerlo como tal”.   Pertenecientes al municipio de Santiago Pinotepa Nacional, Oaxaca, las comunidades del Cerro de La Esperanza y Collantes comparten raíces y culturas, pero también rezago y marginación.   Pese a las discriminaciones, la población afromestiza se niega a perder sus raíces a través de sus fiestas y tradiciones.   Constantino García Cisneros, alcalde de Cuajinicuilapa, dijo: “Sigue siendo algo que no deja de estar ahí como un estigma, el negro, a mí no me bajan de negro, de prieto, de color de llanta, el color no puede ser obstáculo para que podamos lograr nosotros los objetivos”.   En el 2014 las constituciones políticas de Guerrero y Oaxaca fueron reformadas para reconocer a los pueblos afromexicanos.   Sin embargo, aseguran que de poco ha servido pues no se han realizado las leyes reglamentarias para establecer cómo se tendría que ayudarles o como impulsar el desarrollo de los afrodescendientes mexicanos.   LSH