Inicio  /  Historias
CRIMEN Y SEGURIDAD

Un vistazo a la prisión más temida de Rusia

Se encuentra en una región aislada de Siberia y fue llamada informalmente “Delfín Negro” por la lúgubre estatua que sus prisioneros hicieron hace mucho tiempo y que permanece allí.

Se trata de la Colonia Penitenciaria IK-6 y es una de las prisiones más temidas de Rusia.

Tiene capacidad para mil 600 prisioneros pero actualmente alberga solo 700. Se dice que se trata de los criminales más peligrosos de toda la Federación Rusa y que cada uno ha cometido, al menos, cinco homicidios.

En el Delfín Negro hay violadores, asesinos, mafiosos y hasta caníbales, y entre sus muros corre el rumor de que ningún prisionero que entra vuelve a ver la luz del día.

La Colonia Penitenciaria IK-6 podría ser la cárcel más vieja de Rusia. Fue construida cuando la nación seguía siendo un imperio, durante el siglo XVIII, y desde entonces ha pasado de ser un campo de prisioneros hasta lo que es hoy, un encierro inexpugnable en el que sus prisioneros viven en celdas “que están dentro de otras celdas”.

La prisión adquiere su nombre por una estatua hecha por sus prisioneros (Wikimedia Commons)

Incluso para “salir” a hacer ejercicio los prisioneros tienen un pequeño espacio techado y cubierto completamente con malla ciclónica que destruye cualquier posibilidad de escape.

En Delfín Negro no hay cafetería ni áreas al aire libre. Los prisioneros son alimentados a través de la ventanilla de sus celdas y la única tarea que pueden realizar es la que las autoridades de la penitenciaria les indican.

Junto a la puerta principal de la celda de cada prisionero se pega una hoja que detalla las atrocidades por las que se ganó un pase directo al Delfín Negro. Esto con el fin de evitar que los prisioneros se acerquen demasiado entre ellos.

Según la agencia RT, alguna vez uno de los pocos presidiarios que logró salir de la prisión acabó asesinando a alguien en el mismo tren que lo llevaría de vuelta a casa. Desde entonces, las autoridades de Delfín Negro supieron que los que entran allí serán un peligro permanente para la sociedad, así que la opción de salir es inexistente.

A veces los prisioneros trabajan confeccionando ropa y otras leen un poco, pero fuera de eso no hay gran cosa qué hacer. Entre los pasillos del Delfín Negro solo hay silencio y la obligación de decir “Sí, Señor” cuando una autoridad ordena algo.

Debido a la naturaleza de esta prisión, es difícil que los medios de comunicación puedan entrar a ver cómo transcurre la vida para los guardias y sus prisioneros. Según datos oficiales, hay 900 oficiales a cargo.

Para evitar que los reclusos conozcan bien los pasillos de la cárcel, los oficiales les tapan los ojos y los obligan a caminar en una posición incómoda que, según ellos, los desorienta lo suficiente como para evitar que se aprendan la estructura de Delfín Negro.

Este tipo de tratos ha llamado la atención de algunos grupos de Derechos Humanos que comparan esta prisión con los viejos gulags con los que el régimen soviético aterrorizó a millones.

Delfín Negro es una prisión de la que nadie escapa y por eso es la pesadilla de todo criminal que se atreva a desafiar al sistema.